AYACUCHO: ¿SEÑAL DE ALERTA?

Autoritarismo contra voluntad democrática del Congreso Nacional…

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He publicado varios artículos en los que reclamo un Congreso de clara inspiración popular, inclusivo, abierto a las tendencias del activismo moderno, que ratifique nuestra posición de izquierda sobre las que no existe duda y que además reconozca la necesidad de «equilibrar» la representación para que se le otorgue a los trabajadores, el nivel de representación que corresponde al partido que precisamente los representa.

Siento entonces que tras generar un debate saludable en torno a los temas descritos, nada más inconveniente que decisiones inoportunas, de directivas que escapan a la lógica de lo correcto, de mandatos que vulneran el espíritu de lo trascendente y que hacen que la historia termine siendo un episodio de desaciertos promovida por quienes creyéndose «dueños de la verdad» van dando tumbos y sometiendo a toda una colectividad al temperamento personal, al ánimo del momento, a la voluntad omnipotente de quienes creen que «todo lo pueden» sin percibir que es lo que se necesita.

Esas son, lamentablemente, las características de un autoritarismo trasnochado, reducido es verdad, pero aún existente en quienes poseen ese estilo fenecido por el cual el éxito se funda en «el control de todo» y donde las personas dejan de ser instrumentos de realización, para convertirse sólo en «un conveniente números de delegados».

Nada de esto ayuda a consolidar las bases de un auténtico Congreso Nacional del Partido que fundara Haya de la Torre. Y no son las personas afectadas por este tipo de decisiones lo que genera nuestra preocupación, sino, la institución y todo el esfuerzo que se pierde por construir un partido moderno, abierto y tolerante que, fiel a los principios del pensamiento hayadelatorreano, auspicie la reconverción de su actuar político asumiendo los modernos modelos de inter-actuación y respeto que garanticen nuestra supervivencia.

La designación de un «Comando de Acción» y la subrogación del c. Secretario Regional de Ayacucho Sur, ha generado una serie de pronunciamientos de casi la totalidad de los secretarios generales de los demás Comités Partidarios del país y hasta del extranjero. Todo ello muestra que efectivamente «algo no esta del todo bien», cuanto más si expresan su solidaridad por quien es, sin duda, uno de los dirigentes regionales mas preocupados por el partido y su destino en los últimos años.

Si bien nadie es imprescindible, es verdad que mejor seria ir «creando bases donde no existan», en vez de generarle problemas a nuestra doliente militancia que, como en el caso específico del Comité Ejecutivo Regional de Ayacucho Sur, vé como se nombra como responsable de la nueva dirigencia a quien no puede exhibir una foja partidaria intachable y es artífice de «cubileteos políticos que lo llevó a alejarse y volver del partido». es decir, premiando  el acomodo y al parecer, castigando la lealtad partidaria.

No es este el momento de mayores juicios de valor, menos aún, de defender al c. Rullman Flores Portugal, quien es mi amigo y además, un gran compañero. No lo necesita, su trabajo habla por él, pero es obvio que tras el anuncio de la Dirección Nacional de Política, el  CEN y la Comisión Organizadora de la realización del próximo Congreso Nacional, estas medidas podrían constituir señales inequívocas de innecesarias confrontaciones internas que perfectamente pueden evitarse.

Un comunicado suscrito por casi todos los secretarios regionales del PAP da cuenta de la enorme preocupación que ha generado esta medida a la que llaman «infraterna» y exigen:  «no se siga afectando la fraternidad y unidad de la familia aprista», un llamado al alma aprista que sin duda debería ser tomado en cuenta. 

En un momento clave para el partido, cuando todas las preocupaciones y esfuerzos deberían estar centradas en la evaluación crítica de nuestro protagonismo (acertado o errado) en los últimos años, cuando es necesario aportes sustantivos para la ratificación de nuestra inequívoca posición de izquierda y, cuando el evento partidario al que asistiremos requiere de voces acreditadas de un aprismo leal y persistente, la subrogación de Rullman no es lo menor que pudiera pasarle al aprismo ayacuchano.

Por ese aprismo masivo y popular al que convocamos, por Víctor Raúl Haya de la Torre, por su fraternidad y por la construcción del aprismo del siglo XXI al que aspiramos, enmendar errores puede mostrar grandeza, salvo, claro, que mantengamos esa vieja vocación al suicidio que algunos parecieran no haber superado en todos estos años y que los lleva a producir errores tras errores porque viven buscando su propia realización, y no la del colectivo popular que representamos.

S.E.A.S.A.P

Germán Luna Segura.

EL CONGRESO NACIONAL DEL APRA IV

Representativo, inclusivo y democrático

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La llamada renovación partidaria implica varias etapas de reflexión y la toma de decisiones que marquen una solución definitiva a los problemas del burocratismo y la crisis política que ha determinado incluso, el ausentismo de los militantes en los partidos políticos.

Pero además, la necesidad de abordar los problemas integralmente, debe permitir tomar medidas puntuales para iniciar estos procesos de cambio  y evitar la reedición de algunos de los elementos más acentuados de la crisis a la que nos referimos como es, la reelección indefinida tanto en los cargos partidarios, como en los de representación política, garantizando la promoción de nuevos valores y el relevo de políticos que, tras cumplir su “ciclo vital”, deben constituirse en referentes y consejeros de los nuevos dirigentes.

Es necesario mirar este último aspecto con detenimiento ya que hay que saber asimilar las experiencias históricas y volver a convertir la institución en una organización representativa, con valores e íconos, pero con cuadros que asimilen esa experiencia para poder conjugar tareas y plataformas con los  nuevos actores sociales que se sumen al movimiento y que afiancen su identidad con procedimientos que promuevan la democracia interna, como un proceso constante para el surgimiento de nuevos rostros y planes evolutivos frente a las propuestas que complementen esa formación ideo-política de liderazgos a los que hay que acompañar una convicción por la prestación de “servicios institucionales”  promovida por núcleos profesionales o técnicos partidarios asociados y que, tal y como creía Haya de la Torre, constituyen un hilo que anexa la necesidad social con la atención inmediata de los problemas de la ciudadanía.

El aprismo insurgió no sólo como partido, es también, alianza, frente y organización de trabajadores que presta,  en contextos claros, definidos y no clientelista, servicios de asistencia y beneficencia (en el más amplio concepto solidario del término) por lo que hemos insistido en la defensa de “esa” naturaleza del partido, la definición de sus objetivos y el marco de referencia de su actuar en un evento nacional que además debe generar otros de menor envergadura, pero que recojan, desde la provincia las propuestas y genere un debate que se traduzca luego en conclusiones de una representación democrática e inclusiva, políticamente preparada para garantizar el aprismo del siglo XXI.

Es en este contexto, que no será posible llegar a cumplir las metas propuestas como organización política, si primero no generamos corrientes de “unificación de criterios”, sino convenimos en torno a nuestras propuestas y discursos atendiendo la base misma de los llamados “conceptos generales del aprismo, su doctrina y programas”, sometiendo nuestro discurso a esa realidad que enfrentamos diariamente en todas las áreas del quehacer ciudadano.

¿Es posible que alguien se sienta distante de ello, o del programa aprista que el Congreso Nacional proclame? Pues, puede ser. Así ha sucedido en diversos momentos en los que el partido ha debido zanjar con los brotes de desviacionismo ideológico tanto de izquierda como de derecha y, porque eso ha sucedido, el partido no ha sucumbido, se ha depurado con profilaxis a la que Víctor Raúl se refería “como las cosas buenas que surgen de algunas cosas malas como las crisis divisionistas…”.

1948, 1956-57, 1965 y 1980 representan cuatro momentos, cuatro etapas de la evolución de las ideas, cuatro crisis de alguna envergadura que se produjeron cuando el aprismo fijó su atención espacio-temporal, y se adaptó a los procesos sociales, políticos y tecnológicos mundiales y locales sin redefinir sus bases programáticas, que permitieron resguardar una importante  cohesión partidaria e ideológica y evitó el desastre tras el alejamiento en cada momento, de sectores partidarios confrontados con lo que se ha llamado la “línea oficial” que en realidad siempre fue la “línea institucional”.

Pero estas experiencias, y otras de menor importancia, han establecido que no hay unidad posible, si no hay unidad conceptual, lo que, si bien no descarta el libre juegos de ideas, toca aspectos centrales de nuestra forma de acometer la práctica política.

Desde esta perspectiva, el  Congreso Nacional debe ser la expresión final de un proceso ordenado de eventos que permitan el debate interno incluso sobre doctrina y bases programáticas, pero también, debe ser un cónclave que siente las bases para una nueva reestructuración organizacional, con marcada   representación popular y que desarrolle, como históricamente ha sido, los criterios territoriales y el carácter funcional del Frente Único que representa el partido y sobre la base en la que debe descansar cualquier evento a realizar.

