ATRAS, ATRAS, GOBIERNO INCAPAZ…

Escuchando la calle

Es evidente lo que ha producido el ejercicio desastroso de la administración de la cosa pública desde el gobierno de Ollanta Humala y Nadine Heredia, así como esa terrible sensación de corrupción generalizada e impunidad que siguen percibiendo los ciudadanos y, si bien esta realidad pareciera aún ser revertida, la actitud y la forma como se siguen abordando los problemas nacionales, muestran por el contrario, una perspectiva atroz que conspira contra todas las formas democráticas y la posibilidad de acuerdos políticos básicos en defensa de la gobernabilidad.

El gobierno parece estar perdido en medio del juego peligroso de señalar responsabilidades en otros y eludir las propias, posponiendo innecesariamente la resolución de los conflictos sociales como el de la huelga magisterial por ejemplo, de tal suerte que, inaugurado un tiempo en el que la casa siempre pierde, no parece ser su escaso número de congresistas, ni la falta objetiva de experiencia de sus funcionarios, sino la incompetencia de su burocracia de lujo y costosa lo que nos muestra el drama de un séquito de funcionarios insensibles, pusilánimes, e incapaces de proponer acciones concretas.

A este respecto, hay quienes sostienen con algo de razón que es la naturaleza y el origen del gobierno lo que signa su destino. La historia ha demostrado que cuando un banquero juega a político, es imposible que deje de lado los intereses que defiende, que deponga sus habilidades comerciales y finalmente deje pasar un negocio que le salta a los ojos en medio de una obra pública, lo que explica por qué mientras las calles hablan, el gobierno ni se inmuta y sigue obsesionado en los proyectos de millones de millones de dólares como el de la refinería de Talara, o la construcción del aeropuerto de Chincheros a pesar incluso del hálito corrupto que los envuelve.

Es evidente que el régimen ha reclutado lobistas y negociantes, a derechistas brutos y achorados,  sin ninguna formación conceptual e ideológica que privilegian la tarea mediata de generar fortunas a cualquier costo. No hay liderazgo, una línea de mando, cuadros capaces de replicar directivas con sentido crítico que permita además que la población con claridad sepa, sienta y se comprometa con objetivos y políticas públicas.

Desde el MEF, siguiendo la lógica ppkausista, la misma oligarquía tecnocrática pretende seguir resolviendo los asuntos con la premura del horario de trabajo y la insana distensión planteada en la hoja de papel o los fríos mails que expresan el anodino discurso de una superestructura parasitaria que apuntala la mera acumulación de reservas, impidiendo o frenando políticas agresivas de inversión y apoyo para el empleo, la creación de industrias y hasta la infraestructura que es el motor de economías como las nuestras. ¡Qué hacemos con miles de millones de dólares inmovilizados en jugosas cuentas o “invertidos” en proyectos sin ninguna repercusión social, mientras pueblos enteros carecen de carreteras e infraestructura en general y las poblaciones vuelven a la pobreza a paso acelerado? Esa es una pregunta que nadie responde aún.

Desde el punto de vista político, en ninguna área del quehacer público los problemas han sido tratados con previsión. Los comités de crisis han sido reemplazados por el supuesto y teórico expertiz de bachilleres convertidos en asesores de cuarenta mil soles mensuales que proponen rutas que han llevado al gobierno a exacerbar olas de protestas que se han respondido sólo policialmente, pero sin resolver ningún tema de fondo.

No son sólo los reclamos pendientes de médicos, mineros o los docentes universitarios lo que está pendiente como parecen haber convencido a PPK, es una peligrosa acumulación  de expectativas iniciadas irresponsablemente en la campaña electoral con la suma de promesas incumplidas las que dejan en las mismas puertas de palacio una bomba social que el gobierno no percibe o no les interesa desactivar.

Ha pasado tiempo suficiente para tomar conciencia que urgen decisiones de Estado que promuevan el retorno de la paz social permitiéndonos resolver la crisis que vivimos y, también, enfrentar el desarrollo embrionario de una nueva estrategia del senderismo que intenta tomar el escenario político penetrando desde los diversos gremios en conflicto.

Con un gobierno cada vez más débil y con una política económica de menos ingresos para la población, retrocede el empleo, aumenta la pobreza y vuelve la desesperanza, ideal caldo de cultivo de la violencia o escenario soñado de alguna aventura militar o militarista. Sépanlo, aunque los negocios permitan que algunos ricos mantengan su estatus, en poco tiempo, muy poco tiempo, esos millones no podrán evitar el drama de un país sumido en la desventura en el marco del retorno de una espiral de violencia –que algunos despistados achacarán otra vez a los “abigeos”, a “militares descontentos” o la exageración del periodismo-, pero que sin embargo, es una conocida clarinada antisistema, un asalto terrorista.

