VIEJAS BANDERAS Y NUEVAS PLATAFORMAS DEL SOCIALISMO

España le enmienda la plana a Europa

 

Tan antiguo como el anhelo del bienestar, las viejas banderas del socialismo se elevan sobre el mundo y anuncian el triunfo del PSOE justo cuando la verdadera izquierda española que representa, necesitaba oxígeno para seguir dando la batalla por la justicia social.

Cuando Europa comenzaba a dar “por natural” el grotesco ascenso del neo fascismo y las voces autoritarias imponían nuevamente la peligrosa cultura de la exclusión y el desprecio que va a tono con la moda del conservadurismo norteamericano del que hace grotesca gala Donald Trump, aquel hombre del “nuevo muro”, los militantes socialistas que ahora se congregan en las Casas del Pueblo por toda España tras once años en los que las victorias les han sido esquivas, nos presentan las posibilidades de un discurso que parecía agotado, pero que sin olvidar las terribles consecuencias de períodos nefastos para la cultura de los derechos humanos y la economía que arrastró tras de sí el fascismo, pide una nueva oportunidad que los españoles les han dado sin dejar pasar la crisis que los golpeó, la descomposición de parte de su estructura burocrática y la humillación electoral a la que el PP los sometió al punto que el socialismo era mencionado “como un producto anacrónico del siglo XX”.

Con más de un centenar de escaños y medio país empujando la propuesta del PSOE, los pocos votos que faltan para la mayoría absoluta pueden terminar siendo una anécdota ya que de mantenerse esta tendencia en el campo social, se sumarán al proyecto socialista, los nacionalistas y algunos grupos menores ecologistas y de izquierda cuyo deseo de cambio ayuda, va en crecimiento  y ha sido además, de público conocimiento.

Pedro Sanchez es una voz fresca del Estado de Bienestar español y Europeo, pero es también una expresión que ha marcado frenos a la derecha al mismo tiempo que ha puesto distancia con experiencias como la del salvaje socialismo bolivariano del siglo XXI del que la Venezuela de Chávez y Maduro son su expresión patética, consiguiendo imponer el discurso del cambio, de la felicidad y la modernidad  para ganar el futuro,  decidiendo tomar en cuenta los gritos de las multitudes: «¡no nos falles!» a lo que Sanchez ha respondido con énfasis que este será un Gobierno Socialista y aunque habrán acuerdos, no habrá concesiones con la derecha  porque “se necesita avanzar hacia la justicia social poniendo énfasis en la limpieza política«.

El signo de los nuevos tiempos ayudará a recuperar la confianza de los ciudadanos respecto del ejercicio político en el que un movimientos con historia, doctrina y ejecutoria democrática como el PSOE, deberá redoblar sus esfuerzos para dar absoluta verosimilitud al anuncio de la refundación de estilos y compromisos que adquiere con este triunfo, devolviéndole a la gente la confianza y la esperanza .

La marcada tendencia del pueblo que expresa en el grito “»ista, ista, ista, España socialista» sobre el destino del país, exigen que el PSOE gobierne efectivamente sobre los tres objetivos que son los ejes de su propuesta: justicia social, convivencia y concordia y la ejemplaridad de la política», retos que el PSOE conoce desde la experiencia de Felipe Gonzales y que, de hecho, está decidido a cumplir.

El retorno de la alegría es un mandato de los socialistas, pero es quizás, el otro signo más importante de estas horas porque trasforma el entusiasmo en compromiso y porque se necesitan de convicciones y fortaleza gubernamental para poder dar el paso histórico que encuentra al PSOE en la disyuntiva del fracaso, o probar la vigencia de su ideales de bienestar de cara al siglo XXI, que ser de izquierda está reñido con los dramas de los sobres llenos y las conciencias vacías y la corrupción, defendiendo que un partido centenario puede tener un acta fundacionales antigua, pero que cuando renueva permanentemente, y da muestra de voluntad de futuro, es también una posibilidad que evita el salto al vacío.

Tras los debates de la campaña y el éxito electoral, el PSOE ha vuelto a invocar, fortalecido bajo la armonía que impuso el músico y obrero belga Pierre Degeyter en 1888 cuando presentó «La Internacional» un animo progresista por el que España votó para frenar al fascismo y la involución al autoritarismo conservador. El triunfo del PSOE representa la mejor expresión popular española, razón por lo que ya es posible sostener con veracidad, que la izquierda no ha muerto y el socialismo, goza de buena salud.