JUSTICIA PARA ENCONTRAR JUSTICIA

Los asesinos recobran su libertad

justicia.jpg

La revisión de la sentencia recaída sobre los asesinos del  “Grupo Colina”, más allá incluso de los procedimientos y el “derecho” mismo que pueda ejercer un sentenciado para que esto suceda, provoca una sensación de horror e indefensión ciudadana que bien vale la pena comentar.

Hace poco tiempo y bajo los auspicios del gobierno de Alejandro Toledo, casos similares que produjeron la repulsa ciudadana se registraron y hoy, grupos de terroristas condenados se encuentran en plena libertad, atendiendo a fallos derivados de sendos “procesos de revisión” que se ampararon en diversas modificaciones legales que hicieron esto posible.

Es evidente que ambos extremos de la administración de justicia son cuestionables, sobre todo porque no estamos hablando de la revisión de las sentencias de cientos o miles de inocentes que están en prisión, ni de los que pagan culpas ajenas por “errores” del sistema judicial; tampoco de los que purgan condena por homonimias acreditadas que no han sido procesadas, por falta de defensa o, simplemente, de quienes no ven la luz de la libertad por la cantidad de expedientes en giro que hace imposible –según el decir de los jueces-, que puedan atenderse todos los requerimientos que los justiciables formulan.

Hace algunos años, durante el gobierno de Alberto Fujimori y bajo la inspiración de Vladimiro Montesinos, se impuso la cultura de la impunidad desde el Estado, permitiendo  que el crimen persiguiera con crimen a los terroristas llevándose de encuentro de paso, a inocentes, en una especie de conducta homicida homologada entre quienes sintiéndose poderosos,  mostraron su alma asesina plenamente.

A los efectos, controlaron la prensa y se vulneró la democracia imponiendo el espíritu autocrático de quien tras ser elegido por votación popular, se convertiría, por decisión personal, en un dictador más, cuyas decisiones fueron a partir de entonces, señales claras del inicio de un tiempo sombrío donde reinó el silencio cómplice y la muerte desvanecida en la tortura, la incineración de cadáveres o los sepulcros de culpables e inocentes que yacen aún en los arenales.

Durante todo ese tiempo, el secuestro, la tortura, la desaparición forzada y hasta la muerte tal como hemos sostenido, fueron parte de una cultura de crueldad que impusieron en el Perú grupos como “COLINA”, responsables no sólo de masacres como el del Santa, la muerte del periodista  Pedro Yauli, los interminables testimonios de abusos, o el drama de Barrios Altos por el que los responsables purgan prisión como asesinos.

Cuando hablamos de un Estado que alentó la formación de una banda criminal (Grupo Colina), que respondió el terror con las mismas armas de los criminales terroristas que teóricamente combatía, que usó de la muerte “como instrumento de persuasión”, que impuso con absoluta y total impunidad un peligroso patrón de conducta delictiva, entonces, todo “exceso”, adquiere una dimensión mayor al de la simple comisión de un delito cualquiera.

De eso es lo que se habla cuando todos los especialistas coinciden en que el asesinato constituye un crimen que adquiere características de lesa humanidad(recogida en el llamado estatuto de roma y la corte penal Internacional) atendiendo a su naturaleza y características, es decir, cuando se produce sistemáticamente y contra población civil.

No cabe ninguna duda que los delitos de los grupos paramilitares -especialmente en Barrios Altos-, constituyen, tal y como ha sido consagrado en la propia resolución de los vocales de la Corte Suprema que han eliminado la denominación criminal del delito de lesa humanidad y rebajado la sentencia a los integrantes de esta banda homicida, hechos perpetrados como parte de un política de Estado, por miembros de las Fuerzas Armadas y respondiendo a una estrategia finamente elaborada para la realización de planes criminales en forma sistemática y dirigidas contra civiles.

No caigamos en la pervertida tesis que justifica la muerte porque quien es asesinado es sospechoso o  terrorista. Esa es la misma tesis que usan los delincuentes terroristas tras cada baja en las fuerzas del orden. La barbarie no se justifica y menos, el terror. Avanzamos hacia una sociedad desarrollada y una cultura de paz, hay pues,  una enorme responsabilidad sobre los jueces que administran justicia y la mirada ciudadana debe ejercer sobre esta un necesario control.

La muerte es la muerte y es grave aún cuando la víctima sea sólo una. En Barrios Altos por ejemplo, murió un niño absolutamente inocente y otros 15 ciudadanos fueron asesinados. Si alguna de las victimas fuera terrorista, eso no justifica la respuesta de muerte que dio el Estado a través del Grupo Colina y resulta una ironía que la democracia tolere la reducción de penas de los criminales terroristas y también de los asesinos del Grupo Colina.

Queda dicho. Nuestra condena es a toda forma de violencia y la libertad de asesinos en ambos lados tras la revisión y reducción de sus sentencias, no sólo desprestigia la administración de justicia, también lesiona los valores de la democracia y nos deja a todos, un terrible tufo a burla e impunidad.

 

(*) Gráfico tomado de internet

AQUÍ NO PASA NADA

Humala cumple un año en el gobierno y…

peru_144141.jpgDesde cualquier punto del escenario político, la crítica más aguda a la actual administración gubernamental alude a una aparente y cada vez más notoria y peligrosa incapacidad para responder a la expectativa de la gente y generar un adecuado clima de confianza social que comienza a tocar, peligrosamente, la economía.

A punto de cumplir el primer año, el presidente que haría la diferencia tal como anunciaba su slogan en la campaña electoral, sólo podrá exhibir algunos pocos logros (tal vez el haber mantenido el curso de la economía que volverá a crecer este año sea el más importante), en medio de un tiempo sin iniciativas importantes y de complicaciones que han terminado enredando al gobierno en su propia impericia y una agenda que no es la que el nacionalismo (o lo que quede de él) hubiera preferido.

