INVERSIÓN PUBLICITARIA EN MEDIOS: LA HORA FINAL

  • Tras presiones, campañas millonarias y la crítica realidad moral que pone en entredicho el sistema de justicia, el TC emitirá un fallo sobre la llamada “Ley Mulder”, la única norma que ha golpeado al poder y le recorta el grosero subsidio del que viven algunos medios de comunicación.

El Perú es un país de dramáticas contradicciones como la que produjo la Ley Nº 2133 que regula el gasto de publicidad del Estado Peruano.  Conocida como la “Ley Mulder”, “Ley Mordaza” o, simplemente, “Ley Antimermelada​”, elimina la publicidad estatal en medios privados adquirió el tema características demasiado sensibles al punto que definió la agenda política, en medio de una maniquea polémica que usó de todos los recursos conceptuales y pecuniarios imaginables para “defender” un pretendido e improbable recorte de la libertad de expresión (¿?) que encubre en realidad, el grosero e ilegítimo subsidio a los medios de comunicación.

Veamos. La verdad es que hay quienes defienden la llamada Ley Mulder en atención al dispendio de asignaciones publicitarias, en tanto otros se oponen, porque viven en medio de una danza de millones que incluyen comisiones que salen de las arcas públicas, sin control, ni razón objetiva, generando una especie de subvención encubierta que -como ha sostenido el parlamentario aprista-, se contrapone con la firme posición internacional de las organizaciones de la Prensa Libre, en las que , como se ha probado en los casos de Venezuela y Ecuador fundamentalmente, esos millones en publicidad se convierten en aportes publicitarios, que pretenden someter el ejercicio libre del periodismo, ejerciendo presión sobre los medios y, naturalmente, tratando de comprar su línea editorial.

El infeliz pretexto de “recortes de libertades” que usan algunos agoreros de la inconstitucionalidad de la Ley, sirva para defender los privilegios que les da recurrir a estos pingues recursos que reciben el curioso nombre de “torta publicitaria del Estado”, y que, teóricamente, posibilita la difusión de normas e información de interés público. Lo cierto es que las campañas millonarias a las que aluden, son en realidad aquellas que, sin control alguno, salvan de la impopularidad a gobiernos que las usan para “ayudar la economía de algunos medios de comunicación sometiéndose al poder de turno”.

Toda una realidad de “toma y daca” en el que se manipula groseramente la información sobre una danza de millones para satisfacer al poder que subsidia la economía de los dueños de algunas empresas privadas y la también costosa vida de esa asociación de nuevos ricos que surgen tras nombramientos en puestos del gobierno, donde se decide esta inversión.

Ha sido muy pobre la defensa argumental de quienes están en contra de la denominada “Ley Mulder”, no sólo porque  no explican cuál, y de qué manera, lesiona las libertades en sí mismas esta norma, sino porque han dejado en clara evidencia, cómo es que los montos “invertidos por años en publicidad estatal” no se justifican en costo-beneficio.

A este respecto, tal vez el ejemplo de algunas notificaciones de deudores tributarios donde la acreencia es muchísimo menor al costo del aviso mismo, nos dé una pista de las formas y motivaciones ulteriores que se esconden tras este debate al que se acompaña en estos días una millonaria campaña publicitaria destinada a golpear al congresista que impulsó la ley, tratando de distraernos además de los temas que están aún pendientes en este debate, es decir, sobre la naturaleza de la información que se publicita, la cantidad real de personas a las que llega la información publicitaria (léase tiraje y sintonía real), lugares e intensidad de la señal del medio respecto de la capacidad y extensión del canal del Estado, la Radio Nacional cuyos parámetros -en torno a emisión y recepción-, van incluso más allá del satélite, el Hd y el IPE y que, en conjunto, son sustantivamente mayores a las que pueden mostrar todas las demás empresas de comunicaciones, sin que el canal 7 haya sido favorecida en el reparto que comentamos.