Desde 1931, año en el que se celebró en Trujillo las previas al primer Congreso Nacional que habría durado por lo menos un mes (atendiendo precisamente a los actos preparatorios nacionales, las sesiones públicas de las asambleas y las consultas privadas a bases y organizaciones populares) así como, en casi todos los eventos realizados a partir de entonces, el partido, a iniciativa del propio Haya de la Torre, garantizó -como debe hacerlo hoy-, la representación mínima de todas y cada una de las provincias y la presencia de trabajadores, campesinos y los demás integrantes del Frente Único, reiterando así, su antigua vocación popular, provinciana y descentralista.

En las convenciones clandestinas de 1944 y 1948, convertida luego en el II y III Congreso Nacional, así como en los eventos posteriores realizados los años 1957, 1962 y 1970, sabiendo que había que sortear mil y un problemas, se insistió mucho en “la necesidad de garantizar la mayor presencia de delegados de las provincias y los trabajadores” en un esfuerzo que siempre sumaba, delegados adicionales por cada gremio o entidad social representativa que fuera liderada por militantes del partido, sin perjuicio además, de delegaturas  asignados a las mujeres, siendo que en el caso de los jóvenes, por lo general, “eran invitados a asistir para ser entrenados en faenas mayores”.

La perspectiva de estas decisiones tenía que ver entonces con el deseo de“atender en el debate y las conclusiones de los eventos partidarios,  todos los aspectos de la vida social en el país, haciendo nuestras, las necesidades de los sectores sociales que a su vez le reclamaban al aprismo, liderar sus exigencias”,por lo que para fortalecer la institucionalidad partidaria ayer, y hoy, hay que acometer los retos de la realidad local y mundial, con análisis y evaluaciones muy serias sobre la marcha institucional, así como la forma como se han atendido los retos del concierto social, tarea principal e insustituible al inicio en cada evento partidario.

Corresponde a la Conducción Política del movimiento brindar los informes correspondientes y sobre ello, resulta irónico mencionar que existe material suficiente de lo tratado y acordado en los eventos producidos en medio de épocas clandestinas y hasta Informes magnetofónicos de Haya de la Torre en los últimos Congresos a los que asistió, sin embargo no hemos encontrado el detalle de la labor realizada por anteriores gestiones, salvo el que formulara y distribuyera masivamente el ex secretario general del partido Mauricio Mulder en el XXII Congreso Nacional.

Es importante insistir en lo anteriormente expuesto ya que, atendiendo  a la naturaleza de dicha información de relevancia, no sólo dan cuenta de una visión en conjunto de la misma historia del aprismo, sino que explica de manera directa las posiciones que el partido asumió en determinadas coyunturas que producen confusión sobre todo el ámbito laboral y social.

Las Resoluciones Congresales que son de obligatorio cumplimiento, son los resúmenes de este debate interno y, su eficacia, la mejor prueba de su correcta aplicación.

Por eso es que el tema de la representatividad de la que hablamos antes, si bien es compleja en sí misma, expresa la “voluntad popular” al interior del aprismo y el ejercicio de una democracia interna que se construye a diario vinculándole conceptos de disciplina y fraternidad que algunos aún no comprenden, a pesar de nuestro público, notorio y hasta discutido paso por la historia del Perú.

El Congreso del Partido se ha expresado siempre a través de delegados representantes. Los delegados natos con derecho a voz, expresan la experiencia del Jefe del partido y sus principales líderes, tanto que  en estos tiempos, procura la presencia del  ex presidente de la República, los ex presidentes del Congreso, el Presidente del Partido, los Secretarios Generales, los miembros del  Comité Ejecutivo Nacional, la Comisión Política y los Secretarios Regionales.

Los delegados plenos en cambio, son elegidos a través de procesos internos atendiendo a las cuotas determinadas con criterios de representación territorial, poblacional, afiliados, resultados electorales, bonificaciones de autoridades, dirigentes de gremios, asociaciones importantes, los trabajadores organizados en Confederación de Trabajadores (debidamente acreditados) así como para la representación por cuotas de mujeres y jóvenes.

Los delegados  plenos territoriales son elegidos a nivel nacional en comicios, conforme a ley y al Estatuto del partido, sin perjuicio que cada provincia tenga una particularidad social y las respuestas a sus problemas puedan enriquecer nuestra oferta  programática a través de la incorporación de liderazgos locales afines y de cara a ser parte de la plataforma electoral del partido. A este respecto se debería, como se ha hecho siempre, atender una representación mínima por lo menos de 186  delegados nacionales, uno por cada provincia.

Habrá que considerar además, la llamada cuota de delgados  por  cantidad  poblacional, por resultados electorales,  por afiliación versus población y hasta por reconocidos activismos sociales, criterios que los convocantes deben evaluar para enriquecer la representación y el congreso mismo.

Está definido que el promedio de los resultados electorales que se producen por el análisis de la votación obtenida en los dos últimos procesos electorales nacionales son también una referencia, pero la necesidad de “bonificar” con delegaturas adicionales “por militantes que son autoridades electas en sus regiones o ciudades”, es una necesidad que ayuda al partido y promueve el activismo.

La cuota de juventudes debe en cambio tener un carácter más regional y debe reconocer fundamentalmente al Movimiento Estudiantil Universitario,  de estudiantes en  institutos  superiores y escolares donde se estime un real y efectivo activismo (CUA-CAIS CEA)

En torno a la cuota de FRENTE UNICO que reconoce a militantes que lideran federaciones, sindicatos, asociaciones de emprendedores PYMES, organizaciones agrarias y de productores, movimientos sociales emergentes regionales son insustituibles en un partido como el APRA. Tiene una razón, y se explica en la naturaleza misma del movimiento. Un Congreso Nacional sin esta representación de Frente Único, sólo nos propone un partido electorero, sin una base social que lo justifique y sustente y de carácter populiston que nos coloca en la degradación política.

Si bien hay que ser escrupuloso para “reconocer” esta representación y evitar la sobredimensión de la misma, existe  una acreditación o reconocimiento estatal  que ayudaría a evitar representaciones fantasmas, siendo que además, a este respecto, conviene anotar que la representación de un “partido de trabajadores” como se reconoce el aprismo y está determinado en su Estatuto, no puede, ni debe tener en su Congreso Nacional, menos del 50% de esa representación.

Quienes se oponen a esto, o no conocen el aprismo, o niegan su esencia. Cabe mencionar además para mayor sustento, que históricamente el partido le ha confiado la Subsecretaria General Nacional, uno de los cargos en las fórmulas presidenciales, la palabra en cada acto público y no menos del 40% de la representación  parlamentaria y asientos natos en su Comité Ejecutivo Nacional, a los trabajadores y, cuando siendo estos candidatos a representación popular-electoral y no alcanzaban el triunfo en elecciones internas, como una fórmula de equilibrar e incorporar los intereses de los trabajadores en nuestra estructura, se diseñaban nuevos núcleos de trabajo partidario (Buros con representación en el CEN) donde se aprovechaban su nexos proletarios, su experiencia en el manejo sindical o gremial y su condición de activistas.

En torno a la representación de los Comités  Apristas en el Exterior, esta debe ser proporcional a la cantidad de residentes connacionales en cada país donde exista una célula organizada y pueda además exhibir justos y adecuados resultados electorales.

La representación de las células residenciales es otro aspecto a retomar ya que alude a una dinámica realidad que reúne  a conciudadanos que en la capital se reúnen y mantienen sus tradiciones y nexos con la tierra que los vio nacer.

Otro tema a evaluar es la de las demás representaciones que como la de los discapacitados y de las células apristas en comunidades indígenas constituyen materia de una observación puntual ya que cada uno de los estamentos mencionados, son parte de la estructura histórica del aprismo, mucho antes incluso, que la ley les confiera el estatus de protección que hoy tienen.

Los Delegados  fraternos son en cambio los  ex dirigentes nacionales, ex parlamentarios, ex alcaldes y reconocidos ex militantes a los que se suman  amigos del partido cuya presencia dan cuenta de un entorno partidario que alienta la realización de su Congreso y su vocación democrática e inclusiva. Asisten sin voz, ni voto.

Otro elemento a considerar en esta reflexión tiene que ver con los conflictos sociales que sufre el país, no sólo deben ser analizados por el Congreso Nacional, sino que estas reclamaciones en tanto constituyen plataformas de la lucha popular, deben ser estudiadas y canalizadas por el partido  a través de directivas que permitan que sus estructuras territoriales provinciales puedan asimilarlas como parte de su plataforma de lucha local.