La impresión, tras el anuncio de los pocos e insuficientes cambios ministeriales que se han producido  a pocos días de celebrar un aniversario más de la patria, es que el presidente habría perdido una nueva oportunidad de dar señales mucho más claras de la comprensión de la compleja realidad en la que “juega su partido”, ya que al recomponer su gabinete, no incluyó nuevos operadores políticos que tras el entendimiento de la urgencia de “afirmar la autoridad democrática del Estado”, aperturen el diálogo haciendo gala de una mayor capacidad persuasiva, pero afirmando a la vez, la autoridad democrática como un instrumento de ventaja ética y moral en reemplazo de la lógica de la bala y la vara como principal y a veces, único argumento.

Humala debe asumir el error de haber apostado exclusivamente por una ruta tecnocrática que le va costando importantes puntos en la adhesión popular. Debe comprender además, que a la reiterada crítica por el incumplimiento de sus promesas se sumará el de la “falta de lealtad con quien se la jugó por él”, -percepción que independientemente de la idea personal que tengamos de su ex premier Oscar Valdéz-, tendrá mayores efectos entre la población que observa, como la cabeza del ex primer ministro, fue entregada en bandeja de plata a sus opositores y a los activistas que actúan en contra el proyecto Conga.

Ya en el marco de una travesía que la verdad, va con tufo a naufragio, el problema es que a partir de ahora, si efectivamente quisieran dar un nuevo impulso a la gestión, superando errores, lo primero que debería ocurrir es que  atendiendo a que en política los gestos son importantes y a veces definitivos, los silencios presidenciales y ministeriales deben dar paso a nuevos y efectivos mecanismos comunicacionales que por un lado, den cuenta de la dimensión y propósitos de las acciones del gobierno y, por el otro, generen un nivel de confianza aceptable entre la población. A los efectos, ya mismo deberían ser excluidos del entorno gubernamental, todos aquellos que haciendo gala de una inexperiencia dramática o incapacidad brutal, han venido tratando de apagar los incendios, con abundante gasolina.

No es suficiente maquillar la realidad con unos pocos cambios. Será necesario un doble y mayor esfuerzo para pasa primero porque el propio gobierno entienda la necesidad de consolidar proyectos de largo aliento, con operadores políticos que blinden al régimen y le permitan al gobernante colocarse al lado de los reclamos justos y atendibles de los pueblos, mas no como abogado de una firma minera.

Los voceros del humalismo han ninguneado los registros del desgaste popular al que ha sido sometido el gobierno, pretendiendo además, compararlo con las estadísticas de otros gobernantes, en otros tiempos. La verdad es que cada quien encuentra los argumentos que mejor le convengan, sin perjuicio de obviar un solo hecho: el principal capital político de Humala, fue la enorme expectativa que generó su triunfo.

Los reiterados fracasos en el manejo puntual de la problemática social, la incapacidad en el gasto y hasta “los silencios” que en la mayoría de los casos ha sido entendido por la población como la evidencia del  “síndrome del avestruz”, no ayudan al gobierno  que, sin que necesariamente “este en caída libre”, sufre el cuestionamiento de la gente que reclama gabinetes con mayor proyección e iniciativa que puedan remontar los nulos niveles de legitimidad que producía que cualquier iniciativa, por buena que esta fuera, corriera la misma suerte que la poca credibilidad del gobierno.

Por eso es que si la “renovación no transmite una imagen de corte y giro de timón”, la “continuidad de los estilos se impondrá”, al punto que el nuevo premier -antes ministro de justicia-, podría lograr sólo un respiro momentáneo, posponiendo por un tiempo muy corto, la reanimación que los conflictos que las fiestas patrias han postergado como el toque del campanazo en medio de una dramática pelea de box, en la que además increíblemente el gobierno podría perder por knock out.

Los muertos cargados al pasivo humalista a estas alturas pesan más de lo esperado, y la incompetencia va de la mano con la percepción casi generalizada de la población sobre la falta de autoridad y la continuidad del desorden en todo el país, por lo que a  estas alturas, Ollanta, Nadine o los dos (quien quiera que gobierne efectivamente) deberían estar convencidos de la necesidad de cambiar de estilo y que las prácticas fujimomontesinistas que se quisieron ensayar al nombrar al premier Valdez, dan buen timbre para un ánimo autocrático, pero son absolutamente incompatibles con la democracia y el buen trato ciudadano.

Habría que recordarle al presidente y su esposa, que la historia sigue corriendo al lado izquierdo de los pueblos, por lo que la juramentación de un tercer gabinete con el mismo perfil que los anteriores y en menos de un año es en sí mismo, el reconocimiento de una crisis mayor que la que aceptan los nacionalistas y que efectivamente, hay nuevos rostros que le darán un tiempito de tranquilidad, pero que si no cambian de rumbo, se mantendrán las mismas mañas. Como sostenía un viejo comentarista deportivo, a estas alturas del partido, simplemente. “Aquí no pasa nada”.

 

(Imagen tomada del internet)

EL DRAMA DE UN MUNDO SIN FUTURO

Nos enfrentamos a tragedias reales.

    Sin ninguna duda, hoy existe la necesidad que formemos extensas cadenas ciudadanas en defensa del Medio Ambiente, la biodiversidad y la  defensa de los últimos reductos de vida en el planeta.

oso_polar.jpg

Esta que era una visión y una preocupación de idealistas hasta hace muy poco tiempo, ya no admite cuestionamientos. Una enorme preocupación general por el Amazonas con respecto a la tala indiscriminada, por los deshielos producidos por el recalentamiento global, asi como la lucha en la defensa del Artico, constituyen por sí mismas, toda una plataforma de la mayor importancia que además, hay que atender sin demora frenando las causas que la originan.

pastoruri.jpg

Vivimos de cerca lo que significan los deshielos que es un problema en varias zonas del territorio peruano, el Pastoruri quizás, exprese  esto de manera tangible, asi como la naturaleza de las proporciones que adquiere al aumento sideral de la proyección y efectos en los últimos años, tal como confirman diversos estudios científicos.