En todo caso, la Ley Mulder rompió una estructura de asignaciones publicitarias que sólo favorecía a cuatro grupos de medios en desmedro de otras empresas más pequeñas que son localmente las más importantes en provincias. En tanto es bueno recordar que debatimos sobre los beneficios obtenidos de la explotación del espectro radial que es propiedad del Estado, pero que algunos medios que se han sentido afectado por esta ley, usan en su exclusivo beneficio, debiéndole todavía una explicación al país por las rumas y fajos de dinero que repartía Vladimiro Montesinos en los tiempos de la infame la salita del SIN en las que se vendía o alquilaba líneas editoriales y campañas malsanas en contra de opositores al régimen de turno.

A este escenario de poca transparencia y mediocre argumentación, se suma con entusiasmo digno de mejores causas, nada menos que el propio presidente Vizcarra, quien, huérfano de sentido de trascendencia, en vez apostar por el apoyo popular, intenta ganarse la simpatía de los únicos que cree que pueden sostenerlo, es decir, de algunos medios de prensa cuyos principios son tan firmes, como la amoral línea editorial que subastan.

Lo que suceda tras el fallo del Tribunal Constitucional permitirá voltear la mirada sobre resoluciones que han entrado en entredicho desde hace algún tiempo al conocerse como se expiden, pero ese es un tema posterior, en todo caso, ya nada debe extrañarnos, han sido meses de ahorro para el país y menos despilfarro, aunque la pretendida acción de inconstitucionalidad -que sabe dios qué rumbo cobrará-, tenga una final de fotografía.

Finalmente, los propietarios tienen perfecto derecho a simpatizar con tal o cual candidato, con una u otra posición o grupo político, pero, va siendo hora que al mismo tiempo, entiendan que su oposición a determinadas posiciones no les da derecho a sentirse dueños de la verdad, ni de la voluntad popular. Era necesario que se ponga freno a la feria de inversiones en campañas políticas en las que la falta de transparencia, el lavado y la desigualdad, campeaban.

 

 

 

 

 


Gráficos:Internet

CONTRASENTIDO Y DRAMA EN LA POLÍTICA

Cada crisis pareciera ser el fín, sin embargo…

La política es la administración del poder y su ejercicio guarda relación con el origen y la vocación de quienes lo detentan. Tiene que ver también con la cultura y los estilos de vida y, aunque su desarrollo ha sido poco uniforme en la región, se ha visto sometida en diversos tramos de nuestra historia a intereses poco felices, razón por la cual la lucha por conquistarla sigue siendo intensa, violenta y sin mayor éxito para los pobres.

En estos tiempos,  cuando se cuestionan  a casi todos nuestro ex gobernantes y se investiga a empresarios, políticos, dirigentes gremiales, líderes profesionales y hasta al mismísimo Arzobispo de Lima, las cosas se tornan particularmente complicadas en medio de un escenario donde la realidad pareciera haber vencido finalmente a la ficción y, tras cada escándalo, cada personaje, cada acto que se estrena, parece aparecer  un drama distinto que en realidad es más de lo mismo porque confirma el imperio de esa tendencia humana a “omitir reglas”, a vivir en medio del sinsentido y hasta convivir con  lo torcido, perspectiva perniciosa por la cual nuestras sociedades las cosas se comenzaron a construir con marcados desniveles sólo para que los que caminan de esa manera, no queden en evidencia.