Que escuche quien tenga oídos.

 

 

 

 

 

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TRIBUTO A RODRIGO FRANCO MONTES

Al recordar un año más de tu partida, te recuerdo Rodrigo en medio de preocupaciones, inquieto y trabajador. Te recuerdo joven, aprista y compañero. Te recuerdo combativo y firme en tiempos en los que se daba todo y nada se pedía.
Te recuerdo en tus sueños e ideales compartidos, en la fraternidad que nos une y en la alegría de servir siempre tal como nos enseño Haya de la Torre, nuestro maestro.
La insanía y la violencia no pudieron contra ti, porque no nos vencieron a pesar de la larga lista de caídos en defensa de la democracia y la libertad. No pudieron contra el país al que servias con decencia porque tu pecho aprista se interpuso entre el terror y el futuro.
Te recuerdo vencedor mas allá del dolor y del tiempo transcurrido…Te recuerdo hermano, como si hoy, repitieras que hay mandatos superiores que hay que cumplir por la patria y el futuro, más allá incluso del temor y el terror.
Tu presencia es fortaleza y me inclino reverente ante tu recuerdo superior…

¿ES VERDAD? 


¿ SOLO KEIKO Y EL MOVADEF SON RESPONSABLES DE LA PROLONGACIÓN DE LA HUELGA DE LOS MAESTROS?
QUIEN «LIMPIA» A PPK, A LOS LOBISTAS Y LOS MEDIADORES TRUCHOS QUE LE CREEN A UN COMUNISTA EN UNA MESA DE NEGOCIACIÓN Y TERMINAN COMO FURGON DE COLA DEL MOVADEF BUSCANDO UN MINISTERIO…?

ARTURO CORCUERA Y EL ARTE DE NO MORIR NUNCA…

Hay dolores que duelen  y ausencias que dejan vacíos insalvables…

Vuela Arturo, marcha sin irte, déjanos como poeta que viniste con tu ángel, tu presencia hermano querido.

Que sobre el rumbo del destino inesperado, tu viaje quede  sobre quienes te queremos desde todas las orillas, tu estela fundida de genialidad, ese soplo mágico que hizo de ti, de tu ironía y de toda tu vida, una heredad maravillosa, un poema trascendente y permanente…

DIGNIDAD EN TU NOMBRE CUANTA MISERIA

Canal N, del Grupo El Comercio y América Televisión insisten en noticias como estas… «Metro de Lima: descubren transferencias de Odebrecht a ex funcionarios apristas»…
Sin embargo, al leer la nota, resulta ser el mismo refrito en el que funcionarios del Ministerio de Transportes encabezados por el tal Jorge Cuba, recibieron sobornos por los que están presos, y que el órgano jurisdiccional investiga diligentemente.

Primero, no esta probado ni existe sindicación que vincule de alguna forma al partido con estos actos de corrupción, segundo, el encabezado es mañoso ya que sostener que son «funcionarios apristas» es afirmar que militan en el partido aprista, y eso es falso, tercero, ante la ausencia de acusaciones en firme contra Alan Garcia, «voltean» groseramente la misma antigua noticia dando la impresión que existen nuevas sindicaciones y finalmente, una grotesca tergiversación de la nota de marras, revela la falta de ética y las malas artes con las que se regodea el antiaprismo que golpea al partido porque necesita desviar la atención de la ciudadanía para proteger a impunes y corruptos que usan estos mercenarios de la pluma de alquiler para soltar este tipo de golpes noticiosos y ocultar los graves y diarios problemas de la calle en la que la inseguridad ciudadana es inexistente y se reprime con ferocidad a jóvenes, maestros, médicos, mineros etc.

POLÍTICA Y UTOPÍA DE LO POSIBLE

 

Cuando se altera el normal funcionamiento del sistema político por dolo, error, incapacidad o impericia, por lo general cobra fuerza la insatisfacción produciendo en algunos casos crisis de legitimidad que las organizaciones opositoras hacen suyas, enfrentando al desastre con la esperanza de un tiempo mejor.

Pero cuando la corrupción parece haber ganado una de sus mayores victorias, la política deja de generar esa «esperanza» de la que hablamos y entonces, la utopía de la realización se vuelve una estafa y el drama de la política diaria -la que llega hasta el ciudadano de a pie-, se torna una expresión permanente de desaliento, presa fácil del discurso anti-sistema y un estadio ideal de confusión casi generalizado en el que la mentira cunde y «la verdad» se degrada al punto que en si misma produce rechazo entre quienes no les interesa insistir en aquello que vincule sus vidas con los partidos a quienes sienten cómplices de sus dramas cotidianos, ni a los gobiernos que inspiran.

