UN POLITICO HONESTO TRAS EL CRISTO DE LOS POBRES

Murió Héctor Cornejo Chávez

Un sentido editorial del diario “El Pueblo” de Arequipa, da cuenta de una de las pérdidas más sentidas de los últimos tiempos.

1342277172961-cornejo.gifHéctor Cornejo Chávez fue un hombre de derecho, creyente y político identificado con lo que se llamó años más tarde, “la doctrina social de la iglesia”. Fue un pionero del movimiento social-cristiano y se integró a la política para activar decididamente en ella de manera dedicada desde el mes de mayo del año 1947, cuando su paisano, José Luis Bustamante y Rivero -que había llegado a la presidencia a través del Frente Democrático Nacional y con el apoyo del APRA-, lo nombró secretario de la Presidencia de la República.

En este cargo, vivió de cerca e intensamente los prolegómenos y el desenlace de los sucesos del alzamiento civil-militar protagonizado por el aprismo y un sector importante de la oficialidad y la marinería el 3 de octubre de 1948, momento desde el cual mostraría discrepancias –algunas muy severas y críticas-, contra el Partido del Pueblo y el propio fundador del APRA, a quien responsabilizaba del derrocamiento de Bustamante y Rivero por parte del dictador Manuel A. Odría.

Hacia el año1955 definió la naturaleza del trabajo político que desarrollaría, y tras las enseñanzas del Cristo Pobre de la Iglesia, pretendió sensibilizar y difundir la opción cristiana por los pobres.

Fundó con mucho entusiasmo el Partido Demócrata cristiano y postuló a la Presidencia de la República el año 1962 obteniendo pobres resultados electorales en comicios que según los estudiosos, debió haber ganado Víctor Raúl Haya de la Torre, contra quien se produjo un golpe de Estado que anuló el proceso electoral aquel año. En 1963 Cornejo Chávez aceptó formar una alianza política con Acción Popular que finalmente hizo presidente a Fernando Belaúnde Terry, para frenar nuevamente el triunfo del aprismo.

Sin embargo, los escándalos de corrupción, la falta de orden en el manejo de la cosa pública, los escándalos derivados de la firma del Contrato de la Breña y Pariñas con la IPC y la pérdida de la página once, lo llevó a romper la alianza marcando diferencias al interior de su partido con un “ala conservadora surgida tras los acomodos del gobierno y el poder” que derivó en el encumbramiento de Luis Bedoya reyes como dirigente faccioso en 1966 cuando, tras la crisis, éste fundaría el Partido Popular Cristiano (PPC), que es la versión conservadora del social-cristianismo en el Perú).

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Tras el golpe de estado producido por el general Juan Velasco en 1968, se criticó mucho la posición de la Democracia Cristiana cuyo crecimiento se detuvo para nunca más dinamizarse, ya que en 1974, Cornejo Chávez fue designado nada menos director del diario «El Comercio», lo que -como hemos sostenido-, le produjo serias críticas por su abierto respaldo a los militares y su dictadura, llegando al punto de estigmatizarlo sus adversarios.

La grandeza de este personaje recién seria merituada en toda su extensión hacia el año 1978, cuando elegido miembro de la Asamblea Constituyente que presidió Victor Raul Haya de la Torre -personaje a quien criticó severamente por años-, desempeñó un intenso trabajo por el Partido Demócrata Cristiano y  en el ámbito constitucional, cuyos aportes además están consagrados en el Diario de los Debates de la Asamblea Constituyente.

Buscó a Haya de la Torre y éste lo recibió de buen agrado. Como a tantos otros personajes que habían combatido al líder aprista sin conocerlo, esta cercanía les permitió “descubrir la grandeza de este gigante colosal”, encontrar un hombre distinto al del terrible mito sectario difundido por el antiaprismo que cayó tras la fina personalidad, bagaje cultural y ese humanismo que en otros tiempos se le mezquinaba a Víctor Raúl.

Elogios y reconocimientos de este hombre para Haya de la Torre dan testimonio de la amplitud y la grandeza de una personalidad digna de merituar. Estigmatizado por su conducta política frente a la dictadura, se autoexilió en predios universitarios, donde su perspectiva del Derecho Familiar, editado en varios tomos, nos permite verlo en toda su expresión y realización, razón, entre otras, por la que fue distinguido en el año 2004 –tardíamente según mi modesto entender-, con la Medalla de Honor del Congreso de la República en el grado de Gran Cruz.

Lo conocí y me conoció en medio de los frenéticos trabajos de la Asamblea Constituyente donde recalé como “meritorio” por Ernesto García Vela, compañero y entonces Jefe de Prensa de la Asamblea. Mis prejuicios se desvanecieron desde el primer día que cruce palabra con él en el viejo ascensor del Palacio Legislativo ubicado en la Plaza Bolívar.

Cuando me presenté, sentí por alguna razón que me conocía. Di fe de mi militancia política y al instante me pidió que no dejara de buscarlo. Fui a verlo y tras una conversación  de más de dos horas, me pidió que volviera. Así lo hice desde entonces y en la medida que su relación con Haya de la Torre se estrechaba, su tufo antiaprista desaparecía. Cada vez que lo encontraba, me saludaba con un agradable “hola chapista” (en clara alusión emotiva al Club Infantil de los chicos Apristas Peruanos), tal y como me llamó desde siempre Ramiro Prialé, quien descubrí después, fue el que arregló la cita que suponía haber conseguido por mis propios méritos.

La noticia de su muerte a los 93 años de edad, ha producido notas sentidas desde todas las áreas del quehacer social y político. Pero como suele suceder por lo general, es tras su fallecimiento que llega el reconocimiento a un hombre que por sobre todo, fue honesto. Dice bien el editorial que motiva la presente: “Ningún recuerdo ni homenaje, será suficiente para resaltar las virtudes cívicas del maestro en Derecho Familiar, y sobre todo la honestidad de la que hizo gala, sumando las reservas éticas del pueblo que lo vio nacer, y de la familia en la que nació”. Héctor Cornejo Chávez…descansa en paz.