Un problema simultáneo puede ser además haber aprendido a convivir con las  mañas de los zamarros, en el mundo de los pillos, junto a los criollos y de “pepe el vivo”, donde todo se arregla, donde todo tiene un precio y se decide por el «toma y daca», es decir, todo signado por un ánimo corrupto  en su más amplio y desenfadada presencia, sin perjuicio de lo cual, lo patético resulta ser que nuestros problemas ni siquiera tienen que ver con esa doliente realidad descrita y apañada por quienes defienden el estado de las cosas, sino, con la terrible apatía con la que la mayoría de los ciudadanos conviven con esa realidad, entendiéndola además como “más de lo mismo”, “como parte de nuestra fatalidad” o simplemente, como “una realidad contra la que no se puede hacer absolutamente nada”, al punto de convertirla en  su modo de ser, elemento perverso que desnaturaliza el sentido de Nación y patria en favor del acariciado sueño del antisistema, en donde la política se convierte en un tema del pasado, superado, y su sola alusión, genera un rechazo que parece unánime.

Pírrica victoria ésta de quienes desde finales del siglo pasado hablan del fin de las ideologías y el ocaso de los partidos políticos que pone en evidencia por lo demás, el que cuando las sociedades comienzan a retroceder, son los valores lo primero que se pierde y la violencia -en cualquiera de sus formas-, toma el control imponiendo una cultura de oscurantismo e impunidad que envuelve absolutamente todo, bajo un manto de incredulidad y suspicacia del que se aprovechan los que hacen de la política vil negocio culpable, cerrando los ojos vigilantes e imponiendo desesperanza porque cada quien mira sólo lo suyo, momento en el que se detiene de golpe el valor del presente, anulando toda posibilidad de futuro.

Cuando la política pasa a ser una herramienta para satisfacer intereses propios o de pequeños grupos, la realpolitik cobra un sentido inherente a la supervivencia misma del sistema y debe oponerse al puro maniqueísmo, desterrando la demagogia sumada a la lógica perversa de quienes reclaman perseguir al ladrón pero sólo para no ser perseguidos. Desde ese mismo momento, hay que ir en busca de las buenas prácticas ciudadanas (aparentemente pérdidas), del sentido trascendente del servicio de la política, en tanto, se avanza hacia lo estrictamente posible por sobre lo políticamente correcto.

Esa es la ruta atendiendo que las reformas verdaderas son una necesidad estructural y el gobernante debe estar a la altura de su responsabilidad, asumiendo con visión de estadista, un gran proyecto de recuperación nacional que insista primero, en reencontrar los paradigmas de la patria, desterrando la legislación intrascendente y de coyuntura que arranca aplausos a la platea, en tanto el pueblo, debe convertir la protesta en el un sano ejercicio del derecho que aporta.

¿Es entonces posible una mirada proactiva en estos tiempos? Si. Superar esta tragedia nacional que vivimos tras audios y videos que nos golpean el rostro, pasa por superar la ausencia de valores en todos los planos en los que interactúan los ciudadanos. El rescate de nuestra visión de Nación ayudará a demostrar que no todo está perdido, que existen personas e instituciones que han preservado el sentido unitario de la nación y que nos salva de la hecatombe, el que, aún a costa de lo perdido moralmente, en tanto se apliquen sanciones drásticas a quien infrinja la ley, debemos construir todo un andamiaje que permita rescatar al hombre como ser social.

Tal vez un buen inicio sea voltear la mirada a prohombres de nuestra historia y encontrar en la relectura de Victor Andrés Belaunde, Victor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui,  y  esa ruta perdida en la que hay que volver a mirar de frente, aprendiendo a cuestionarnos descarnadamente y asumiendo siempre la verdad del pensamiento como un instrumento dialéctico de un mejor ser, ese que nos hará realmente libres.

Sólo así desterraremos el “quítate tú, pa´ ponerme yo”, dando paso a una real y objetiva valoración de las capacidades que tome conciencia, de paso, de la forma en la que vivimos y la necesidad de encontrar nuevas y urgentes formas de convivencia ciudadana, claro, sino queremos confrontar en el futuro muy cercano, quiebres y rupturas de consecuencias insospechadas sobre la que nos volveremos a reencontrar lamentándonos una vez más, de ese círculo vicioso de errores que repetimos desde siempre y del que pareciera nunca aprendemos absolutamente nada.