Lo alarmante en todo caso, es cómo, en medio del drama, existan empresas que buscan sacar provecho de la tragedia, como el caso de la Shell, corporación denunciada mundialmente cuya prioridad es «aprovechar el deshielo del Polo Norte para extraer más petróleo».

campana_cero_deforestacion_amazonas1.jpgEl Cambio climático y sus efectos ya se sienten en todos lados. El Amazonas, zona en donde si no se detiene el  frenético de la tala (ilegal, o para-legal con la anuencia de  corruptos  y traficantes colgados de las mas altas esferas de los gobiernos), en poco tiempo -tal vez mas rápido de lo que muchos estiman-, se sufrirá con mayor intensidad las consecuencias irreversibles de registros de deforestación que constituyen, una estadística de muerte.

Unamos nuestras voces en el esfuerzo mundial de lucha por la preservación de un mundo posible y futuro, porque esa, aunque algunos se resistan a creerlo todavia, es una lucha definitiva que en realidad, es por la vida.

¿TODO VA A ESTAR BIEN?

Que nuestra historia no sea un recuento de fatalidades

1342639337489-rimac-estar-bien-seguros2.jpgUn bien logrado comercial de televisión ha causado revuelo. En él, una increíble fatalidad -no tan extraña a veces para el ciudadano común y corriente en países sub-desarrollados-, asalta al protagonista, produciendo una serie consecutiva de incidentes que por su naturaleza o gravedad, fácilmente podrían justificar una actitud de desaliento o desesperanza. Sin embargo, lo que nos muestra el comercial que comentamos, es al mismo personaje, levantándose para continuar su camino, una y otra vez, sintiéndose respaldado por una importante compañía de seguros que es la que mantiene su moral (o su actitud) en alto.

Esa puede ser una representación mucho más cercana de la realidad de lo que muchos se imaginan y acaso, una llamada de atención en torno al rol del gobierno de cara a nuestros ciudadanos cuando estos, frente a la adversidad o la crisis de la coyuntura, sintiéndose respaldados por “su” Estado, volverían, una y otra vez, cualquiera que sea “cada momento histórico” que le toque vivir, a continuar realizando todos los esfuerzos necesarios para seguir adelante, construyendo a cada paso cada uno de los hitos de su propio camino, sendero que con entusiasmo además, se convierte en la ruta que todos los demás seguirán, imbuidos del mismo entusiasmo que consagra que el Perú, es más grande que todos sus problemas.

Desde esa perspectiva, nuestros problemas, graves y sucesivos, no serian tan difíciles de resolver si la gente no estuviera tan desalentada y sintiera a su gobernante como “uno más de los que siempre engañan”; los gobernantes deberían construir un único derrotero nacional, con objetivos que involucren a todos, que garanticen el bienestar y generen niveles óptimos de confianza ciudadana, y no como sucede, de rechazo frente a iniciativas que enervan la protesta cuando se pone en evidencia que representan favorecimientos direccionados hacia intereses de pequeños grupos o personas enquistados en el poder.

No es “mala suerte” lo que está detrás de esta “fatalidad” permanente que nos hace parecernos al actor del comercial comentado, sino, la falta de organizaciones políticas que expresen la voluntad ciudadana y a su vez, conviertan la democracia en un instrumento de realizaciones sociales objetivas y no, un estadio de privilegios, corruptelas e impunidad que además, sólo se pone en evidencia cuando cada cinco años, abrumados por la multa, apesadumbrados votantes  acuden por mandato de la ley, a “depositar su esperanza”, o  su hartazgo en una urna electoral.

En un país como el nuestro, en el que se han desarrollado desde el poder formas increíbles de obviar el buen andar ciudadano, no es casual que nuestra estructura -y todo nuestro ordenamiento-, esté construido en desniveles incomprensibles para que los que caminan “chueco”, puedan hacerlo sin tropiezos. Por eso, los gobernantes que no ponen en marcha reformas concretas y en corto tiempo, permiten de una u otra forma el favorecimiento ilegal desde el poder, reeditando como quiera que se llame, las mismas y viejas mañas de la corrupción que termina envolviéndolos.

No es suficiente que propagandicemos que “el Perú ha cambiado” y que discurre por la ruta correcta donde es posible salir de la crisis, ese fenómeno que crea muchos problemas, pero que pocos definen puntualmente y que tiene que ver, más allá de los registros técnicos o puramente teóricos, sobre la forma como hemos sido educados, en torno a nuestras capacidades y a la decisión de construir una democracia que sea capaz de mejorar la realidad que vivimos en la que hay que consolidar el proyecto nacional y una agenda que no nos distraiga en temas de exclusiva coyuntura.

Somos actores de un momento histórico que no hay que perder de vista y, en esa línea de entendimiento, el sentimiento colectivo del “nuevo modelo peruano de desarrollo”, debe dejar de ser un hecho “de suerte” para convertirse en un proyecto factible que comprometa  a todos.

El gobierno debe devolverle la seguridad a la gente, probar que el Estado está al servicio de sus necesidades y que la justicia no tiene precio para que a su vez, la ciudadanía asuma el cambio como una necesidad colectiva, entendiendo que no hay futuro sin cambios en la educación y en la manera de entender nuestras complejas relaciones sociales y económicas como gobierno, pueblo, Estado y Nación.

Una historia llena de robos, traiciones y miseria no ayuda, como si lo hace el registro del dolor y entrega por ideales que constituye una verdad de verdades anidada en el impulso de los sueños y las luchas de todos los tiempos en los que el pueblo siempre dio y fue poco lo que recibió.

