SILENCIO…HA MUERTO ENRIQUE BERNALES

Don Enrique Bernales Ballesteros, fue  un constitucionalista, un crítico y analista político.  Nació en donde Lima adquirió perfil propio y Felipe Pinglo nos regaló  melodías del alma, en Barrios Altos y estudió en el conocido colegio La Salle, Derecho en la Universidad Católica para, recalar en Francia, donde no es posible ser joven,  vivir sin hacer política y ser progresista.
Tras culminar sus estudios en Europa, volvió a la patria cargado de ganas de cambiarla y se mantuvo en el trabajo Demócrata Cristiano, aventurándose con entusiasmo y pasión en el esfuerzo de la unidad de la izquierda peruana junto con Alfonso Barrantes con un discurso democrático que combatía al infantilismo de izquierda, sufriendo por ello, la incomprensión y el ataque de los sectores extremistas comunistas que entonces no le perdonaban su fe militante y esas formas que llamaban «democrático-burguesas».
Como Senador de la República entre 1980 y 1990 generó un ánimo de entendimiento entre las fuerzas progresistas, planteando la defensa del Estado de Derecho, afirmando sus marcados valores que lo llevaron a rechazar el golpe de Estado de 1992 que protagonizó Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.
Maestro, humanista y compañero, mantuvo durante toda su vida incólume sus valores democráticos,  haciendo un gran esfuerzo intelectual y político por desarrollar una defensa culta y legal de la Constitución de Haya de la Torre de 1979 versus el  llamado Estatuto de Fujimori.
Como experto en temas de Derechos Humanos, fue miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación donde aportó serenidad crítica y partes sustantivas de la descripción y comprensión de la violencia terrorista vivida en el Perú.
Autor de innumerables textos, artículos y ensayos, sus reflexiones constituyen fuente de análisis permanente y valoración de nuestra historia y la realidad. Tuvo una visión agónica de la Nación y un deseo inagotable de construir el futuro sobre todo con los jóvenes que lo acercaron mucho al pensamiento de la Izquierda Democrática, revalorando a Haya de la Torre en el contexto de su visión patriótica, nacionalista y democrática de la sociedad.
Lo saludé en el Congreso de la República cuando -pese a su penosa enfermedad-, acudía presto en defensa de la bicamerialidad en medio del debate parlamentario y, hace solo unos días, una fotografía lo volvía a mostrar acompañando al ex presidente García en una reunión con algunos jóvenes del aprismo.
Una frase habla de él, de su valía y además podría resumir parte de su legado: El Perú –sostuvo-, es una nación que muere todos lo días sumido en los dramas de su gente, pero que renace al mismo tiempo tras sus nuevas formas y cultura, esa que propone infinitas e increíbles posibilidades de lograr -a pesar de todo-, el bienestar y un futuro realmente diferente…
Hasta pronto, leal amigo.