 

CARTA A VENEZUELA LIBRE

Fraterno mensaje  al exilio y al noble pueblo venezolano:
Tiempos de honda tribulación, pero también, momentos de gran fortalecimiento y hermandad son los que vivimos con una Venezuela sometida aún al imperio de la dictadura genocida del chavismo de Nicolás Maduro, sin que el mundo haga lo suficiente por ponerle fin a este drama que le viene costando vidas e historia a este noble pueblo.
El abuso, la violencia, la persecución, la prisión, el asesinato y el exilio dañan a nuestros hermanos, pero esa es una experiencia que conocemos bien, porque esos males construyen en medio de lo malo que significa, una gran fraternidad, una imbatible resistencia heroica, mucha mística y esperanza tal como aprendimos en Perú tras la larga lucha que emprendió  Haya de la Torre -quién quiso tanto a Venezuela-, en su confrontación contra las dictaduras de todo pelaje.
Por eso, no constituye una generalidad la miseria que destila odio cainita tras el anonimato en mensajes y actitudes contra los hijos de la patria de Bolívar. La solidaridad expresada en la trascendente fraternidad hacia la gran Patria Indoamericana, es, con el pensamiento bolivariano auténtico, grande y fuerte por que expresa una total identificación con el destino común que nos une y que se eleva por encima de la inquina, así como sobre las pequeñeces chovinistas y ridículas de unos pocos.
 
Mas temprano que tarde allá, en la tierra de Rómulo Betancourt, donde  el heroico pueblo derrocó a Pérez Jiménez antes y ahora batalla contra el chavismo, sé que todo cambiará, y entonces aquí  nos quedará, tal y como como ustedes lo hicieron con nosotros en los aciagos días de la dictadura en Perú, la enorme satisfacción de haberle extendido la mano al hermano doliente, a quien lucha por su libertad y lo hace con dignidad.
 
Abrazo, fuerte, militante   y solidario con Venezuela libre.

MAGDA PORTAL EN AULA LIBRE DE LA CÁTEDRA HAYA DE LA TORRE

Ponencia en torno a «Magda en el Portal de los Sueños» a propósito del rol de las mujeres en la historia del APRA.

Resultado de imagen para magda en el portal de los sueños«Busqué a Haya de la Torre y le comenté que Magda Portal me recibiría. Le pregunté qué pensaba de la entrevista y me dijo… escúchala»

«La encontré humana y grande. La miré de frente y antes que pudiera formularle alguna pregunta, me dijo: «Hubo quienes azuzaron los desencuentros, sembraron dudas e impusieron mezquindades, pero quien ha visto morir a tantos de sus hermanos, no se desentiende nunca de su propia y anterior historia, aunque se lo pida supuestamente la razón…»

¿Cómo pudo triunfar el desarraigo en una mujer tan apasionada y leal? «Nunca perdonaron la predilección respetuosa que Haya de la Torre me dispensaba porque nunca entendieron que mi ubicación en la plana mayor de la dirigencia del APRA -siendo la única mujer entre tantos hombres-, no respondía a una gentileza sutil, caballerosa o interesada, sino, al reconocimiento de nuestra capacidad para compatibilizar mi condición de poeta y de combatiente, siempre atenta a una causa superior, la misma causa de los marginados y los que menos tienen por las que el aprismo luchó».

¿Quién es Magda Portal? «una combatiente que aparece con legítimo derecho en la primera línea de comando del Partido del Pueblo, al lado de Haya de la Torre, en medio de un sin número de grandes, incomparables e invalorables luchadores sociales y hasta estos días, en el recuerdo generoso del noble pueblo aprista que a pesar de las incomprensiones, desinteligencias y el tiempo, le rinde justo tributo».