A este respecto, debemos llamar la atención al drama de las libertades que hace permisible su mal uso, sobre todo cuando actores políticos llamados a dar el ejemplo la confunden con libertinaje, sin perder de vista que arrancar  los derechos, es un viejo mandato que no ha perdido vigencia, pero entendiendo la lucha como la antítesis de las conquistas sociales y sin que esto nos lleve a la anarquía de suponer –interesadamente a veces-, que hay que quemar la casa para poder modificarla el color de sus paredes.

En medio de confrontaciones populares desmedidas y reacciones gobiernistas faltos de todo tacto y tino, evitemos que la lógica fratricida del “quítate tú, para ponerme yo” nos conduzca a escenarios impensados de ingobernabilidad que mantendrá la zozobra frente al futuro que cada vez se hace más incierto.

Hoy nuestra democracia registra espacios de interactuación ciudadana que permiten incluso la disidencia, la oposición y la protesta, cuando el principio de autoridad está debidamente afirmado. El diálogo y la tolerancia son herramientas de la democracia, como lo es, el uso de los métodos disuasivos que sean necesarios en tanto no se criminalice la protesta, o terminemos en manos de quienes suspiran por modelos autoritarios o autocráticos de triste recordación e innecesaria evocación.

Que el país siga creciendo, que la  inflación esté controlada, que la reducción de la pobreza a niveles impensados hace algunos años se haya producido por la generación de riqueza (empleo) a través del impulso de la inversión público-privada que dinamizó la economía y movió la rueda productiva de manera hasta ahora constante, es un activo que prueba que hay un futuro posible. ¿Es posible entonces, romper esta racha de registros positivos? Claro que sí.

La incapacidad de quienes gobiernan para poner orden, la rebeldía interesada, la anarquía y la politiquería constituyen un cóctel mortal que perturba la democracia y la debilitan, en tanto que la respuesta frente a la protesta sólo  sea violenta o policial, genera un clima de confrontación que produce esa grave percepción de inestabilidad poco favorable para mantener o aumentar la inversión y el crecimiento del país.

Hemos perdido hasta dos oportunidades para salir del subdesarrollo. A inicios del siglo XX con la enorme expectativa del valor del guano y el salitre, los millones del auge comercial terminaron en los bolsillos de unos pocos; en tanto, tras la segunda guerra mundial, con el aumento sustantivo de los precios de nuestras materias primas, pudimos haber cambiado nuevamente el curso de nuestra historia, y no lo hicimos.

Esta es una nueva e inigualable oportunidad en la que debemos probar –más allá de la incapacidad de quien gobierne-, que el país tiene posibilidades y que está dispuesto a no perder el tren de la historia. La gloria del imperio que dominó parte importante de este continente, no se quebró sólo por la fatalidad simplista del desencuentro de dos hermanos que sometieron el futuro de sus tierras y pueblos a una lucha fratricida por el poder y al sometimiento al conquistador.

Aquí, Pachacutec – el gran artífice del imperio inca-,  probó la tenacidad de la visión de futuro de los hijos del Sol, Túpac Amaru que la lealtades y el amor a nuestra tierra produjo un suelo fértil para las libertades, Bolívar y San Martín que la alianza con el pueblo genera una fuerza invencible en la lucha emancipadora, en tanto, Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui y Víctor Andrés Belaúnde, que el pensamiento transformador y humanista guía a nuestro pueblo desde todos los tiempos por la ruta que construye la historia, venciendo a la naturaleza y dejando atrás el odio cainita entre hermanos y la impunidad, sentimiento sustentado en tres códigos de ética: AMA SUA-no seas ladrón, AMA LLULLA-no seas mentiroso y AMA QUELLA-no seas ocioso.

Por lo dicho, si el gobierno actual entiende que es lo que pasa antes que el país sucumba, el asunto podría resolverse reencontrando el camino y produciendo todos los cambios que sean necesarios para volver a la paz social y la ruta del desarrollo, ese tramo que algunos parecieran desconocer. Sólo entonces señor Humala, podremos repetir como en el comercial de marras que: “todo va a estar bien…haga lo que haga, todo va a estar bien…”.

MEGA-COMISION O MEGA-RIDÍCULO

Conclusiones adelantadas con tufo persecutorio

Algunos políticos son responsables directos de la opinión que la ciudadanía se forma de ellos, sobre todo, cuando insisten, no teniendo la razón ni fundamentos, en temas que manejan sesgadamente buscando el escándalo con mezquinos fines políticos o por puro figuretismo.

El padre de esta escuela es sin lugar a dudas Fernando Olivera, singular personaje de ingrata recordación que marcó la diferencia entre su sobrecargada actuación y la responsabilidad congresal de una mayoría de talentos y cultura parlamentaria de la talla de Luis Alberto Sánchez, Ramiro Prialé, Mario Polar, Gustavo Mohme, Carlos Malpica, entre quienes sentaron cátedra de responsabilidad y capacidades, independientemente de sus personales posiciones políticas o ideológicas.

Tanta es la diferencia, que es inevitable confrontar la historia de aquel parlamento con lo que sucede ahora cuando, con aisladas y honrosas excepciones, se forman comisiones “para investigar algo”. Por ejemplo, en el plan de trabajo y las acciones de la llamada “Megacomisión” congresal formada para abordar presuntos actos irregulares producidos durante el último gobierno, los temas “centrales” sólo serian los Colegios Emblemáticos, las obras del renovado Estadio Nacional y hasta los indultos presidenciales.

mega_web.jpg

Veamos con detenimiento de que se trata. Aún cuando no me corresponde formular alegato alguno en defensa del presidente García o su gestión (que por lo demás no lo necesita porque se sabe defender bien) lo mencionado guarda relación exclusivamente con la expectativa generada por reportajes periodísticos sesgados en los que “se comprobó que las obras de los colegios emblemáticos tienen graves deficiencias,  el Estadio Nacional está inconcluso y que los indultos, que son una gracia presidencial, son parte de una feria de favores”.