El aparente divorcio de las personas respecto de su propia realidad tiene entonces una explicación inmediata y válida atendiendo al desmoronamiento de la ética pública que ha re-configurado de mala forma la política, haciendo que el desempeño de la función pública se convierta en el sub-conciente colectivo de la gente, irónicamente, en un caro y preciado botín al que parecen acceder privilegiados a quienes se reconoce como “tradicionales” y advenedizos, quienes sin moral, pasado, ni biografía, resultan “ser la esperanza” de los tantas veces engañados y que por hartazgo, terminan haciéndole el juego a miserables que buscan el poder a toda costa solo para proteger sus pingues negocios.

Desde esta perspectiva, ha sido notoria la incapacidad de los partidos políticos para entender la crisis por las que atraviesan, menos, diseñar estrategias para remontar esta situación  y por eso algunos languidecen en la inanición absoluta esperando la muerte civil, en tanto otros, insisten en responsabilizar a las intensas campañas neo-liberales sufridas desde finales del siglo pasado en los que anunciaba el fin de las ideologías y el ocaso de los partidos políticos, como si ello fuera la única explicación de lo que les sucede.

La verdad es que una tremenda responsabilidad los afecta. El burocratismo pernicioso y un proceso acelerado de lumpenización de estas organizaciones políticas, son el marco ideal del imperio del individualismo en el que se debaten y que tomó cuerpo sin permitir (ni antes, ni ahora) responder las deficiencias del sistema, alejándolos cada vez más de la expectativa popular al punto de convertir a dirigentes en portavoces de proclamas distantes e incomprensibles que terminaron animando a canjear votos por dádivas y groseras coimas por servicios mercantiles que alientan el «mejor vivir» de nuevos millonarios que no pueden explicar fortunas y que han convertido la política –al decir de Haya de la Torre-, en vil negocio culpable.

La posibilidad de comprender la realidad política y las instituciones como instrumentos del bien común, van de la mano con la necesidad que una nueva legión de líderes superen las trabas de las crisis volviendo a sus propias organizaciones y al despertar del sentido histórico de la presencia de los partidos y, naturalmente, su trascendencia. Los paradigmas juegan un papel irreemplazable en esta lógica de fortaleza y continuidad hacia la re-construcción de ciudadanía que ayudará a mirar con aliento el futuro, precisamente cuando se entienda la necesidad de modernizar los partidos, dotándolas de estructuras perdurables y una gama de dirigentes de primer orden.

La Ley de Partidos Políticos vigente en el Perú es tecnicista y formula intensiones -algunas de ellas absolutamente inviables desde el punto de vista práctico ya que ha sido formulada por quienes -insertos en la crisis aludida-, no tienen, ni tuvieron «vida partidaria» y que para colmo de males, es además supervisada por funcionarios de ONPE, una oficina estatal cuyos funcionarios no militan, ni siquiera, en la muchedumbre de fieles que sigue al Señor de los Milagros cada año.

A lo dicho se suma la necesidad de plantear como objetivo central el  vencer la corrupción, tarea difícil pero no imposible ya que sus nefastas consecuencias han sido determinantes en la situación y la crisis que se vive, pero sobre el que hay que dar pasos seguros ya que constituye el mejor mensaje  para superar errores, recuperar de alguna manera «el espíritu» de la política y, de paso, el tiempo perdido, generando comportamientos adecuados, objetivos superiores de la nación que sean además expresión de sus mayorías y de una adecuada convivencia ciudadana que se refleje en un justo trato a los ciudadanos en cualquier dependencia publica, se administre justicia justa, se institucionalice el país y sus organizaciones se modernicen y funcionen, en tanto los gobiernos actúen bajo la atenta mirada de electores educados en la milicia de la democracia  con niveles de conciencia comparables al de un perspicaz fiscal.

Si la política es el arte de lo posible, lo posible debe hacer viable  centrar el poder para liderar y garantizar el bien común incorporando valores, recuperando tradiciones, fomentando cultura y progresismo, en medio de una cosmovisión que encuentre sus raíces en la naturaleza del hombre libre, ese sujeto social que debe re-encumbrar la política para que deje de ser un elemento manipulable y recree la moral y la ética del servicio público.

Vivir en la participación libre de los ciudadanos, en el sano partidismo y en el esfuerzo por construir el bienestar, es también parte de todo este esfuerzo. El fin de los intereses menores y el destierro de la corrupción y la impunidad nos lleva hacia la pertinencia de un nuevo contrato social entendiendo que, como se ha dicho hasta la saciedad, no hay ningún cambio perdurable  que no empiece por el hombre mismo.