¿Que la vinculó con Haya de la Torre? una identificación singular. Ambos tuvieron vidas de entrega e intensa identidad conceptual e ideológica que los convirtió en compañeros de lucha terminando la actividad política partidaria, sometiéndolos al juicio injusto y sesgado del registro de la historia oficial. Vinculados al proletariado a inicios del siglo XX, Haya de la Torre y Portal coinciden en las tareas de la Universidad Popular, participan activamente en la lucha por la libertad de conciencia el año 1923, son perseguidos y recorren el mundo en el marco de una campaña mundial de lucha antimperialista que si bien culmina en México con la fundación del APRA el 7 de mayo de 1924, se consolida en el Perú con la fundación de la sección peruana del APRA en la que Magda Portal aparece suscribiendo el acta fundacional.

De los ideales, “Amauta” y “La Tribuna”… Registra una notoria y sustantiva presencia aprista cuando ya había sido consagrada dirigente político del partido de Haya de la Torre con quien tuvo toda una vida signada por una entrega total a la causa del pueblo.
En Poética Portal es la primera poetisa que registra una producción vanguardista tal como se trasluce de “Una esperanza i el mar” (1927), en tanto que su intensa actividad política le da un mayor nivel de relevancia a su condición de luchadora social. Como se recuerda, antes de su muerte, José Carlos Mariátegui la había consagrado como “la primera poetisa del Perú al destacar la originalidad de su lírica tramada desde su condición femenina”. Sin embargo, Haya de la Torre reconoce la notoria influencia de González Prada en su prosa, afirmando que su activismo político -en contra de lo que muchos de sus biógrafos piensan-, no la aleja de la vanguardia poética, sino que a esta le incorpora su experiencia revolucionaria e innovadora, al cuestionar la autenticidad de la historia oficial y resaltando la artificialidad de su construcción.

Hay quienes sostienen que la prosa de Portal, “entre narrativa y poética, es una aproximación a otros proyectos más cotizados por la crítica como la Casa de Cartón de Martín Adán” y puede ser. Pero no hay que perder vista que Portal también pondera su obra como “una poesía sencilla, que evita grandilocuencias y que apuesta por lo sintético y sin la carga banal de las palabras inútiles».
El gran aporte de Portal no sólo debe ser reconocida en la literatura, sino, en la integridad de una obra que es sensible a los problemas de la gente y la necesidad de hacer realidad, la hasta entonces utopía de un mundo mejor.

Portal sostuvo ante la I Convención clandestina de mujeres Apristas: “Nuestras luchas, compañeras, no están basadas en nuestro sexo. Esa es una lucha que dejamos para las “feministas”; luchamos por justicia para todos, porque si la justicia viene para nuestros compañeros varones, vendrá como consecuencia para nuestros hijos y para nosotras… El Partido no hace distinción…Los hombres son tan explotados como las mujeres. La injusticia social pesa igualmente sobre hombres y mujeres. El hambre, la pobreza y la miseria no hacen distinción en cuanto al sexo. Nuestra batalla es contra una sociedad basada en el privilegio y que nos niega el derecho a la felicidad”.

http://www.youblisher.com/p/443627-MAGDA-EN-EL-PORTAL-DE-LOS-SUENOS/

REQUIEM A CARLOS ENRIQUE MELGAR LÓPEZ

La muerte de «El Tigre»…

La muerte de Carlos Enrique Melgar López enluta al aprismo y tras sus huellas, marchan los pasos de una legión de hombres libres que se entregaron a una causa dispuestos a fundirse en el ánimo de su fundador como si fuera la razón misma de sus vidas. 

Supo representar con atributos excepcionales y honor al partido que lo encumbró, pero además, a la entrañable tierra que lo vió nacer, Ayacucho. Hoy, tu tarea concluye, descansa en paz compañero.