La verdad es que la suma de imprecisiones y la falta de conocimiento convierte cada una de las afirmaciones anotadas en un tiro sin blanco, no muestran responsabilidad directa del primer mandatario y por el contrario, denota una falta de prolijidad en el estudio y análisis de dichos temas ya que existe, en el complejo ordenamiento burocrático de la administración del Estado, una serie de funcionarios responsables de supervisar, verificar, controlar, evaluar y hasta autorizar las convocatorias, el cumplimiento y las garantías sobre los innumerables encargos sectoriales que el Estado realiza.

Dicho esto, queda claro que lo que pretenden algunos parlamentarios de viejo talante antiaprista con un trabajo incompleto y mucho tiempo transcurrido, es darle “vuelo” a su investigación. Por eso es que invitan al ex presidente García, lo someten a un interrogatorio (curiosamente reservado)  y en él pretenderán, ante la debilidad de la argumentación y el desconocimiento de los temas propuestos, “abordar otros asuntos”, como el de los Decretos de Urgencia, sin merituar que una comisión congresal presidida nada menos que por el propio Daniel Abugatas ya investigó el tema y no le encontró ninguna responsabilidad al ex presidente García Pérez.

La posible agenda entonces se convierte en una celada y sabremos en poco tiempo cual es la “intención” final de esta sobredimensionada y modestísima  comisión que no entiende qué y cómo se debe investigar  “toda una gestión gubernamental”, que nos muestra lo empírico de un trabajo que basa toda su “estructura fundamental” en  chismes y/o reportajes que nadie se ha encargado de sustentar correctamente y en la que incomprensiblemente, no existen referencias formales y acreditadas de investigaciones preliminares, hallazgos o llamadas de atención de la Contraloría General de la República, el Ministerio Publico, el Poder Judicial o la Defensoría del Pueblo que aludan además actos específicos del ex presidente durante su gestión, produciendo la sensación que todo estuviera pensado en función de frustrar su posible candidatura el año 2016.

García Pérez dirá lo suyo, y luego habrá que tomar nota de las conclusiones de una comisión investigadora que por su inexperiencia, podría terminar complicándole aún más el panorama político al gobierno que prefiere confrontar al aprismo, en vez de resolver sus problemas internos de identidad y su impericia en el manejo de los conflictos sociales para poder gobernar y cumplir sus ofertas electorales.

A diferencia de situaciones similares en otros tiempos, el partido de gobierno tendría que tener cuidado que los miembros de su Megacomisión, no terminen haciendo un Megaridículo.

UN POLITICO HONESTO TRAS EL CRISTO DE LOS POBRES

Murió Héctor Cornejo Chávez

Un sentido editorial del diario “El Pueblo” de Arequipa, da cuenta de una de las pérdidas más sentidas de los últimos tiempos.

1342277172961-cornejo.gifHéctor Cornejo Chávez fue un hombre de derecho, creyente y político identificado con lo que se llamó años más tarde, “la doctrina social de la iglesia”. Fue un pionero del movimiento social-cristiano y se integró a la política para activar decididamente en ella de manera dedicada desde el mes de mayo del año 1947, cuando su paisano, José Luis Bustamante y Rivero -que había llegado a la presidencia a través del Frente Democrático Nacional y con el apoyo del APRA-, lo nombró secretario de la Presidencia de la República.

En este cargo, vivió de cerca e intensamente los prolegómenos y el desenlace de los sucesos del alzamiento civil-militar protagonizado por el aprismo y un sector importante de la oficialidad y la marinería el 3 de octubre de 1948, momento desde el cual mostraría discrepancias –algunas muy severas y críticas-, contra el Partido del Pueblo y el propio fundador del APRA, a quien responsabilizaba del derrocamiento de Bustamante y Rivero por parte del dictador Manuel A. Odría.

Hacia el año1955 definió la naturaleza del trabajo político que desarrollaría, y tras las enseñanzas del Cristo Pobre de la Iglesia, pretendió sensibilizar y difundir la opción cristiana por los pobres.

Fundó con mucho entusiasmo el Partido Demócrata cristiano y postuló a la Presidencia de la República el año 1962 obteniendo pobres resultados electorales en comicios que según los estudiosos, debió haber ganado Víctor Raúl Haya de la Torre, contra quien se produjo un golpe de Estado que anuló el proceso electoral aquel año. En 1963 Cornejo Chávez aceptó formar una alianza política con Acción Popular que finalmente hizo presidente a Fernando Belaúnde Terry, para frenar nuevamente el triunfo del aprismo.

Sin embargo, los escándalos de corrupción, la falta de orden en el manejo de la cosa pública, los escándalos derivados de la firma del Contrato de la Breña y Pariñas con la IPC y la pérdida de la página once, lo llevó a romper la alianza marcando diferencias al interior de su partido con un “ala conservadora surgida tras los acomodos del gobierno y el poder” que derivó en el encumbramiento de Luis Bedoya reyes como dirigente faccioso en 1966 cuando, tras la crisis, éste fundaría el Partido Popular Cristiano (PPC), que es la versión conservadora del social-cristianismo en el Perú).

1342277567952-partuido_dc.jpg

Tras el golpe de estado producido por el general Juan Velasco en 1968, se criticó mucho la posición de la Democracia Cristiana cuyo crecimiento se detuvo para nunca más dinamizarse, ya que en 1974, Cornejo Chávez fue designado nada menos director del diario «El Comercio», lo que -como hemos sostenido-, le produjo serias críticas por su abierto respaldo a los militares y su dictadura, llegando al punto de estigmatizarlo sus adversarios.

