SENDERO LUMINOSO: EL INICIO DEL FIN Y HOMENAJE JUSTO

Habían pasado muchos años y la muerte de miles de patriotas produjo ese dolor que nos enseñaba a lidiar con lo inesperado en esa feria miserable de violencia que iniciaron “abigeos” y que terminó estallando bombas en nuestras narices, recordándonos diariamente como es que nuestras crisis,, dasarraigos y diferencias se habían convertido en abismos insalvables, en distancias que lo justificaban todo, absolutamente todo, hasta la muerte misma.

Por eso hoy, tras un sin número de homenajeados, distinciones por doquier, encendidos discursos que aluden la inteligencia de los captores de Abimael Guzmán y la valoración de las estrategias usadas, con un velo de mezquindad injustificable en esa largas listas no se mencionan a dos patriotas que pusieron el pecho, se enfrentaron con valentía al terrorismo y fueron los artífices reales de las primeras acciones operativas y del diseño de la inteligencia que condujo finalmente a la captura de Abimael Guzmán y la derrota de Sendero Luminoso a través del GEIN.

Agustín Mantilla Campos, vice ministro y ministro del Interior junto a Fernando Reyes Roca Teniente General de la Policía Técnica, fueron los artífices de este grupo y por tanto -mas allá de sus aciertos y errores-, son héroes de la democracia a los que no se han mencionado en los discursos oficiales, pero de quienes la historia sabrá hablar por su invalorable aporte a la defensa de la patria y la pacificación.

Veamos. Hacia el año 1990, Benedicto Jiménez había sido literalmente expulsado de la Dincote por desavenencias con la oficialidad y la vida quiso que sus pasos rumbo a “su nueva colocación” lo llevaran primero hacia la oficina de quien sentía había sido un buen jefe, sin saber que el encuentro con el general Reyes Roca, terminaría por dar un vuelco inesperado a la lucha antisubversiva, a sus vidas y a la propia historia del país.

Durante largo tiempo, aunque sin recursos, el general Reyes procuraba un sentido patriótico en su lucha contra la violencia guardaba informes, ocurrencias y los detalles de incidencias que servirían -decía-, como preciado material de estudio. Acariciaba la posibilidad de crear una unidad especializada en “investigación y estudio terrorista”, sus cualidades profesionales  lo llevaron hacia la especialización y, en largas conversaciones con Agustín Mantilla Campos, señalaba la impertinencia de la militarización de la lucha anti subversiva y la carencia de planes estratégicos que pusieran en marcha la conquista de objetivos superiores, por lo que “diseñaba” unidades de élite que hiciera realidad la propuesta de Inteligencia más investigación que, tras un trabajo de alta especialización, insistía, permitiera salir de la capturas rutinarias e improductivas de militantes y mandos inferiores de sendero luminoso.

Mantilla replicaba la propuesta por la dimensión del proyecto y le preocupaba la naturaleza del personal cuya moral se encontraba golpeada y la alta especialidad que se sumaba a los costos que implicaba esta implementación. La idea de autorizar el trabajo de un comando extranjero fue rechazada en varias oportunidades por lo que tras diversas asesorías complementaron ideas que la ocasión del encuentro con Jiménez dio pie, por lo que le propuso el ambicioso proyecto y Jimenez aceptó.

ATENTADO EN TARATA

El alarmante número de víctimas del terror crecía despiadadamente en tanto el estado acusaba signos inequívocos de derrotas respecto del avance del terrorismo. SL acababa de terminar un evento político y en las sesiones presididas por el mismo Guzmán Reynoso ya hablaban de un equilibrio estratégico y la inminente captura del poder “el año 2000, con el inicio del nuevo milenio”.

El 5 de marzo de 1990 comenzó a funcionar el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) que respondía a una unidad del Comité de Asesoramiento (COA) que dirigió el general Manuel Tumba, sin recursos, ninguneados, burlados y alojados en “una esquina del edificio 15 de setiembre de la Dincote”, con un mobiliario consistente en una mesa de madera y una silla llegaron junto a Jiménez los alférez Sánchez Alva y Jorge Luna, el capitán Félix Castro Tenorio, y un sub oficial de apellido Iglesias a quien llamaban ‘Charapa’. Nadie además de los convocados creía en los objetivos trazados y fueron motivo de burla al punto de ser bautizados como ‘Los Caza fantasmas’, aludiendo al hecho que algunos policías que creían que el líder senderista Abimael Guzmán estaba muerto.

El trabajo del GEIN puso a prueba el instinto persecutor de nuestra policía, pero además, sus fortalezas, calidades profesionales y pericia científica. Una larga lista de seguimientos, allanamientos, capturas, documentos, libros emblemas y material diverso formó parte de los elementos usados para  estudiar permanentemente a Sendero Luminoso y su accionar.

El éxito de los primeros operativos mostraban la certeza del camino trazado, pero persistir en las tareas propuestas fue parte de un reto mayor: perseguir y capturar vivo a Abimael Guzmán Reynoso, el líder del marxismo, leninismo, maoísmo, pensamiento Gonzalo, el camarada presidente, la cuarta espada de la revolución, o, simplemente, “el cachetón”, apelativo con el que se le conocía en el GEIN al líder terrorista.

Las sucesivas detenciones agudizaron las pesquisas y el GEIN comprobaría en el camino el pleno conocimiento de su objetivo tras la captura de Luis Alberto Arana Franco, director de la academia pre-universitaria César Vallejo y a la sazón, responsable del Aparato Central de Economía de Sendero Luminoso en Lima y proveedor de los recursos para la manutención y comodidades del propio líder senderista.

La labor fue permanente, día y noche, durante semanas, meses y sin descanso hasta que en noviembre de 1990 se acercaron al objetivo en la casa signada con el 265 de la calle Buenavista, en Chacarilla del Estanque, Surco lugar donde la  orden de “Ovise” (Observación, Vigilancia y Seguimiento) marcaría la pauta de la cercanía a Guzmán Reynoso. Varios inmuebles fueron allanados  y envolturas de medicamentos para el tratamiento de la psoriasis que padecía Guzmán probó su presencia en el lugar.  Debió ser capturado en esa ocasión, pero contraordenes en la Dincote produjeron que el operativo aborte hasta que se comprobó que efectivamente tres días antes del operativo, Guzmán había huido del lugar.

Gracias a Mantilla y Reyes Roca la GEIN se impuso y nació para pisarle los talones al “cacheton”, material como el video “Zorba el griego” le devolvieron los rostros y humanizaron a los perseguidos, el GEIN, desde su fundación expresó una voluntad de victoria sobre el terror y la grandeza de hombres y mujeres que sumaron una a una las derrotas terroristas hasta que finalmente en operación Victoria capturó a Abimael Guzmán y su cúpula de terror, claro, mientras el presidente Fujimori pescaba lejos y sin saber absolutamente nada del asunto y Vladimiro Montesinos se peleaba con el general  Vidal por quien se tomaba la foto oficial primero.

 

 

 

 

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