 

 

 

 

Gráfico:Internet Democracia Sur

VÍCTOR RAUL HAYA DE LA TORRE, PRECURSOR Y VISIONARIO

SER COMO ÉL

 Apuntes para aproximarnos a su biografía

 

PRESENTACIÓN

Ha escrito Roy Soto Rivera, que la vida de Haya de la Torre encierra profundas enseñanzas y para quienes llegamos al aprismo cuando aún no despertábamos a los ímpetus de nuestros sueños más juveniles, su presencia no sólo constituye un ejemplo, sino que sigue siendo un reto a seguir.

La obra del aprismo es fundamentalmente una obra de juventud y a ella están dirigidas estas líneas, a los cientos de miles de jóvenes que no tuvieron la suerte de mi generación de conocer a Haya de la Torre, ni de escuchar de él, todas sus enseñanzas y consejos, en la enorme tarea de conquistar por fin, la sociedad Aprista de Pan con Libertad.

Esta, es sólo una aproximación a la historia de un hombre, que es la historia de un partido y también la de un pueblo entregados a la causa de la libertad sin limitaciones, ni condicionamientos.

Los Editores

 

PRIMEROS TIEMPOS Y FORMACIÓN

Hijo de don Raúl Edmundo Haya y de Cárdenas, y Doña Zoila Victoria de la Torre y Urraca de Cárdenas Carrillo, Víctor Raúl Haya de la Torre nació un 22 de febrero del año 1895, en la ciudad de Trujillo, capital la región La Libertad, en el Perú.

Sus biógrafos coinciden al presentarlo como un niño inteligente y muy inquieto. Su primer aprendizaje lo realizó en el Seminario de San Carlos y San Marcelo entre los años 1902 y 1907 bajo la égida de sacerdotes franceses Lazaristas que forjaron su liderazgo.

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Trujillo y se incorporó a la bohemia Trujillana del “Grupo Norte” que dirigió Antenor Orrego para el año 1917 trasladar su matrícula a la Universidad Mayor de San Marcos de Lima con la finalidad de estudiar Jurisprudencia y Ciencias Políticas, lo que interrumpió ante la invitación del Coronel César Gonzáles, pariente suyo y prefecto de la ciudad del Cuzco, para viajar hacia esas tierras por casi un año para estudiar en la universidad local y vincularse con la realidad indígena y campesina, hecho que lo había marcado hondamente sólo unos años atrás.

LIDERAZGO Y VOCACIÓN

En 1919 fue elegido Presidente de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP) e influenciado por la prédica anarcosindicalista que representaba don Manuel Gonzáles Prada, se puso al servicio de la causa del proletariado, sentando las bases de la Alianza Obrero-Estudiantil más importante que registra la historia social y política del siglo XX, instrumento que le arrancó con sus luchas, al gobierno de Augusto B. Leguía, las ocho horas de trabajo.

Impulsó y presidió el año 1920 el Congreso Universitario celebrado en la ciudad del Cuzco que fundó las Universidades Populares “Gonzales Prada” de la que sería su primer rector. En 1922 fue un entusiasta propagandista de la organización de los estudiantes universitarios y de la Federación Obrera Local (FOL). Visitó parte de Latino y Centroamérica, retornando a la patria, el 23 de mayo de 1923 para liderar la respuesta popular contra la utilización de la religión con fines políticos que pretendía el presidente Augusto B. Leguía.

Ese mismo año es elegido nuevamente como Presidente de la Federación de Estudiantes del Perú y como consecuencia de su activismo militante, fue desterrado el 12 de octubre a bordo del vapor “Negada” que partió rumbo a Panamá.

 CLARO DE IDEAS, FIRME EN LA LUCHA

En medio del destierro, de Panamá pasó a Cuba, donde alentó la Universidad Popular “José Martí”, recalando finalmente en México, en donde se vinculó a la intelectualidad integrada ya plenamente al proceso revolucionario y trabajó como secretario del Ministro de Instrucción Pública, el filósofo y escritor José Vasconcelos.

Fundó en México, el 7 de Mayo de 1924, la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) como la organización política de la lucha antiimperialista en la América Latina. Visitó Rusia en el mes de septiembre del mismo año en su condición de delegado de la Federación Obrera Local (Lima) y luego viajó por toda Europa en su calidad de líder universitario y observador.

 

En 1927, en su calidad de representante estudiantil de Oxford, asiste como representante a un debate sobre la doctrina Monroe. Allí perfila las bases de su proyecto de integración continental como respuesta soberana y común de los pueblos de esta parte del continente al fenómeno de la penetración imperialista. Esta tesis constituiría el sustento principal de la teoría política del aprismo y es hoy lugar común de la diplomacia de los países sub desarrollados.

Ese mismo año, al realizarse el Congreso Mundial Antiimperialista de Bruselas -evento al que asisten delegados de las más importantes representaciones y colectividades antiimperialistas-, Haya de la Torre sustentó una tesis que marcó una diferencia sustantiva de las propuestas defendidas por el movimiento comunista internacional a propósito de la observación del fenómeno imperialista, sus zonas de influencia y las características de su desarrollo, produciéndose así, el primer y más importante deslinde entre aprismo y comunismo originando una polémica que marcó la historia latinoamericana, por lo menos, durante todo el siglo XX.