La grandeza de este personaje recién seria merituada en toda su extensión hacia el año 1978, cuando elegido miembro de la Asamblea Constituyente que presidió Victor Raul Haya de la Torre -personaje a quien criticó severamente por años-, desempeñó un intenso trabajo por el Partido Demócrata Cristiano y  en el ámbito constitucional, cuyos aportes además están consagrados en el Diario de los Debates de la Asamblea Constituyente.

Buscó a Haya de la Torre y éste lo recibió de buen agrado. Como a tantos otros personajes que habían combatido al líder aprista sin conocerlo, esta cercanía les permitió “descubrir la grandeza de este gigante colosal”, encontrar un hombre distinto al del terrible mito sectario difundido por el antiaprismo que cayó tras la fina personalidad, bagaje cultural y ese humanismo que en otros tiempos se le mezquinaba a Víctor Raúl.

Elogios y reconocimientos de este hombre para Haya de la Torre dan testimonio de la amplitud y la grandeza de una personalidad digna de merituar. Estigmatizado por su conducta política frente a la dictadura, se autoexilió en predios universitarios, donde su perspectiva del Derecho Familiar, editado en varios tomos, nos permite verlo en toda su expresión y realización, razón, entre otras, por la que fue distinguido en el año 2004 –tardíamente según mi modesto entender-, con la Medalla de Honor del Congreso de la República en el grado de Gran Cruz.

Lo conocí y me conoció en medio de los frenéticos trabajos de la Asamblea Constituyente donde recalé como “meritorio” por Ernesto García Vela, compañero y entonces Jefe de Prensa de la Asamblea. Mis prejuicios se desvanecieron desde el primer día que cruce palabra con él en el viejo ascensor del Palacio Legislativo ubicado en la Plaza Bolívar.

Cuando me presenté, sentí por alguna razón que me conocía. Di fe de mi militancia política y al instante me pidió que no dejara de buscarlo. Fui a verlo y tras una conversación  de más de dos horas, me pidió que volviera. Así lo hice desde entonces y en la medida que su relación con Haya de la Torre se estrechaba, su tufo antiaprista desaparecía. Cada vez que lo encontraba, me saludaba con un agradable “hola chapista” (en clara alusión emotiva al Club Infantil de los chicos Apristas Peruanos), tal y como me llamó desde siempre Ramiro Prialé, quien descubrí después, fue el que arregló la cita que suponía haber conseguido por mis propios méritos.

La noticia de su muerte a los 93 años de edad, ha producido notas sentidas desde todas las áreas del quehacer social y político. Pero como suele suceder por lo general, es tras su fallecimiento que llega el reconocimiento a un hombre que por sobre todo, fue honesto. Dice bien el editorial que motiva la presente: “Ningún recuerdo ni homenaje, será suficiente para resaltar las virtudes cívicas del maestro en Derecho Familiar, y sobre todo la honestidad de la que hizo gala, sumando las reservas éticas del pueblo que lo vio nacer, y de la familia en la que nació”. Héctor Cornejo Chávez…descansa en paz.

GANO EL POLITICO JOVEN DE LA VIEJA GUARDIA

México vuelve al PRI

Cuando el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) de México da cuenta del virtual éxito electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI), renovado aparentemente desde una práctica interna que rompe además con su vieja visión autocrática de pretenderlo “todo para él”, y al que suma una mayoría cualitativamente mejor con su alianza con el Partido Verde, un nuevo panorama asoma frente a la realidad en el que el importante porcentaje de los partidos de izquierda, la derecha quedaría rezagada a una merecida minoría tras casi una década de fracasos.

1.jpg

La enorme perspectiva de estos resultados electorales hace razonable que hablemos –tal como lo hacíamos en el artículo anterior donde hablamos del triunfo priista-, de una enorme esperanza popular depositaba en un partido que no puede darse el lujo de equivocarse nuevamente y que, está obligado a garantizar nuevas condiciones para redefinir el rumbo de México hacia el desarrollo y la prosperidad de su gente.

2.jpg

Si bien, los resultados podrían modificarse hacia el final del conteo, pareciera que también en el Senado, la tendencia se mantendría y la derecha expresada en el PAN, reduce su presencia, dándole la alianza de las fuerzas progresistas, la gobernabilidad que necesita el país de Emiliano Zapata, de “Pancho” Villa, de la vieja Revolución Agrarista y su Constitución de Querétaro, del  Partido de la Revolución, del maestro José Vasconcelos, de  la enorme fe cristiana expresada sin dudas en la Virgen de Guadalupe, entre tantos otros personajes del arte y las ciencias de  todos los tiempos que son parte del “alma” mexicana.

3.jpg

No cabe duda que el  PRI del que hablamos en estos días, ha superado en parte y visiblemente, los estragos del imperio de la corrupción y el agotamiento de un discurso populista al que sumó el fraude como un mecanismo oficial de triunfo que infectó un sistema electoral que el mundo miraba como parte de una involución a la neo-dictadura. Y es que, si el poder corrompe, es verdad que el poder absoluto corrompe absolutamente; verdad que el PRI sufrió de manera directa. Por eso es que lograr desprenderse de una generación pasmada en medio de la crisis del autoritarismo,  el narcotráfico, la corrupción y la impunidad no ha sido una tarea fácil para las bases del PRI cuya batalla aún continúa.

En esta misma línea, el hoy presidente Peña ha sido “acusado” de ser producto de la formación (o mal formación) de la vieja guardia del PRI, sindicada a su vez, de ser  titiritera de manejos no tan santos en anteriores administraciones priistas. La verdad es que la respuesta frente a estas denuncias no se condicen con las imputaciones de los acusadores ya que han sido contundentes.