El pueblo debe sentir  que el Partido del Pueblo es el que mejor  expone y presenta alternativas para darle solución a sus demandas. Nuestra razón como partido, es defender  la causa del pueblo  y  darle una orientación  política  correcta para defender esa que también nuestra causa. No hay que olvidar que el partido aprista nació como una voz de las provincias y a ellas hay que volver para frenar la ola de organizaciones que surgen en cada localidad para materializar intereses no-ideologizadas, ni partidarizadas de personas que poco aportan.

La lógica de este razonamiento es simple, una voz vibra desde el interior, en la provincia hay un país que nos reclama, no existen liderazgos sólidos y honestos y, si fuimos la voz de la provincia, pues a ellas hay que volver para reencontrarnos con el pueblo y evitar que se siga conduciendo desde Lima y sus intereses, a un partido de marcado raigambre popular-nacional.

A este respecto, hay que recordar como los programas del aprismo auroral recogieron desde los debates y acuerdos del I Congreso Nacional las expectativas del pueblo que fueron desde entonces un derrotero a seguir por varias décadas. Esa capacidad de entender al país y proponer caminos viables para conseguir el desarrollo marco nuestra diferencia de las consignas comunistas y el mero interés económico de las derechas por gobernar este país.

Hoy como ayer, las reclamaciones de importantes sectores de la nación y de las provincias contra un centralismo asfixiante y reaccionario son una obligación para el aprismo. Debemos asumir ahora por ejemplo, el reclamo de una real regionalización sin departamentalización, un proceso que descentralice realmente al país continuando los dos pasos que el aprismo dio a este respecto cuando en la primera gestión gubernamental, concientizo y sentó las bases de ese proceso y, en su segundo período gubernamental, dotó de los recursos necesarios para su implementación, proceso que luego no se ha continuado y, sin asistencia técnica, pareciera haberse desvirtuado por el asalto de la corrupción y la falta de capacidades en las provincias.

Un comentario que resulta pertinente es el que tiene que ver con la definición de una nueva y eficaz estructura orgánica, acorde además con la sociedad que nos propone el siglo XXI y en el que no sólo nuestra experiencia será necesaria, sino, además, todo el potencial humano del que disponemos.

A este respecto, el Congreso Nacional ratificará la Jefatura del Aprismo en Victor Raúl Haya de la Torre, Fundador del partido. En él, se rendirá tributo a los mártires del aprismo en gesto simbólico de plena y absoluta reafirmación ideológica y política.

La Presidencia del Partido quedará ratificada estableciendo la importancia de su tarea de representación encargada a quien ha ostentado el cargo de presidente del país hasta en dos oportunidades. El Comité Ejecutivo Nacional del PAP (CEN), como la máxima instancia y autoridad organizacional partidaria ejercerá su autoridad a través de las Secretarias y Comisiones Nacionales elegidas en el Congreso, en tanto la Comisión Nacional Política y la Celula Parlamentaria Aprista serán reconocidas como órganos  consultoría del mayor nivel ny con las atribuciones específicas que el estatuto le asigna.

Asimismo, con las prerrogativas que corresponden a las macro-regiones, el Congreso Nacional impulsará su consolidación y reconocimiento como  estamento de la organización partidaria. Serán elegidos en el máximo evento partidario para consagrar la realización de esa antigua vocación descentralizadora del aprismo y para alentar el trabajo del aprismo atendiendo a las condiciones específicas que cada región nos plantea.

Los demás temas fluirán y serán de seguro, parte de una rica y mayor agenda en la realización de un Congreso Reflexivo y deliberativo que abordará los temas de la realidad nacional y los  aspectos orgánicos de nuestra organización con seriedad y detalle, dejando el aspecto electoral para su etapa final, momento en el que no deberá producirse  mayor sobresalto si está definido con claridad, como lo está, que es lo que nos divide de la derecha y lo que nos hizo ser la posibilidad de una izquierda real, popular y democrática en el Perú durante todo el siglo XX y en lo que va del siglo XXI que hemos vivido.

Como diría nuestro querido Ramiro Prialé, “Que nadie pues se sobresalte, si correcto y definido el rumbo está, el que sobra se irá; y si nuestro discurso es coherente y posible, los que faltan, pronto, muy pronto, se reincorporarán porque el aprismo nunca muere y sólo él podrá salvar al Perú…”

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Próximo artículo y capítulo final: EL CONGRESO NACIONAL DEL APRA V  / Cronología

DEMOCRATIZACIÓN POPULAR EN CHINA

Participación ciudadana y más libertades en el Socialismo moderno…

China-LIU-JIN-AFP-Getty-Images-Articulo_1_.gifLa etapa más oscura de las libertades signada por el maoísmo en la que los ciudadanos sufrieron las limitaciones del atraso producidas por el totalitarismo y una dictadura sin fin de mandato, justifican de alguna manera, los recelos de los  críticos frente a la nueva realidad China en donde la democracia pareciera no ser tan extraña como muchos creen.

La libertad tiene en sí misma, una profunda raigambre popular, es construida por el hombre sobre sus bases culturales e históricas  y no es, en ningún caso, ese torpe libreto de formato único y occidental que algunos rezan como catecismo mal aprendido.

La democracia es consecuencia de un sistema en el que la soberanía del poder se sustenta en el pueblo, sus intereses y se puede ejercer a través de representantes legítimamente elegidos directa o indirectamente. Los gobernantes son depositarios de una  llamada “voluntad superior”, es decir, simplemente, de la voluntad del pueblo que a la que se deben.

En este tipo de sistemas, el pueblo es el mandante y se expresa a través de procesos en los que la participación popular para la construcción de su destino, es un elemento sustancial y va de la mano, inexorablemente con el surgimiento y/o consolidación de las libertades, entre ellas la de expresión.

La regularidad de los procesos electorales, constituye una “referencia vital” que le da sentido al llamado gobierno del pueblo tal y como los griegos la entendían y, si hoy en día la mayor parte de sistemas democráticos funcionan por medio de la representación, China, con todas las reformas políticas que viene produciendo, no está tan distante de comprenderse en algunas de esas formas aludidas, sobre todo, si existen varios partidos que activan efectivamente en su escenario político, se producen elecciones periódicas en varios de los segmentos y niveles del poder, la reelección definitiva de los gobernantes está proscrita y los registros de su economía libre, ya no marca sólo la economía y su mercado, sino, la vida integral de sus ciudadanos, cuyas actividades cotidianas ya no son mecesariamente «reglamentadas» por un «Estado tutor».

Hay quienes sostienen que aún cuando parte de lo descrito es comprobable, “están pendientes mayores espacios para la libertad de expresión y una auténtica separación de los poderes del Estado”, procesos que efectivamente parecieran no estar concluidos; sin embargo, hoy existe posibilidad de opinar y usar de la tecnología innovadora para difundir ideas y ya existen medios de comunicaciones opuestos al gobierno, sin perjuicio que la Asamblea del Poder Popular y el Congreso del Partido Comunista mismo –más allá del nombre-, dejaron hace varias décadas de ser organizaciones de élites, privilegios y  excluyentes para dar paso a una real amalgama que incorpora por elección y designación, en fórmulas mixtas, casi todos los segmentos y sectores que confluyen en la vida de la Nación China, país con una identidad propia, imposible de comparar con otro y menos, al que se le pueda imponer modelo o estilo de vida alguno.

La nueva realidad político-democrática de China  tiene un registro de reformas sustanciales que se han producido adaptándose a las particularidades de su socialismo y desarrollo, tomando en cuenta la vorágine de cambios que nos impone una realidad mundial en la que se globaliza la defensa de principios básicos y fundamentales que tienen que ver con los derechos del hombre y que son referentes básicos de los que en China ahora también se habla, por lo que, si hay otras naciones “en proceso de conversión a la libertad” a los que se les ha conferido ese derecho (de llamarse democráticas), bien lo merece el país que inventó el papel, la pólvora, entre otras maravillas de la inteligencia humana que ahora se reinventa en el progreso que posibilita mayores y mejores oportunidades para su gente.

Una serie de comentarios poco objetivos tratan de menoscabar el enorme esfuerzo del Partido Comunista Chino para enfrentar la nueva realidad mundial y a la que ésta responde con cada vez mayores procesos innovadores y democratizadores en los que se encuentra empeñada su conducción política desde hace varias décadas.

Como hemos sostenido, un antes que tiene que ver con la época de atraso y ortodoxia del “maoísmo” ha cedido el paso a un después, donde la “Reforma y la Apertura” de Tens Siao Ping ha sabido ir de la mano con esa sorprende y clara visión del desarrollo y el progreso a la que avanza una sociedad condenada que da el salto cualitativo, vinculando los conceptos de libertad y desarrollo, de manera más intensa y entrañable que “los países teóricamente más libres, pero en los que la pobreza hace que sólo la miseria se reparta de manera equitativa”.