Entre 1928 y 1929 se dedica a realizar labores de propaganda y difusión de su pensamiento y la obra de las diversas “células apristas”. Escribe “El Antiimperialismo y el APRA” su obra más importante, y alienta la publicación de diversas revistas y diarios por todo el mundo.

El 25 de agosto de 1930 lo sorprende en Alemania la caída del presidente Leguía y hasta la noche del 20 de septiembre de 1930, después de haber marcado con claridad el sesgo filosófico e ideológico del nuevo movimiento, siguió los incidentes de la organización del Partido Aprista Peruano que fundaron bajo su inspiración y directiva, un grupo de estudiantes, obreros y ciudadanos reunidos preparatoriamente en la calle Belén del centro de Lima, para finalmente, en el local de un carpintero ubicado en los cruces de las calles Calonge y Lartiga fundar la Sección Peruana del APRA Continental.

Regresó del destierro en 1931 y se integró plenamente a su campaña electoral como candidato a la presidencia, intento frustrado por un fraude.

BARBARIE Y CRUEL PERSECUCIÓN

Haya de la Torre fue tomado prisionero el 06 de mayo de 1932 porque el gobierno de Luis M. Sánchez Cerro que lo responsabilizó por la eclosión social y el alzamiento de un importante grupo de la marinería. La crisis se agudizó y el movimiento popular produjo revueltas populares por toda la nación. El 7 de julio estalló la Revolución de Trujillo, extraordinario movimiento popular que tomó la ciudad de dicho nombre al norte del país en respuesta a los atropellos del gobernante, la crisis y en defensa de las libertades. Tras una cruel represión, el movimiento que se fue extendiendo hacia Cajamarca y otros pueblos del país, fue finalmente aplacado a sangre y fuego.

Como consecuencia del grave estado de las cosas y la amenaza de muerte que pendía sobre la vida de Haya de la Torre, una fuerte presión internacional logró que en 1933 Haya de la Torre fuera liberado, sin que por otro lado se pudiera controlar la terrible y cruel persecución contra el aprismo y el movimiento popular. Doce años después, en 1945 y con el apoyo del APRA, gana la presidencia de la República don José Luís Bustamante y Rivero, una primavera de paz asomaría solo temporalmente, ya que en 1948 el APRA fue declarado fuera de la ley. Esta primavera democrática abruptamente culminó con un golpe de Estado que llevó al gobierno a Manuel A. Odría.

En medio de la clandestinidad se fundó el 01 de mayo de 1944 la gloriosa Confederación de Trabajadores del Perú (CTP) y cuando recrudeció la persecución Haya de la Torre tuvo que asilarse el 3 de enero de 1949 en la Embajada de Colombia por cinco años y tres meses. Al culminar su asilo, viajó por siete años por Europa dictando conferencias, fijó su residencia regular en la ciudad de Roma y desde allí, impedido de volver, comandó la lucha popular en el Perú.

EL VETO Y LA DIGNIDAD DEL HOMBRE

Entre tanto el aprismo marcó el compás de la resistencia y luchó por devolverle al país y al propio Haya de la Torre sus derechos. Actuó popular y sindicalmente hasta el proceso eleccionario de 1962 en donde vistos los resultados y el triunfo inobjetable del líder aprista que había recorrido el país con un mensaje integrador, un sector de las FFAA, aliadas con fuerzas conservadoras lo vetaron y el proceso fue anulado por un golpe militar que convocó elecciones un año después, en donde por margen muy estrecho, ganó Fernando Belaunde Terry quien produjo un gobierno lleno de desaciertos y corrupción que produjo una inestabilidad aprovechada por sectores de las fuerzas armadas que el año 1968, meses antes de producirse las nuevas elecciones, impidieron nuevamente el acceso al gobierno del aprismo que fue perseguido por una estructura militar que hizo suyo el Estado y desarrolló una política de penetración y copamiento del estado y manipulación social a través de políticas de clientelaje político auspiciadas por una organización denominada SINAMOS.

El gobierno militar tuvo dos fases. La primera, la más dura, en la que gobernó una casta militarista auto-proclamada “socialista” que contó con el respaldo de los sectores marxistas y otra, la segunda fase que, desde el año 1975 desmanteló parte de la reformas producidas por su antecesor e inició, por presión popular, el proceso de retorno del poder a la civilidad.

 

LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, LA REIVINDICACIÓN Y EL ADIÓS

Tras doce años de atropellos, persecuciones, protestas y denuncias que soportó el pueblo frente al gobierno militar, en el año 1977, el general Francisco Morales Bermúdez –presidente del país-, convocó a elecciones generales para elegir una Asamblea Constituyente.