Deslindar frente a la corrupción y convocar para comprender en un proyecto común a otras organizaciones –incluyendo al Partido Verde-, constituye al decir de los analistas, elementos que marcan  diferencias sustantivas con las viejas prácticas de complicidad y totalitarismo por las que el PRI perdió las lecciones tras más de 70 años en el poder, al mismo tiempo que, la presencia de movimientos ecologistas en el entorno del nuevo partido, muestra como se asume el drama del ecosistema y la necesidad de defensa del medio ambiente como tareas de primer orden contra las que se pronunciaron algunos dinosaurios opuestos a la candidatura del hoy, virtual presidente, de lo que resulta que efectivamente, Peña es el político joven de la vieja guardia no corrupta que anhela que el PRI no muera y preserve los valores y principios de la revolución mexicana de 1910 que inspiró la fundación del partido.

Por eso es que cuando hay quienes solo resaltan los votos del “ángel cautivador” que es como definían a Peña, por haber “encandilado” a millones de votantes, hay que decir que el voto representa en esencia una expresión  contra la derecha, su gobierno, el incumplimiento de sus ofrecimientos tras la caída del PRI y en contra de la violencia, el narcotráfico y la falta de empleo que son en estos días una trágica y constante realidad.

¿LA REVOLUCION MEXICANA VIVE?

El hoy presidente gano la iniciativa pretendiendo que los ciudadanos “estén seguros” que cumpliría sus promesas al firmar ante notario los compromisos asumidos en la campaña. Tal acierto sometió su palabra a la garantía de una formalidad que parecería una innecesaria pose electoral, pero que sin embargo la ciudadanía ponderaría tras años de engaños y promesas incumplidas groseramente por la clase política.

4.jpg

Atrás van quedando los candidatos y las propuestas impopulares impulsadas por la derecha y sus candidatos inflados en campañas millonarias en los que la popularidad, tiene una relación con los millones invertidos en publicidad. La derecha  retrocede tras el fracaso del neoliberalismo ideológico y la imposición de una nueva forma de hacer política en el que la Izquierda, sobre toda la lideraba por Andrés Manuel López Obrador, pareciera comenzar a entender que sólo una alianza nacional de partidos progresistas podrá acompañar las tareas de cambiar México de cara a la realidad del nuevo milenio.

Nadie puede asegurar que los saldos de tiempos en los que imperaba una democracia singular y autoritaria hayan concluido definitivamente. Lo que es seguro es que las corrientes “totalizantes” no van  más y no van más tampoco quienes insistan en “viejas costumbres” como ha sostenido Peña.

México necesita además -como casi toda América Latina y Centroamérica-, una nueva visión de las comunicaciones a partir de una redefinición del rol de los medios de comunicación que siguen interfiriendo en los procesos electorales creyendo ser “un poder más” que usan de instrumentos de manipulación como las encuestadoras, en ese empeño de decidir el destino de la patria, cumpliendo mandatos de los grupos de poder económico.

Por todo ello ha hecho bien el PRI en releer su historia, sus orígenes populares, en volver la mirada a los valores y principios que dieron fortaleza y vigencia a la revolución mexicana expresada fundamentalmente en su constitución de Querétaro y  en relanzar su discurso nacionalista combinando -como en el Perú lo hizo Alan García  con el APRA desde la década del 80-, el hilo conductor de la gran historia del viejo partido, con un movimiento moderno, diligente, portavoz de  un discurso que exprese la voluntad de los forjadores de la patria pero con las innovaciones  de la revolución de la ciencia  y el conocimiento  que obliga a un perfil nuevo de dirigentes eficientes y  capaces de convocar, para incluir, a todos aquellos que coincidan con esa noción de país que desde la modernidad nos impone los nuevos tiempos.

Es hora de poner en marcha y dinamizar al viejo Estado, de impulsar reformas estructurales sustanciales que permitan, desde la perspectiva de la modernidad,  el ingreso de capitales privados sin abandonar las líneas matrices de una economía social que mantenga políticas públicas que garanticen la adecuada y oportuna  atención de los servicios que los más pobres requieren.

1342266230259-NUEVO-PRI.jpg

El triunfo del PRI no ha sido fácil. Pero más difícil será mantener la popularidad con una gestión ejemplar, si acaso eso es posible. Contra él y su candidato se deslizaron imputaciones graves que aludían vínculos con ex gobernadores corruptos y el narcotráfico, información que todo indica habría salido de las más altas esferas norteamericanas.

El tiempo dirá como  el partido de la primera revolución social no comunista del siglo XX,  expresada ahora en el nuevo PRI,  toma la posta, asume el reto y está dispuesto a cumplir con el pueblo para la realización de la justicia social y el desarrollo del país, sabiendo, como sabe además, que el éxito electoral que acompaña al compromiso del político joven de la vieja guardia, contiene una cláusula que condiciona su respaldo, a la necesidad de romper con el pasado nefasto e iniciar un tiempo nuevo en el que nunca más impere la corrupción, ni se burle la voluntad popular.

LO QUE NOS COSTÓ EL TERRORISMO

No todo tiempo pasado fue mejor….

Tarata.jpg

Hay cosas inexplicables. Hemos sido notificados cómo una desprevenida ministra ha permitido que un grupo de infiltrados en una facción del sindicato magisterial inicie una serie de negociaciones con su sector, al mismo tiempo que toma las calles, produce violencia y ha paralizado por buen tiempo las labores educativas en sus zonas de influencia.

Esta no será una crítica política, es una severa llamada de atención ciudadana en torno al terrorismo y de cómo la mal entendida democracia permite, por dejadez, torpeza o simplemente vocación suicida, que los subversivos se reagrupen, usen la lucha sindical como mecanismos de presión y sorprendan a la población con reclamos sindicales con una visible aureola terrorista.