Tras lo dicho, mirar con ojos occidentales a China  sin tomar en consideración su historia y la idiosincrasia de su gente, es quizás, el mayor error y lo que lleva a algunos a criticar subjetivamente todo lo que acontece en su política, economía y socialmente, dudando incluso de lo que se hace cuando se sostiene simplemente que,  por mucho que China exhiba, “no pasa nada porque no hay elecciones como las que se hacen en los demás países”.

La verdad es que a estas alturas esa es una premisa interesada  porque no se dan “las mismas elecciones en todo el mundo” y  porque se así fuera, la democracia se habría convertido en una fórmula electorera insensible que no tiene que ver con la voluntad de las masas y los pueblos, sino, con un excesivo e incomprensible mal-sentido del ejercicio de la libertad.

China ha revolucionado el mundo y esa es una verdad innegable, como lo es su evolución y los efectos de su capacidad y despegue económico hacia formas de un nuevo Contrato Social que le da mayor importancia al hombre y su rol en la sociedad y la economía.

Su libre mercado con sentido social no sólo es un reto al capitalismo salvaje, sino un signo de vitalidad que impone el socialismo moderno, real, no comunista, en un mundo en el que el neoliberalismo pareciera haberle hecho creer a muchos que no hay salida sin el capitalismo puro y criminal.

Hoy, un nuevo estilo de vida que reposa sobre el novísimo concepto de energias renovables ocupa la atención del Partido que apuesta por el desarrollo  sobre sistemas confiables  que mejoren la calidad de vida y que repercute en todas las actividades del que-hacer ciudadano.

Aún cuando faltan concretar algunos aspectos como el de la separación efectiva de poderes y darle mayor espacio a la posibilidad de expresarse, el proceso Chino no se detiene y muestra entre otros aspectos positivos, el relevo del poder como una sana costumbre, real, tangible y que mueve además la enorme y compleja estructura de su mega-Estado y de su macro y nuevo Partido en el mismo sentido de las políticas de “Reforma y Apertura” que condice tras cada nueva generación de mandatarios (ya van cinco desde Mao Tse-Tung), con la realidad científico-tecnológica de un mundo tan cambiante que tras la revolución del conocimiento, obliga al país más poblado del planeta, a no detenerse, redoblar el paso y hasta transitar a paso ligero hacia el progreso tan ansiado.

Quizás haya gente que no entienda “la velocidad” de estos procesos, pero la verdad es que nada mueve un gigante de miles de millones de ciudadanos en dos días. China piensa por su forma de mirar y construir su historia en “cientos de años” y todo se planifica por períodos de medio siglo, forma a la que se somete una forma de alternancia en el poder de quienes, el c.Xi Jinping, tras su elección, le posibilita a China mostrar un nuevo presidente de la República Popular, que no genera mayores sobresaltos en un mundo que a su vez, va aprendiendo a conocer y respetar como este gigante toma la ruta correcta del desarrollo y consolida sin prisa, pero también sin demora, todas y cada una de las reformas políticas que algunos observadores occidentales aún no terminan de asimilar.

China exhibe desde hace varios años, un régimen de apertura, una exigente renovación generacional que jubila a sus principales líderes y dirigentes a los 67 años, la proscripción de toda tentación totalitaria o dictadura personalista y la limitación de la reelección a un sólo mandato presidencial y ese, es un avance que se niegan a reconocer quienes se tapan los ojos frente a una descomunal obra de infraestructura, y una cada vez más exigente legislación en favor de obreros y trabajadores que no son más la historia de humildes explotados del campo traídos a las urbes como mano de obra barata.

Han pasado varios años desde que en 1978 se inicia la reforma de la economía china y con ello la ruptura con el molde clásico que nos presentaba y defendía un socialismo pobre, de mucha propaganda y pocas realizaciones, declarativo, pero incapaz de resolver los problemas de las grandes mayorias.

Con la irrupción del socialismo con particularidades chinas se construye un socialismo verdadero, un sistema que le otorga derecho a los trabajadores a disfrutar de la riqueza que aportan crear y también a la propiedad que es un referente del progreso y un signo del lado positivo del capitalismo.

Desde esta perspectiva, se van abriendo paso las reformas del progreso y la modernidad y esto, a pesar de las aún pendientes medidas que eliminen las diferencias entre la realidad urbana y el campo por ejemplo, permite que surja y tenga  cada vez más oportunidades, una nueva clase media China, culta y emprendedora que abre los ojos y quiere participar activamente en el los retos de un mundo global al que se integra cada vez más y de forma decidida.

Asi lo entiende el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) donde se ha inaugurado  «una etapa decisiva para la culminación de la edificación integral de una sociedad modestamente acomodada«, tal y como lo ha señajado el c. Hu Jintao, secretario general saliente del partido, quien además anunció que a partir del año 2020 «el país alcanzará el objetivo socialista, en medio de una ostensible promoción de la reforma de su estructura política»,propuesta que enriquece la experiencia y que ya hemos comentado.

China es un país en el que se aprende a dirigir con eficiencia la cosa pública, donde se acepta cada vez más voces discrepantes y en el que se condena la corrupción y la impunidad, en tanto que en el propio partido, se produce una confrontación de tendencias saludable y que lucha por un gobierno de corte más social (como el que ha ganado la elección del nuevo mandatario), frente a los que apuestan sólo por «el crecimiento económico a toda costa», reeditando de alguna manera, la misma pugna que se produce en otras latitudes entre social-demócratas y neoliberales.

Esta es una señal inequívoca de esa saludable evolución democrática económica y política que en poco tiempo ha sacado a millones de chinos de la pobreza para darle al mundo un mensaje claro: sí es posible la prosperidad y proscribir la pobreza, pero es necesario también al mismo tiempo, dar pasos firmes y concretos para convertir toda esa inmensa revolución que libera al hombre de la explotación de la economía, en una genuina expresión democrática de la libertad.

USA: LOS «INDESEABLES» DECIDIERON

Otra vez perdieron los Republicanos….

          “Advertimos el peligro que puede significar para Indoamérica el triunfo reaccionario republicano  en la próxima contienda electoral de los Estados Unidos. Puede “revivir la política  del garrote”, o “la diplomacia del dólar”. Frente a ello, de suceder, el aprismo insurgirá  beligerante…”

Haya de la Torre, ante el VIII Congreso Nacional del PAP

 Barack_Obama_Voto_Latino_.jpgEn los Estados Unidos algo más complejo que una simple elección presidencial se ha producido. Los resultados y el triunfo Demócrata con el importante voto latino, ha reivindicado el esfuerzo de quienes vinieron de tierras lejanas para construir esta nación a la que dotaron de un signo que la convirtió en un referente que el maltrato a los inmigrantes niega: La libertad.

Tan distantes de quienes tomaron por asalto tierras de los indios, liquidaron su cultura, los persiguieron y mataron para robarles su historia y reducirlos al horror de lo que llamaron “reservaciones” legalizando su actuar con una conducta confiscadora y colonizadora que nada tiene que ver con esa imagen angelical que nos trae por televisión la bella, angelical  y casi épica familia Ingalls.

Los inmigrantes de estos tiempos en suelo norteamericano, soportan crueles persecuciones públicas y encubiertas, agresiones de todo tipo y el ninguneo por “indeseables” que sufren, tras una serie de arremetidas Republicanas -con marcado tufo racial-, y que han provocado las iras de la comunidad mundial que declara “inadmisible” que las viejas formas de segregación racial, se encubran en “nuevas maneras” por las que se siguen haciendo distingos increíbles en función del color, las ideas y los intereses de una comunidad de hombres y mujeres que viven, ríen, sufren, pero que además, por su número e importancia, ahora deciden la historia de Norteamérica.

El voto inmigrante en general y el latino en especial han castigado por eso y nuevamente a los Republicanos, le han dicho no al movimiento que por tradición asume posiciones conservadoras y en contra de los inmigrantes, y explica el porqué, aún cuando la administración Demócrata tiene un pasivo complicado en su gestión gubernamental que no termina de explicar, gana una elección que algunos sostienen “los Republicanos la tenían ganada”.

El triunfo electoral de Obama, primer afroamericano en acceder a la casa Blanca, marca una realidad que confronta a quienes subestimaron la  sensible presencia latina que ha respondido con una votación extraordinaria” a favor del candidato Demócrata. Esta es pues una reelección con sentido popular y representa una seria llamada de atención de los sectores medios y emprendedores de la sociedad norteamericana que en los siguientes cuatro años verá cómo responde Obama a esa mayoría Republicana que hará lo suyo y que, de seguro, le generará más de un problema.