El 18 de junio de 1978, Víctor Raúl Haya de la Torre, tras una campaña muy austera, es elegido Constituyente y luego Presidente de la misma. era sin duda  el líder indiscutible del “Primer Poder del Estado” por haber emanado de la voluntad popular.

Su trabajo en las sesiones fue sorprendente. Pese a su edad, recibió a trabajadores, universitarios, campesinos, amas de casa una infinidad de organizaciones populares y hasta escolares. Monitoreó personalmente los trabajos dándole una visión futurista al proyecto constitucional. Miró de cerca la elaboración del capítulo de la Seguridad Social y reclamó sensibilidad para la defensa constitucional del hombre y en especial, para los derechos humanos.

Pudo, pese a una penosa enfermedad, firmar la Constitución Política del Perú el 12 de julio del año 1979 y murió en la noche del 02 de agosto, como vivió, pobre, en una humilde y sencilla quinta prestada por un familiar, en el populoso distrito limeño de Vitarte. Sus exequias fueron el testimonio más imponente que haya recibido personaje público alguno. En el recorrido por la carretera panamericana rumbo a la ciudad de Trujillo, al norte de la capital del Perú, los pobladores impedían el paso del vehículo que llevaba el cadáver del hijo predilecto de la región de La Libertad, rindiéndole un homenaje justo a su paso, obligando a la caravana funeraria a parar en cada localidad.

Sus pertenencias son un tesoro de peruanidad y visión integradora de la Gran Patria Bolivariana que siempre reivindicó. Se guardan celosamente en su morada que es hoy, un museo dedicado al estudio de su vida y la trascendencia mundial de su obra. Los restos de este grande y visionario constructor de la nación, yacen -de cara al Oriente Eterno-, en el cementerio general de Miraflores, en el mismo lugar que fue su cuna y ahora es su tumba, bajo la égida y significativa frase: “Aquí yace la Luz”.

PAP: REITERADA APUESTA POR LA IZQUIERDA HAYADELATORREANA

EL XXIV Congreso Nacional…

La realización del XXIV Congreso Nacional del PAP zanjó una pretendida polémica en la que algunos despistados –mala fe incluida-, creyeron ver un cisma, una confrontación de insalvables ribetes ideológicos y una pugna por el control del aparato partidario entre dos aprismos, uno popular y sensiblemente mayoritario de izquierda y otro, tal vez con rostro insignificante de marcado tufo conservador.

Tras la muerte del fundador del aprismo, surgieron tendencias encubiertas en neo liderazgos que promovían diversas posiciones respecto de la coyuntura y, si bien no era la ideología propiamente las que marcaron distancias, si lo fue, privilegiar exclusivamente las elecciones políticas y la coyuntura, produciendo una especie de “inmovilidad partidaria” que llevó al PAP, de una elección a otra, recalando en un burocratismo improductivo que es causa de la misma crisis que se trajo por los suelos a otras organizaciones, “confirmando” esa visión fatalista del neoliberalismo de finales del siglo XX que se regocijaba anunciando el fin de las ideológicas y el ocaso de los partidos políticos.

Desde entonces, en un agónico proceso que merecería una espacio mayor para analizar, los partidos fueron víctimas de intereses que soslayaron su  historia y objetivos, imponiendo estructuras neo-empresariales diseñadas para servir al mismo sistema donde el mercado define toda iniciativa y la ética es un tema menor, cosa que aprovechó el narcotráfico para derrumbar paradigmas e imponer esa perniciosa lógica no-partidaria por la cual pudo infiltrarse, abriendo las puertas a la corrupción.

Solo una visión renovada de la realidad marcaría el compás de un relanzamiento sostenido. El partido aprista debe hacer este esfuerzo con la misma fortaleza con la que irrumpió la escena nacional hace casi un siglo hasta convertirse en mayoría militante. En tanto, la fortaleza del XXIV Congreso Nacional del PAP parece mostrar evidentes signos de un real esfuerzo de modernidad que la organización exige. Pero, ¿Cómo hacer esto?, El partido  ha ingresado en un proceso revalorativo de su actuar tal como sucedió en los años ochenta cuando García Pérez jubiló a la dirigencia histórica de entonces haciendo gala de una enorme capacidad de juego interno que, viró el curso de la historia aprista generando consensos impensados, pero sin licenciar la experiencia, lo que le permitió marcar el paso de acceso a Palacio de Gobierno tras décadas de espera sin resultados.