El terrorismo es un flagelo que expresa violentamente formas vergonzosas y crueles de lucha política. Hay quienes la han descrito como una ruta al descontrol sobre la base del desprestigio del sistema y  la anarquía como escenario ideal para la consecución de objetivos puntuales.

La naturaleza  degradante de su uso, va de la mano con sus objetivos que usa de varias otras formas intimidatorias por las que se pretende imponer de forma estructurada y generalmente planificada, el imperio de una voluntad minoritaria en nombre de valores éticos y morales, cuando no, por objetivos políticos y religiosos, justificados además por el desencanto de los ciudadanos por el abandono de sectores sociales o la inconducta de dirigentes, gobernantes y lideres.

Hay quienes además han definido el terrorismo como una “guerra no declarada” y esto se ha prestado para terribles confusiones en las que simples y vulgares delincuentes, revestidos en el ampuloso y genérico derecho humano, aparecen como “partes beligerantes”, peligrosa definición que es usada para asignarles, sin tener derecho, determinados derechos derivados de las convenciones internacionales sobre la guerra que exigen y no respetan.

Está probado que una de las principales preocupaciones de los terroristas está en lograr un estatus de perseguidos  o rebeldes políticos, con lo cual pretenden legitimar sus acciones violentas. Por eso su labor propagandística es intensa y muy cuidadosa, al punto que todos y cada uno de sus actos están precedidas de  argumentaciones románticas e idealistas.

Lo cierto es que los efectos del terrorismo han sido vividos intensamente por nuestra patria y, tras más de veinte años de agresión permanente en el marco de una interminable espiral de violencia vivida, miles de millones de pérdidas, zozobra y muerte constituyen el saldo dramático de una infamia que la sociedad entera respondió y venció unitariamente.

Los analistas tienden a sublimar los objetivos de quienes aplican la violencia como si lo uno y lo otro fueran dos partes no interconectadas. La verdad es que aún cuando las causas de la violencia tengan validadas y dramáticas explicaciones como la miseria y la exclusión, la agresión a ciudadanos y pobladores inocentes, así como la pérdida de la vida en manos asesinas, deslegitimizan cualquier pretendida lucha social.

En contraposición de lo expuesto es verdad también que la historia de la humanidad está llena de ejemplos de gloria de quienes en nombre de la libertad y la justicia pusieron el pecho, mostraron el rostro y dieron sus vidas en nombre de un futuro mejor y no, de simples y burdos mercenarios que encubren actividades ilícitas como el tráfico de armas, la extorsión política y uso de dinero del narcotráfico.

Es conocido el doble juego de algunos países en este asunto. O financian guerras y movimientos para imponer determinados regímenes adeptos a sus intereses comerciales, o alientan la oposición – incluso armada-, a gobiernos que le son adversos financiera o políticamente.

Está dicho y es una verdad no negada, que la guerra es el doble juego de quien necesita la crisis para vender o imponer algo y el terrorismo sirve a este objetivo promoviendo una guerra muy difícil de contener debido a su naturaleza  no formal, que evita la confrontación directa, el combate directo y usa de la sorpresa, el  sabotaje, y la emboscada para cumplir objetivos propagandísticos  o selectivos.

Está acreditado que el primer objetivo del terror es infiltrar, agrupar y movilizar a sectores a los que bajo banderas  reivindicativas puedan llamar la atención y generar determinado nivel de problemas al gobierno, mostrarse fortalecidos y reasumir la violencia como mecanismo de imposición de una falsa ideología.

No existe terrorismo sin violencia y la violencia es siempre el mejor argumento del terrorismo. Su uso es indiscriminado y cuando lesiona a víctimas inocentes genera incertidumbre e infunde terror que en el Perú, felizmente, nos unió hasta ganarle la guerra ideológica, política y militar.

Lamentablemente en los años siguientes, el Toledismo (expresión urbana de la criollada política) promovió una llamada “flexibilización de la legislación antiterrorista”, cubriendo con un manto de falso sentimiento de humanidad la excarcelación de reconocidos terroristas, sin perjuicio de los efectivamente de inocentes e injustamente encarcelados.

La falta de comprensión cabal de este fenómeno permitió desde entonces que nos acostumbráramos a convivir con “remantes del terrorismo“ que tras un intensa labor política, se reagrupa y desarrolla una nueva estrategia en la que, aliada con el narcotráfico, “liberara” zonas que constituyen sus principales bastiones, en tanto los terroristas que alcanzaron la libertad, en la misma lógica del uso de los espacios que la democracia y la legalidad les brinda, vuelven a  actuar ante la mirada de quienes hasta hoy los siguen subestimando.

En el Perú, los terroristas fueron confundidos con abigeos y eso nos costó casi dos décadas expresadas en millones de dólares de pérdidas y miles de vidas humanas. Por si no lo recuerdan, la cosa empezó en una universidad con un minúsculo e intrascendente grupo llamado “Por el Luminoso Sendero de José Carlos Mariátegui que luego se infiltró en algunos sindicatos -sobre todo en la carretera central-, y finalmente, a través del boicot, el secuestro, el asesinato selectivo y la bomba artera, puso en jaque al país por largos y terribles años… todo lo demás es historia reciente y conocida.

A este respecto sería bueno que el gobernante de turno, en su doble condición de presidente de los peruano y militar, cuando acabamos de conmemorar un aniversario más del atentado de la calle Tarata, en Lima, se diera un tiempo para recordarle a sus ministros, sobre todo a la ministra de educación, que acaba de darle tribuna al senderismo encubierto en una facción del sindicato magisterial, lo que sucedió en el Perú y cómo todos los peruanos sufrimos sus embates de muerte en una larga historia que todo indica aún no acaba. Una vieja frase refleja el momento político: No hay peor ciego, que el que no quiere ver.