Pero la administración Obama deberá vencer un enemigo mayor que arrastra una tasa de desempleo de más del 7% que le ha costado serios puntos de la adhesión ciudadana a la que se suma una crisis presupuestaria que de no atenderse, podría desestabilizar la economía estadounidense y si bien es necesario mencionar que un clima de calma prevaleció en el mercado durante el proceso eleccionario, aún no se ha aclarado convenientemente el panorama tributario, las variantes del aumento de impuestos y los recortes en el gasto que podrían generar inflación y que constituyen elementos en una economía en la que todo se contrae a la política.

Los “giros inmediatos” a los que se han referidos los voceros de la administración norteamericana para calmar a los críticos ya hablan de “atender y resolver los problemas en el tema fiscal” cuyas consecuencias  marcará la vida de los norteamericanos en general y los latinos en especial, pero aún queda esperar como se aplicarán los correctivos y se supera la crisis.

Que varios gobiernos conservadores en el mundo hayan expresado “reservas” frente a la reelección de Obama es contradictoriamente saludable, habla de la vocación y sensibilidad de un gobierno que le supo hablar a la fuerza del trabajo en los Estados Unidos y que está decidió a probar que las oportunidades y el éxito pueden volver a ser para todos. A los inmigrantes, que son parte del noble pueblo norteamericano, les toca volver a creer en las ilusiones que los llevó a dejar su lugar de origen, sus familias en búsqueda de su propio Sueño Americano.Todo lo demás, lo veremos en poco tiempo.

EL CÓNDOR DE CHAVÍN LLORA

Partió Jorge «COCO» Oré…

1352048290434-orient_etern_lla_.jpgComo suele ser, la vida a diario nos entrega ironías y Hoy, mi hermano, entrañable amigo y compañero de siempre JORGE «COCO» ORE, partió rumbo a las estrellas, al encuentro de los mártires del aprismo, renovado en sus sentimientos y con una fortaleza de vida que es patrimonio de su noble familia aprista.

Me toca el triste papel de dar cuenta de una noticia que me desgarra el alma. Nuestras vidas, desde infantes, estuvo signada por encuentros y desencuentros que marcaron sin embargo nuestra inquebrantable amistad. Guadalupanos ambos, apristas ambos, «fratelos» ambos y díscolos en tiempos en los que la juventud nos convierte en idealistas sin límites, no cabría en esta nota, el recuerdo de todas y cada uno de los recuerdos de nuestro aprismo secular y ortodoxo.

Hoy, envuelto en bandera aprista, al son de la Marcha a los Caídos, nuestro Cóndor vuela en círculos sobre nuestra Casa del Pueblo recordándonos no sólo la fragilidad de la vida sino, lo perentorio de nuestro paso por el mundo.

En el Oriente Eterno, allí donde lo material es inexistente y el alma toca con el recuerdo a quienes hoy les duele tu partida, recuerdo con terca insistencia cuando frente al féretro de HAYA DE LA TORRE, abrazados y con viril llanto nos despedimos del Jefe Victor Raúl y sólo gritábamos «CUANDO UN APRISTA MUERE…NUNCA MUERE»

Marcha en paz, hermano querido, que nuestro Ramirito Prialé te espera para guiarte hacia los campos del infinito, allí donde podrás volver a ver a tu querido Padre, y a nuestros compañeros y hermanos que partieron antes.

Que tu familia, que es mi familia, encuentre el consuelo en el infinito tiempo de tus mas gratos recuerdos.

German Luna Segura

RANCIO MENU CAVIAR

El drama de los pitucos que se llamaban izquierdistas…

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A diario me encuentro con una serie de personajes encumbrados que parecieran no recordar quienes fueron. Convertidos en “analistas” vinculados a diversos medios de comunicación, funcionarios de todo pelaje y hasta autoridades gubernamentales, no parecieran ser los mismos jóvenes díscolos que levantaban “las masas” condenando la democracia burguesa o reclamando que el poder nace del fusil.

Sin embargo, cuando se cayó el muro de Berlín, un antes y un después se produjo en el viejo debate sobre la realidad mundial y también sobre el activismo político. La desaparición literal del comunismo cambió el escenario y  produjo un shock entre quienes asumieron por décadas y bajo los auspicios primero de la Unión Soviética y luego, del Comunismo Chino maoista, el discurso de un marxismo leninismo mal entendido que pretendían convertirla en la única ruta a seguir para resolver los álgidos problemas, sobre todo, de los más pobres.

Indoamérica no estuvo exenta en esta polémica y casi desde los tiempos en los que Eudocio Rabines funda el Partido Comunista Peruano tras la muerte de José Carlos Mariátegui, los comunistas fueron creando en el Perú, tras inexplicables divergencias con tufo de ego personal, una sucesión interminable de organizaciones políticas, cada una más radical que la otra, como si ese signo determinara algún nivel de preeminencia y un liderazgo mejor que Manuel Seoane describió acertadamente en su texto intitulado “Comunistas criollos” que se publicó en los años 30, del siglo pasado.

Pero un aspecto digno de mencionar es que en todas estas organizaciones peruanas, los liderazgos tenían un raro o sospechoso sesgo. Apellidos similares a los que otrora agolpaban las mesas que en el Club Nacional reservaba la aristocracia, comenzaron a ser el denominador común entre los líderes de estas nuevas organizaciones radicales en la que la presencia de hijos de acaudalados gamonales, banqueros, financistas y militares, reeditaba las reuniones yuppis con la que se recordaban sus años escolares en los más exclusivos colegios.

Esta era sin duda, una muy rara casualidad que en las aulas universitarias respondíamos con la lógica siguiente: “cuando la aristocracia pierde el poder, una nueva casta integrada por los hijos de estos, hacen política para reconquistar las comodidades con las que fueron criados por un lado, y por otro, para pagar las deudas sociales en términos de explotación y crueldad con el que sus padres y abuelos signaron la historia del pueblo pobre del Perú…”.

Tras la hecatombe política de fines del siglo pasado, las distintas variantes comunistas ya lideradas por esta gente, tuvo que buscar en el mundo de las redefiniciones, fórmulas imaginativas para evitar su desaparición. Un importante grupo “saltó sin pérdida de tiempo” hacia modelos muchos más realistas de hacer política y evolucionó hacia la socialdemocracia o la izquierda democrática, lugar donde es perfectamente posible lograr avances hacia la justicia social, gobernando de cara a los problemas y exigencias de una población que, a partir de entonces, no “sigue a partidos”, sino que, a través de una nueva forma de entender y “hacer” política, le otorga su respaldo a quienes perciben, procesan adecuadamente y representan efectivamente, sus distintas y diversas voces y expectativas.

Pero el camino de esta gente no fue único, ni común. Otros, la mayoría, encontró en los reductos de las ONG´s una veta a explotar y que les ha permitido vivir cómodamente “estudiando” o ”patrocinando” los problemas de los pobres, renunciando al activismo partidario, pero para iniciar un sinuoso camino de “acomodo”  que los ha llevado a “servir” a gobiernos tan disímiles y hasta contradictorios como el fujimorismo, la transición de Paniagua y Toledo, copando adicionalmente los entornos de partidos acreditados de derecha a los que brindan conveniente asesoría, “alquilando” en todos y cada uno de estos escenarios, sus conocimientos en la pretensión de lograr espacios que en el seno del movimiento popular han perdido desde hace mucho tiempo.

Pero el tema es más complejo de lo esperado, al punto que en estos tiempos ya ni siquiera es extraño ver a Javier diez Canseco, el más representativo de estos líderes caviares de la antigua izquierda comunista, en medio de una escandalosa investigación nada menos que por patrocinio de normas que favorecerían intereses económicos y de acciones empresariales de propiedad, nada menos que de su propia familia.

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Para los caviares la búsqueda del poder y su conquista pasa en estos días por volver a su esencia y origen, de tal suerte que para desencanto de muchos, hoy la misma gama de líderes juveniles barbados y radicales de otros tiempos, monta en autos lujosos, casimires y finos trajes de moda que ya no distinguen a hombres y mujeres, porque de combatientes callejeros y jóvenes rebeldes, han pasado a mostrar su “noble” condición de ministros, embajadores y burócratas de todo tipo, nivel y pelaje, triste final para esa vieja izquierda que hoy constituye una nueva estirpe CAVIAR cuyo menú huele rancio por todos lados, sin duda tan lejanos de hombres de la talla del propio Mariátegui, Luciano Castillo, Del Prado y Alfonso Barrantes entre tantos otros quienes mas allá de cualquier significación ideológica o política, tuvieron un signo inequívoco, la dignidad, la honestidad y una vida ejemplar.