Ahora, toca la formación permanente de cuadros políticos que sean agentes críticos y capaces de dirigir de manera alternada al partido, que sintonicen con las masas, rechace el electorerismo, deslinde sin ambages con la corrupción y señale a quienes pretenden someter la organización al objetivo mediato, a la coyuntura y al fin exclusivo de una elección, como gestores de una conducta reaccionaria que posterga la real tarea histórica del movimiento y que ha sido derrotada en el evento que comentamos en concurrencia con esa visión transformadora y poco palaciega de la misión del aprismo que Haya de la Torre tenía.

Todo indica que el rumbo elegido es el correcto. Ayuda que se haya renovado la vocación popular del movimiento proponiendo una relación real y sustantiva con las masas. Líderes, dirigentes y militantes participarán de manera mucho más activa con la finalidad que no se altere la conformación natural del Frente único que integra el partido, evitando se imponga peligrosamente los intereses de una clase sobre las demás –cual principio comunista-, de la misma forma como evitará que los sectores más acomodados, puedan  postergar a trabajadores, emprendedores, campesinos y demás sectores sociales.

Los delegados al XXIV Congreso Nacional han declarado no responder a intereses de grupo y, menos personales. Han defendido la expresión de sus bases y el sentido trascendente de su revolución, renovando sus votos, su ideología, programas, estatutos y códigos, pero también, su unidad. Requerirá una estructura mejorada, claridad conceptual y líderes de dirección lúcidos, con autoridad moral y mando popular que impongan el respeto para que además la experiencia se sume a la vitalidad de renovación que representa la abrumadora corriente interna que honra con jóvenes a Haya de la Torre, relanzando con visos de inobjetable modernidad, el viejo Partido del Pueblo.

Finalmente, no parece ser casualidad que se hayan producido entre otros, algunos hechos significativos. Que el pequeño grupo de militantes impregnados de electorerismo y entusiasmos populistas se alejara dejando desguarnecida las tendencias conservadoras que fueron derrotadas, que este hecho además permitiera una clara ratificación de los postulados progresistas y de izquierda del PAP, que una visión crítica de la gestión del presidente Alan García no fuera obstáculo para reconocer su aporte otorgándole un significativo respaldo, que Mauricio Mulder –acaso la más firme expresión de la Izquierda Aprista-, ahora esté al frente del partido, la elección de la sub secretaria general Evelin Orcón, regidora de Lima y una extraordinaria líder juvenil e integrante de una familia de canillitas cuya edad no llega a los treinticinco años -como ocurrió en los albores fundacionales del aprismo-, y, que los secretarios generales del PAP sean el joven parlamentario provinciano Elías Rodríguez y el dirigente sindical Benigno Chirinos quien, como  Luis Negreiros Vega – cruelmente asesinado en los aciagos años cincuenta por la dictadura del Odría-, tiene también la doble y enorme responsabilidad de conducir al alimón la gloriosa Confederación de Trabajadores del Perú (CTP) y el pujante y renovado Partido Aprista Peruano (PAP).

VILLA MERCEDES Una noche para el rescate de nuestra historia

Wilbert Bendezu es un gran aprista, ex parlamentario, un defensor de la obra  del maestro,  compilador de su producción escrita y hace algunos años, un sencillo y empeñoso  joven cuzqueño muy cercano a Víctor Raúl Haya de la Torre.

Bendezú me llamó hace algunos meses lleno de fraternidad y deseo de hacer cosas trascendentes, me invitó a participar del esfuerzo de la recuperación en marcha de “Villa Mercedes”, la Casa del fundador del Aprismo y el lugar donde este extraordinario pensador, firmó la constitución Política y murió el 2 de agosto de 1979.

Las motivaciones de las que conversamos estuvieron todas centradas en recuerdos comunes, nuestros vínculos de fe y política y, naturalmente, en el legado del propio Haya de la Torre que inexplicablemente no guardaba relación con el estado de abandono en el que se encontraba en aquel momento la Casa-Museo, la biblioteca de Manuel Gonzales Prada que heredó Víctor Raúl, sin dejar de mencionar la propia documentación personal y partidaria que esa casa guardaba.

Más de cien años de historia, libros originales que nos remitían a su edición el siglo XVIII y joyas de literatura y política subrayadas por el propio Víctor Raúl, eran el complemento delicioso de un escenario cultural envidiable e invaluable que compartían espacio con recuerdos de todo tipo y cuyo valor material es muy difícil definir, confundidos todos en el recuerdo generoso de un hombre que vivió en el centro de la política toda su vida, pero que retornaba a la localidad obrero-industrial de Vitarte cada noche, como evitando dejar atrás en el olvido, las intensas jornadas proletarias y campesinas con las que se abrió a su lucha por la justicia social y que  compartió con su pueblo desde los albores del siglo XX.

