EL PAÍS CUESTA ABAJO

Referendum y realidad política

Ahora pareciera que todo lo andado no importara. Nadie recuerda que se habló «del milagro peruano» y que el prestigio de nuestro país creció a la par que nuestro pueblo logró mejores condiciones vida… en sólo unos años, nadie recuerda los esfuerzos que tuvimos que hacer para mejorar y el país parece ser otro, el abandono es parte de nuestro andar cotidiano e incluso, tras la puesta en escena de una representación seudo democrática por la cual el mismísimo primer mandatario funge de propagandista de una de las partes –renunciando a la tradicional posición neutral del gobierno en una elección-, el último referéndum se ha convertido en una pírrica victoria para un gobierno que no sólo se conforma con poco, sino que pese al marcado ausentismo que lo deslegitima, cree haber ganado  contra la política en la que en términos reales, no tuvo contendor.

En medio de un afán por mostrar ante el mundo una legitimidad que le es esquiva, el régimen oculta su influencia en el Poder Judicial, el Ministerio Público y un sinnúmero de instituciones a las que les ha quebrado el brazo para controlarlas, por lo que necesita conseguir a cualquier precio -montándose incluso sobre las formas-, una certificación democrática incompatible con el recorte de libertades y la vulneración del ánimo democrático con el que debería construir  una sociedad libre y de sana convivencia, en vez de perderse en el obsesivo sueño de la autocracia por el que transita estos días.

La verdad es que para el actual régimen que vive peleando con enemigos inexistentes, los dramas de la miseria endémica, los altos índices de desnutrición y anemia de nuestros niños, la falta de infraestructura, trabajo, la carestía de los productos, son temas de menor valía frente a la necesidad de imponerse ante los partidos políticos, perseguir opositores y sembrar el país de condiciones que -cual sueño de opio-,  permitan “quedarse de alguna manera” en el poder después del año 2021.

La escasez de sentido trascendente de quienes llegaron al poder de manera impensada y ahora administran la cosa pública, parece ser la característica del gobierno del poco carismático señor Martín Vizcarra quien sigue dando pasos sin rumbo cierto en medio de una falsa popularidad que es acompañada de un aplauso fatuo y regalado que le brinda la concentración de grandes medios de comunicación que usan sus primeras planas para seducir al gobierno, tratando en realidad de ganar tiempo, indulgencias y  proteger a quienes tras los escándalos de los sobornos de las empresas brasileras, aún tienen cuentas pendientes con la justicia, pero gozan de grosera protección impune.

En este escenario, el APRA no ha podido ser arrinconado, a respondido y propuesto su propio escenario desenmascarando a los protagonistas de esta tragicomedia tras el telón, evitando la detención y el show mediático que pretendían poner en escena apresando al dos veces presidente de la república Alan García, pero además, alertando a sus bases y movilizándose a pesar del actuar diligente del brazo operador del régimen en el Ministerio Público (Fiscalía) que le abre procesos por doquier tratando de doblegar sin éxito al viejo partido de Haya de la Torre.

Por su parte,  el fujimorismo sigue envuelto en sus propios dramas y la extorsión a la que está sometido su partido, keiko y hasta la revocatoria del indulto de Alberto Fujimori, lo que lo mantendrá aún pasmado , mientras que en predios ppkausistas, la cosa parece estar más clara, miran con desagrado lo que sucede y no están dispuestos a abandonar la cancha, al punto que comienzan a marcar distancias respecto del propio Vizcarra reclamando su derecho de partido triunfador y denunciando a quienes desde palacio, prefieren asesores extranjeros truchos y a despistados comunistas locales que usan de su escasa perspectiva, su nula vocación de servicio y su falta de expertiz para gerenciar el país, para ganar espacios y controlar parte del aparato estatal en su propio beneficio.

En esa línea de análisis, esta claro que se siguen postergando los temas de fondo para imponer una agenda mediática en la que la suma de puntos en la estadística de las mediciones de popularidad, lo es todo, al punto que casi obsesivamente, dedican el mayor tiempo y recursos a ver como cimentan la adhesión al presidente, mientras el país parece ir cuesta abajo, literalmente a la deriva, sin una conducción visible que nos hable de un futuro,  surgiendo las inevitables preguntas: ¿Hay piloto? ¿Dónde está?.

Grafico: Diario La Huella