Antes, los escándalos estaban  dirigidos a conservadores o aventureros, en tanto la denuncia, era una virtud de izquierdistas honestos. Hoy, metidos en escándalos tras los poderes regionales, con ministros ineptos, embajadores torpes en el manejo de la cosa diplomática, con la incapacidad manifiesta de quienes ahora entienden que una cosa es hablar y otra actuar,  y, con una alcaldesa que en algún momento dejó la comodidad del entronco familiar para irse a vivir a un populoso distrito en gesto digno, pero que tras los años, al convertirse en caviar, vuelve a su esencia y no duda en usar las viejas mañas y el autoritarismo de su rancia clase aristocrática que ya gobernó antes, para, sin dudar un instante, “meterle bala” a los mismos cholos que sus ancestros mataron en otras circunstancias en medio de la protesta o la justicia social.

La verdad es que los ricos de antes pensaban como tal, pero era una clase, casta o poder más transparente. La familia de los caviares confrontaban de frente y mostrándose como tal. Eran autoritarios y no lo negaban. Hoy, este rancio menú caviar de la descendencia se esconde, financia diarios, se someten al poder del dinero y prestan su pluma y su palabra. Hoy sirven a los ricos y sus genes familiares y atacan a sus antiguos defendidos sin ninguna compasión.

Los caviares huelen mal, se nos presentan acomodados, regios, adinerados, prósperos en el mundo capitalista que antes condenaban donde compiten de igual a igual en moda y estilos de vida con los ricos a los que se han sometido por las prebendas del poder, usando además y por momentos, el mismo discurso de antes pero con las manos manchadas de sangre y corrupción.

Finalmente, durante años los escuché condenar y repetir hasta el cansancio una sentencia que ahora los persigue: «Que la historia los juzgue».

EL CONGRESO NACIONAL DEL APRA III

Con clara inspiración popular…

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Tal y como lo establecen sus estatutos, el Congreso Nacional del APRA es su máxima autoridad y en él, sus delegados someten su ideario y acción a revisión, defendiendo la naturaleza de un movimiento ideológico y político sometido a las rigurosas leyes de la dialéctica que ha encontrado además, en la confrontación histórica, una valoración capital que explica la plena vigencia de sus ideales y también su reconocida su fortaleza político-institucional.

A estas alturas de su existencia y tras el desarrollo natural de un debate interno de varias décadas que supera nombres o grupos, mayoritarios e importantes sectores libran al interior del aprismo hayadelatorreano, una dura y firme batalla en la defensa de su voluntad e inspiración nacionalista y popular. Declaran además que esta se recrea y expresa  – ratificando conceptos centrales de su histórico discurso-,  en el que la defensa del cambio, la revolución y la libertad del hombre-ciudadano sigue constituyendo el eje central de  su propuesta.

Pero estos mismos conceptos le dan sentido al mensaje del aprismo de esta hora desde una perspectiva que ha sido sometida a la evolución de cada tiempo y momento histórico vivido, ya que siendo que el APRA sigue expresando un modo de entender la realidad,  su posición frente a las contradicciones y los orígenes de las diferencias en los conflictos sociales define su postura que es concurrente con una firme posición de izquierda democrática al lado de los que menos tienen y que se justifica por las enormes desigualdades subsistentes a través del tiempo tras la vieja y compleja relación entre el capital y el trabajo al que se suma la amoral y desigual participación de los ciudadanos en el consumo.

Estos factores ya estudiados de claro origen económico, entre otras considraciones, tienen en el ámbito social-cultural consecuencias expresadas en la falta de oportunidades que transforman algunas “formas de vida” hasta convertirlas en “formas de subsistencia inexplicables” que constituyen “deformaciones” de la vida social y todo su entorno que en países como los nuestros la realidad impone, poniendo en evidencia el carácter mal-sano de una economía que no sólo distribuye mal, sino que además afecta directamente al ciudadano y su futuro, un futuro que reedita en circulos viciosos el que unos pocos tienen mucho, y muchos, simplemente, no tienen casi nada o, lo que es peor, absolutamente nada.

Por eso es que el aprismo insiste en la necesidad de comprender que los ciudadanos no son objetos sobre el que la economía pueda decidir, sino, actores cuyas condiciones de vida y sus aspiraciones expresan una realidad que nos obliga a “tomar posición” tal y como lo sostuvo Haya de la Torre desde 1924, al plantear soluciones integrales que definen a su vez el rol del Frente Único como instrumento transformador que expresa de varias maneras el sentimiento popular y que integra a todos los sectores que sufren explotación o marginación, convirtiéndola en la más legítima expresión de la vocación renovadora de la sociedad y en la construcción de un nuevo orden mundial en el que de paso también se recrea al llamado “nuevo hombre indoamericano”.

La extraordinaria vigencia de las ideas de Haya de la Torre se comprueba a través de su enorme influencia en el progresismo moderno, el socialismo democrático y en general la izquierda democrática latino y centroamericana, pero también, en los planes y programas del partido que fundó en el Perú y que se reitera, renueva y afirma en tanto democrático, participativo y revolucionario; conceptos perfectamente compatibles con una visión moderna de esa economía plural  a la que aspiramos en la que además el rol de un Estado eficiente, es capaz de convertirse en justo árbitro de las relaciones entre el capital y el trabajo.

A este respecto, resulta imprescindible que el aprismo mantenga esa visión no-coyuntural de la realidad, que evite al máximo una visión conceptual poco realista y, naturalmente, también los otros aspectos que el momento promueve como el pragmatismo, el  electorerismo, el clientelaje o el populismo.

Una intensa campaña de ideologización reanimará esa visión integral del partidismo que marcó la diferencia durante casi todo el siglo XX, tiempo en la que las plataformas del APRA evidenciaban propuestas innovadoras e integrales de lucha política como Haya de la Torre sostenía, versus las tesis economicistas o exclusivamente reivindicativas de la época.

Desde entonces, el mayor aporte del aprismo en la lucha por el cambio, se entendió como una revelación por la integración social, cultural y económica  contra la explotación y, en consecuencia, participativa, con una visión plural de la economía y la propiedad que hace que la protesta exprese un primer plano de las diferencias, desigualdades y reivindicaciones materiales más urgentes de la vida social, incluyendo la exclusión y hasta la discriminación.

Pero a esa visión coyuntural, el aprismo le aporta mayores y mejores escenarios para pasar de soluciones que aluden una “realidad inmediata” a buscar resolver  “la realidad del futuro” definiendo y reclamando un nuevo Contrato Social, un estadio de mayor equidad en los beneficios de la producción y formas de convivencia ciudadana que superen etapas de violencia, barbarie y formas de explotación cotidianas con las que hay que acabar.

Para eso fue que Haya de la Torre replanteó y superó la vieja prédica marxista de la clásica lucha de clases, estableciendo –en una premisa aun no negada-, la necesidad de evolucionar las relaciones de producción económica,  sumando  la variada experiencia humana y mirando con más atención aspectos de naturaleza históricos-étnico, de consumo-económico y hasta ecológico que constituyen en estos días, temas que tienen que ver con mejores posibilidades para la realización humana, pero además, con la defensa de la vida humana y su supervivencia, es decir con el futuro.

En este contexto, es el ciudadano un activo protagonista de su historia y cumplirá roles de primera importancia en el partido, en el Frente Único y en la Alianza Popular que es ese aprismo  que se reclama inclusivo y es nacional porque aspira representar a las mayorías.

No es que en este partido, o frente, o alianza no haya espacio para nadie más, de ninguna manera. El APRA incorpora a todos aquellos que sufran los embates de la presencia del imperialismo en cualquiera de sus fases o modo de penetración económica o financiera, pero escrito está, y que nadie olvide, que para que el APRA cumpla su tarea histórica, deberá producirse la captura del poder y acceder al gobierno para la realización de la justicia social desde una correcta administración de la cosa pública, con criterios nacionalistas e imponiendo el respeto y la moral pública como elementos que conviertan a los políticos en verdaderos servidores públicos y no, en gente que se sirve del público.

Una legión de gigantes capaces de resolver los enormes problemas de la nación – decía Haya de la Torre-, es lo que se requiere para la realización de esta obra de amor por el Perú que representa ese aprismo que renovar su alianza con el pueblo, debe expresar sus preocupaciones y también ser capaz de proponer mecanismos y planes efectivos que atiendan sus necesidades más urgentes, pero que también resuelva los problemas de la sociedad de manera definitiva.

Lo demás está en manos de un congreso partidario que deberá estar a la altura de sus responsabilidades y naturalmente,  de la expectativa que la nación le exige en esta hora.