Cuando Bendezu me llamó, acababa de producirse un robo singular en la casa y la presencia de un grupo de compañeros, frustró que se lleven todo, lo que de alguna manera permitió recuperar, de  fuera de la casa y listos para desaparecer, utensilios, ropa y un valioso material que pretendían robar, como si alguien quisiera borrar las huellas del maestro.  La escena era dramática, los sentimientos entonces se confundían y entre el llanto viril y discreto de los asistentes, los recuerdos de cada rincón de la casa  parecían invocar una voz de orden: disciplina y organización.

Poco tiempo después y a razón del estado del predio, Bendezu fue nombrado director de la Casa-Museo y desde entonces, esta historia de desazón tomó una dirección diferente. llamó incesantemente a quienes creía podían colaborar y, poco a poco, con escasos recursos, pero mucha imaginación, la casa volvió a lucir mejor.

Se recuperaron algunas cosas y otras fueron reemplazadas. Los libros recobraron su propio espacio y la biblioteca, el orden y la solemnidad que nunca debió perderse con aquel crimen de Lesa Cultura al que se suma la responsabilizad de quienes prestaron algunos libros que no han retornado a su lugar de origen por años, en tanto otros “guardan” joyas de la casa que deberían devolver.

En Febrero de este año, para los actos celebratorios del día de la Fraternidad que recuerda el nacimiento de Víctor Raúl, la casa reabrió sus puertas extraordinariamente recuperada y además, en medio de una importante cantidad de gente que sintió la presencia del Maestro, del Jefe, del Hermano Mayor, de Haya de la Torre.

Los trabajos de enlucimiento continuaron sin descanso aun en medio de apremios económicos que Bendezu sabe resolver, hasta que hace solo una horas, nuevamente volvimos a Villa Mercedes con banderolas que nos recibieron. Era un día viernes y conspiraba contra la organización la intensidad del tránsito de noche que asalta la ruta. Hasta allí, llegó Carlos Roca, Hugo Neira y Cesar Campos quienes brindaron testimonios de lujo sobre  la obra y pensamiento  de Haya de la Torre que bien podrían ser editados por la valía de su contenido.

En el mismo y amplio bosque donde corríamos y nos escondíamos de niños, en la misma casa donde nos hicimos combatientes y cantamos los domingos  escuchando la palabra del maestro, encontré entre los muchos asistentes, a Grover Pango, ex ministro de educación aprista quien observaba con atención textos de la biblioteca,  Pepe Lucho Delgado con quien recordamos la dimensión de la entrañable relación del Jefe con  Enrique Delgado Valenzuela, su padre; a  Oscar Ore Bazanta a quien encontré meditando en la biblioteca del Jefe y cuyo abrazo hablo por los años de aprismo que nos une; a Manuel Zevallos contestatario militante integrado al hálito del lugar con entrañable sentido partidario, en tanto en los pasillos, como buscando su propia historia, uno de los hijos de Carlos Manuel Cox me comentó que sentía que había llegado el momento de traer documentos y fotografías de su padre y Haya de la Torre para ser exhibidos en la Casa, al mismo tiempo que Evelin Orcón observaba la forma como se exhibían las  fotografías que recreaban la vida del Jefe que ella misma ayudó a colocar… toda una miscelánea generacional que habla de las calidades personales, el talento personal de cada uno de los nombrados y los asistentes, pero, fundamentalmente, de la hermandad que nos une por encima de las opiniones diversas.

La fraternidad fue el denominador común del evento que promovió el trabajo y la convocatoria de Wilbert Bendezu, el ánimo de este organizador de inquietudes, permitió  que volviera a reinar el sentimiento integrador que se nos  enseñó en ese mismo lugar, el afecto ilimitado que produce el encuentro de hermanos y, como no,  casi al instante, el integrarse en los ambientes de la casa en las previas al acto central.

Conversaciones y debates críticos de lo que veíamos, la naturaleza y calidad de la recuperación objetiva de la Casa y el futuro del aprismo daban cuenta de cómo este faro luminoso ubicado a la vera de la carretera Central –que estuvo literalmente abandonado-, brilló por su esencia y sigue siendo, a pesar de todo, un referente de una historia de grandeza de un patriota nacionalista cuya causa sigue estando al servicio de los más pobres y cuya ejemplar vida pública y privada, debe ser un ejemplo a seguir.

No hablaré de los ausentes porque como en otros tiempos, sólo podríamos decir que fuimos los que somos y somos, los que estuvimos; sin embargo, lo que ví  y escuché en Villa Mercedes me alentó y entusiasmó. Renuentes a aceptar la inacción y el desasosiego, reitero mi personal y eterna gratitud a Wilbert Bendezu, por los apristas que sin voz vuelven a respirar aprismo en un tiempo en el que la frase mal intencionada y el verbo mal usado impiden que impere nuestra fraternidad, valor superlativo tan presente aquella noche gracias el artífice mayor de un evento absolutamente  hayadelatorreano como no se había visto y sentido en muchos años.