 

Próximo: EL CONGRESO NACIONAL DEL APRA IV 

                Representativo, inclusivo y democrático

LOS MUERTOS Y HERIDOS DE VILLARAN

Una alcaldesa caviar perdida en el limbo…

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Casi al mismo tiempo día en el que la RENIEC, órgano encargado de verificar la validez de las firmas presentadas, notificaba que daba pase a la revocatoria planteada en contra de la alcaldesa de Lima Susana Villarán, un operativo ordenado por ésta, con signos evidentes de improvisación, nos mostraba el rostro real de la más regia de todas las tías, de ese personaje que sueña con ser popular de la misma forma como juega a la política, evocando manías y mañas de los tiempos en los que de niña, y en medio de una vida super acomodada, decidía a su libre albedrío, el destino de cada uno de sus muñecos y juguetes.

Pero resulta que los ciudadanos de la ciudad que regenta, son seres humanos para los que las buenas prácticas democráticas recomiendan el uso del dialogo como elemento sustantivo de una forma civilizada de convivencia y donde el imperio de la ley, es una necesidad capital.

Desde que fue elegida, algunos signos adicionales marcan el derrotero de una personalidad signada por la controversia, el capricho, el egocentrismo y la falta de una vocación dialogante que hace imposible el desarrollo de cualquier plan de gobierno metropolitano que termina arrastrado tras la figura de una autoridad absolutamente incomprensible que ofrece «resolver el tema del transporte» y luego lo complica todo,  «potenciar» el Mercado Mayorista, y finalmente, amenaza con «desalojar» a todos sus comerciantes.

La violencia producida en el populoso distrito de La Victoria a propósito del pretendido cierre del Mercado Mayorista, no tiene ninguna explicación, hordas criminales tomaron el control de la protesta de los comerciantes que se oponen a tal medida y, en el más dantesco episodio registrado en los últimos tiempos, una batalla campal mostró un grado de violencia y barbarie por el que alguien tiene que responder.

Es fácil sostener que “la policía provocó a los comerciantes” o, que “los comerciantes agredieron a la policía”, para «explicar» de alguna manera lo sucedido, sin embargo, los registros fílmicos dan cuenta de una gresca mayor en la que era obvio que los primeros, fueron llevados de la nariz hacia el desastre, y los comerciantes, permitieron que vándalos tomaran la protesta al punto que el saqueo fue una constante que reedita tiempos que suponíamos superados y que la incapacidad de la autoridad edilicia ha sido puesta en evidencia de la manera más grotesca. A sólo unas pocas horas en que la misma titular de la alcaldía de Lima  anunciaba que “no habría desalojos, ni reubicaciones”. La Municipalidad de Lima “coordinó” este operativo lleno de provocación y falta de inteligencia, producida en horario caprichoso y al que no fue convocado, como corresponde, ni siquiera el fiscal de prevención del delito, entonces, la responsabilidad fundamentalmente está en ella.

Tiempo atrás, en el distrito de Santa Anita y ante una enorme multitud manipulada, el ex ministro del Interior Luis Alva Castro demostró como es perfectamente posible un operativo exitoso y el imperio de la ley, si las cosas se hacen como corresponde, de forma planificada. Hoy, el saldo en cambio es terrible, dos muertos, casi un centenar de heridos e imágenes dramáticas se suman al pasivo de un personaje como Susana Villarán que sospechosa y conveniente, conociendo que el operativo se realizaría, viajó por asuntos personales y al parecer, no estaría dispuesta a volver de inmediato para dar la cara.

Otro tema es el del  Ministro del Interior y del gobierno que parecieran ser observadores pasivos de una realidad dantesca sobre la que tendrán que pronunciarse, y en la que sólo ganan quienes denostan de la democracia y añoran las dictaduras, ovidando que la paz que queremos, no es la de los cementerios, sino, la del reencuentro de los peruanos en esa cultura de la civilización que es tan ajena a quienes, de un bando u otro, no muestran sensibilidad por la vida.

Insisto, el saldo doloroso y trágico de los hechos que comentamos era  previsible y marcarán un antes y un después en la historia de una ciudad que parecía haber olvidado ese registro tremendo de muerte y dolor que flaco favor le hace a una autoridad que prefiere la bala, el atropello y el salvajismo, en vez de la inteligencia, la capacidad negociadora y la imposición correcta del imperio de la Ley, conceptos que de seguro pesarán cuando depositemos nuestro voto para revocar o nó, a Susana Villaran, autoridad caviar cuyo discurso progresista, no se condice con la lógica de esa derecha «bruta y achorada» que usa en su gestión al frente de la Municipalidad de Lima.

EL CONGRESO NACIONAL DEL APRA II

De conceptos fundamentales en su naturaleza política…

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Para acometer las urgencias de la modernidad, se habla por lo general de una pretendida ”renovación” de la vida política que implica la aparición de nuevos movimientos, o, la revitalización, adecuación o modernización de los llamados partidos históricos que aparecieron para promover mejores formas de convivencia ciudadana, siempre, en la búsqueda del bien común.

Durante el último tramo del siglo pasado, se produjo una desnaturalización de los objetivos de la actividad partidaria que el aprismo enfrentó buscando “volver” a su esencia popular y marcando distancia con las prácticas reñidas con la ética y la moral pública que convirtieron a muchos partidos, en instrumentos de grupos o intereses particulares que usaron de diversos mecanismos para asaltar el poder,  beneficiarse con bienes de la nación y convertir la política en vil negocio culpable.

Diversas señales de esta crisis se fueron sumando a la campaña del neoliberalismo ideológico que se propuso “eliminar” a los partidos políticos declarando incluso sus funerales hacia finales del siglo pasado. La pauperización de la militancia, el bajo nivel de los cuadros, la deserción militante, el ausentismo juvenil y la falta de un discurso concurrente con las expectativas de la población, fueron consecuencia de aquella crisis en las que el autoritarismo, el caudillaje y la burocratización, fueron las señales más evidentes del desprestigio con el que se ha tenido que batallar a diario.

El vacío y los espacios dejados por los partidos tradicionales, fue usado por “expresiones aluvionales», “out siders” y «partidos de atracción o atrapatodo» que irrumpieron en el curso de nuestra historia para reemplazar a los viejos “independientes” y construir esa historia lineal en la que se suceden personajes, voluntades divinas, robos escandalosos y  dudas de las que estan plagadas esas páginas de la historia oficial en la que priman héroes falsos y mitos signados es un interminable relato de sucesos escritos por mentes asalariadas que transformaron la lucha por la libertad y la vida peruana, en un listado grosero de vanidades, egocentrismos y torpes fotos posadas de presidentes que parecen resolverlo todo golpenado una mesa y olvidando que el pueblo existe y es un actor protagónico de la verdadera y acaso única, historia de la Nación.

Dominados por la preocupación de las contingencias electorales, las gavillas dirigenciles se volvieron más hacia sus electores que hacia sus adherentes y, a diferencia de los partidos de masas de ayer, mantuvieron élites y privilegios que aún hay que proscribir.

Los partidos deben articular intereses ciudadanos, organizar procesos y sistemas para una adecuada y oportuna toma de decisiones pero todo, en función a los intereses de los que representan, por eso, definir lo que defienden y para quien gobiernan, resulta fundamental.

Los partidos no sólo reclutan personal político y forman técnicos para el manejo administrativo del Estado, deben ser, escuelas integrales para la vida, forjar dirigentes entregados y alentar el funcionamiento de Universidades Populares que sean productoras y proveedoras de funcionarios con sensibilidad para administrar y/o gerenciar instituciones públicas.

La introducción de mecanismos democráticos para la promoción de la democracia interna alienta mayores y mejores oportunidades  y, por lo tanto, la promoción efectiva del militante que entiende que la capacitación es una tarea permanente y necesaria para resolver el tema de una mayor y mejor representación, sin perjuicio que esto por si mismo, o por si sólo, pueda resolverlo todo, ya que en muchos casos se ha logrado reemplazar esa oligarquía  partidaria de la que hablamos antes, por el imperio de burocracias que con mayores recursos económicos, tienen la enorme posibilidad de construir  campañas frente a quienes sólo exhiben lealtades y una ejemplar hoja de vida.

Los partidos son agentes para la movilización política y congregan a ciudadanos unidos por una misma ideología y organización. Un partido revolucionario como el APRA, aspira la captura del poder del Estado y gobernar para la realización de la justicia social, por lo que es pertinente insistir en que sus objetivos son cambiar la realidad, produciendo modificaciones en su estructura económica -tanto más rojas, tanto más radicales como la realidad lo permita-, para reproducirlos luego en todas las áreas del quehacer ciudadano.

La base social, la doctrina o ideología y la organización aprista tienen esa misma vocación y constituye el elemento que lo caracteriza tanto, como su disciplina, que es un mecanismo que combina el orden, el trabajo y la eficiencia.

A lo descrito, hay que sumar que necesidad de mantener la promoción de los cuadros políticos como labor permanente, pública y desarrollada en los diversos estadios de la sociedad, con la atención de la pluralidad como elemento sustantivo de su composición que en el plano partidario e ideológico –en otras organizaciones impensable-, reconoce lo que llaman la “crítica, muto-crítica y autocrítica”.

Como partido de masas, el aprismo incorpora tempranamente y desde su aparición en el Perú, a ciudadanos hasta entonces excluidos en las actividades políticas y sociales convirtiéndolos en artífices de su propio destino. Es ese el ánimo de un partido que ha preservado a través de la historia la ética y la moral pública como un valor de su existencia y el eje central de su proclama integracionista, progresista y revolucionaria plenamente vigente en lo que va del siglo XXI.

LA IZQUIERDA DEMOCRÁTICA CONTINENTAL

Indoamérica tiene voz y partido…

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El más importante aporte de Víctor Raúl Haya de la Torre fue el aprismo como instrumento político de cambios, pero por sobretodo, una doctrina nacionalista de profunda raigambre popular.

El aprismo insurgió como una nueva filosofía de la historia indoamericana y fundamentalmente, desde su fundación continental en 1924 en México, todos los esfuerzos originarios por constituir esa corriente antimperialista libertaria desplegada por la región, dio frutos en países como Costa Rica, Cuba, Guatemala, Argentina, Chile y en Perú un poco más tarde, cuando en medio del proceso constructivo del aprismo, se inició el fenómeno más importante de construcción sociológica y política que derivó en la formación de sendos partidos políticos nacionales, al que se sumaron otros que con el tiempo, inspirados en las ideas centrales de pensamiento de Víctor Raúl Haya de la Torre.

Es evidente la influencia “internacionalista” del aprismo y, a partir de su estrecha relación con diversas personalidades, organizaciones laborales, políticas y gremiales del mundo, como se constituyó en una barrera infranqueable en defensas de las libertades que reclamó en contra de las tiranías y dictaduras y protestó con enérgica posición frente a la explotación, discriminación y sojuzgamiento en el marco del cumplimiento del quinto punto del llamado programa máximo del APRA que a la letra reza: Por la solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas del mundo”.

Sin embargo, hay quienes sostienen que el aprismo tiene una doctrina y una posición originaria y singular. No les falta razón cuando se refieren al aprismo peruano. El Partido Aprista Peruano tiene, efectivamente, una sólida base nacionalista y una inspiración doctrinaria que combina sabiamente el marxismo Hayadelatorreano con el espíritu rebelde e histórico de los valores de la nación. Pero, en el contexto internacional, estas ideas han sido desarrolladas, espacio-temporalmente, por diversas corrientes y pensadores que adaptaron los preceptos comunes del aprismo a cada realidad, hasta constituir la Izquierda Democrática que lucha por la justicia social, oportunidad para todos y la defensa sin concesiones de las libertades.

Esa fue la prédica y la posición del propio Haya de la Torre quien tras la segunda guerra mundial y el surgimiento de corrientes democráticas al interior de la segunda Internacional socialista, estrechó sus relaciones con los integrantes de este importante foro mundial, tal y como luego lo haría con los laboristas ingleses, los sectores de avanzada de la revolución China y diversos movimientos europeos que se adscribieron la socialdemocracia y al moderno socialismo democrático mundial.

Congreso_antimepriaslita_bruselas_10_a_15_feberro_1927_bruselas.jpgHay que apuntar con insistencia que Haya de la Torre asistió a importantes reuniones en el concierto  mundial de partidos cuyo antecedente más remoto es el propio Congreso Antiimperialista de Bruselas realizada entre el 10 al 15 de febrero de 1927 y siguió de cerca la evolución de los viejos partidos marxistas hacia la socialdemocracia con el transcurrir del siglo XX.

Durante su estadía en Europa mantuvo la sana costumbre de observar con atención la dinámica de los movimientos de cambio y las personalidades libres, de allí su entrañable relación, entre otros, con el socialismo Aleman, Italiano y el PSOE español por el que, sobre el perfíl de Felipe Gónzales, tuvo especial interés.

Por toda América la cosa no seria muy diferente. No existe movimiento popular importante que no reconozca la influencia de las ideas de Haya de la Torre. El exilio aprista hizo un gran trabajo y su esfuero y militancia, aún es visible en medio de la lucha sandinista, en el Partido Socialista chileno, los radicales Argentinos, en alguna vertiente del Justicialismo peronista, en la historia del MNR, el MNRI y hasta en el MIR de Bolivia, en el PRD dominicano, en Liberación Nacional de Costa Rica, etc.

1350318167235-HBatauncour_haya_y_felipe_Gonzales_ret.jpgA mediados de los años 70, Haya de la Torre estuvo presente en la «Reunión de Caracas», evento convocado bajo los auspicios de «Acción Democrática» de Venezuela para estrechar las relaciones de la fuerte Izquierda Democrática Indoamericana, la Social Democracia Europea y el Socialismo Democrático.

Esa experiencia afirmó la vocación integradora del aprismo y la relación entrañable de Haya de la torre con Romulo Betancourt, permitió que el intercambio de experencias inicial, se convirtiera en un reconocimiento mundial a la vigencia de las ideas hayadelatorreanas, al punto que fue considerado como uno de sus fuentes ideológicas de mayor valor, marcando un hito en las relaciones interpartidistas ya que en ese evento, se selló la alianza de los partidos de la Izquierda Democrática Indoamericana con las demás organizaciones que sostienen la misma línea progresista  en el mundo.

Es en este contexto que el aprismo interviene efectiva y activamente en la Internacional Socialista (IS), así como en la  llamada Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL), que es una organización local que agrupa a cincuenta y dos  partidos políticos nacionalistas de izquierda democrática, socialistas de América Latina y el Caribe de veintinueve países.

La presencia del aprismo no ha sido circunstancial o esporádica en estas organizaciones, ni en otras que constituyen foros de importancia mundial, y menos en la historia regional. El aprismo es miembro activo, y sus opiniones pretenden constituir fuente de consulta y liderazgo al interior de estas organizaciones. Por eso es fundamental que se observe de manera muy comprometida que se mantenga la voz y presencia del aprismo.

Si la agenda regional es concurrente con la visión del aprismo en torno al desarme, la lucha contra la pobreza, el respeto a los derechos humanos, es necesario darle fuerza a esta propuestas, para que la firme vocación integradora del aprismo se exprese en una acción coordinada y unitaria entre quienes piensan que el único camino que le espera a Indoamérica, es la del desarrollo y  la paz.

Hoy más que nunca, cuando las relaciones internacionales en el mundo evolucionan de manera sorprendente, hay que usar de los recursos que estos foros brindan para decir lo nuestro y asumir responsabilidades sobre el futuro en los aspectos económicos de la región, la renovación de los sistemas políticos, las prácticas democráticas, las políticas industriales y las de Empleo, la defensa de los recursos y sobre energía, políticas comerciales y, naturalmente de medio ambiente, su defensa y los mecanismos del desarrollo sostenible al que aspiran nuestros pueblos.

Asimismo, como referencia pertinente y acaso definitiva, cabe anotar que el aprismo guarda en sus registros, los acuerdos de sus congresos partidarios y las intervenciones del propio Victor Raúl Haya de la Torre donde se llama a «una estrecha vinculación» con las organizaciones populares de la región, la formación de un Tribunal de Arbitraje Latinoamericano, la unificación en una organización unitaria a los movimientos populares para la defensa común  del canal de panamá, la celebración y auspicio de eventos de carácter continental para agrupar a los trabajadores (entre ellas la ORIT y sus organizaciones antecesoras), los Congresos de Partidos Populares de Indoamérica, la promoción del Parlamento Amazónico, el Parlamento Andino y un sin número de Conferencias de Partidos de Izquierda realizadas.

Cuánta razón tiene por ello mi buen amigo y compañero Rullman Flores Portugal quien pone sobre la mesa un tema de importancia capital al llamar la atención sobre la inasistencia de los delegados del aprismo a foros de tal importancia en estos tiempos. Si afirmamos que no existe forma de preservar la democracia sin partidos, y si los partidos son y deben ser protagonistas auténticos de la lucha política por nuevos estadios de desarrollo y justicia social, hay que propender a su modernización local, su engrandecimiento en sintonía con las expectativas del pueblo, pero también, a que la voz, experiencia y realidad en la que actúan los partidos sean compartidas en el contexto de un debate mayor que, por sus características, son concurrentes y constituye una tribuna internacional estupenda para denunciar toda forma de opresión, expresar nuestra solidaridad militante y llamar la atención de nuestros problemas. Que asi sea.