Era un estudiante secundario del Colegio Guadalupe cuando conocí a Carlos Enrique Melgar López, gracias a la gentil invitación que recibimos para visitar «El Castillo Melgar«, su casa, la misma que está ubicada en Punta Negra, específicamente en el kilómetro 49 de la Carretera Panamericana Sur, célebre entonces entre los visitantes de la zona, por su aparente excentricidad ya que fue construida y amoblada durante décadas con restos y piezas de antiguas construcciones, una torre de un campanario, la proa de una embarcación marítima, dinteles y ventanas de madera,  columnas de pino oregón extraídas de viejas casonas limeñas, y simbólicamente, hasta el primer escritorio que usó tras su retorno del exilio, el mismísimo Víctor Raúl  Haya de la Torre.

A Melgar la gente lo llamaban “El Tigre” en reconocimiento a su actitud siempre alerta, su sagacidad y esa enorme capacidad que tenía para salir airoso en el plano del debate y la polémica. Ya era un notable abogado y representante del foro limeño, aun cuando su Estudio Legal del Jirón Azángaro, seguía siendo discreto y sólo «con lo necesario para planear estrategias«, solía repetirnos una de las ocasiones que lo visitábamos en su oficina de la Asamblea Constituyente, en tanto, en el plano partidario, fue representante ayacuchano en varias oportunidades consiguiendo un prestigio bien ganado tras una vida signada por mucho trabajo, dedicación, luchas, triunfos y lealtades puestas a prueba en infinidad de oportunidades.

Hombre que se sobrepuso sobre las más duras épocas, Carlos Enrique pagó su aprismo con el peso de su militancia política llevada a cuestas y nunca negada, sobre la que impuso su avasallante personalidad. Fue el prototipo del político honesto y el parlamentario que todos admirábamos. Era dueño de un verbo elocuente y vibrante cuyos encendidos discursos podrían transportar a los escuchas hacia los escenarios que quisiera, envueltos siempre en una mezcla de encanto y buen decir, que desparramaba la convicción de quien firme, sostiene una verdad de verdades.

Hace poco tiempo rompió su auto silencio de años, y volvió a nosotros en medio de homenajes que se le tributaron con justeza y que aceptó de buen agrado, era un personaje con los mismos ideales de siempre, pudimos entonces, remontarnos a los cientos de titulares que mereció su afanada y respetada vida pública para que las nuevas juventudes lo conozcan. Pero, pasajero de un tiempo que sabía que estaba por concluir, “El Tigre” partió del plano terrenal hoy, y por eso declaro, como él lo hizo a la muerte de Haya de la Torre, que también estoy perplejo y no sé si hablarle a su alma regada ya de cielo, o hablarle a su cuerpo que se aferra a la tierra. Dijo entonces, y yo repito «…Estoy perplejo  y no sé si estás vivo o estás muerto; porque sobre la muerte hasta los dioses han tenido dudas; y yo las tengo aún más… cuando tu  naciste ¿lo recuerdas? Todos reían, tú llorabas. Hoy con tu muerte ¿lo ves? Todos lloran, tú ríes…»

Que el Paso a Paso a los caídos de nuestra marcha fúnebre toque sus melodías más tristes, que el glorioso Cóndor de Chavín vuele en círculos sobre tu casa -que es la vieja Casa del Pueblo testigo de tantas jornadas de amor por el Perú-, y que a media asta, nuestra bandera indoamericana, esa por la que tanto luchaste, se incline reverente ante tu recuerdo.

Anda Carlos Enrique en busca de los mártires del aprismo, ocupa tu lugar entre las columnas victoriosas del ejército aprista, lleva el justo tributo a los que cayeron en las rebeliones de tus tierras Ayacuchanas que esperan ansiosos tu llegada, saluda al Jefe del Partido y encuentra entre todos, a quienes en nombre de la Justicia, lo entregaron todo en tiempos de dura clandestinidad y persecución sin esperar absolutamente nada a cambio.

Que haya paz en tu tumba querido Carlos Enrique.

¿El APRA NUNCA MUERE?

Impresionante multitud coreando al unísono: «El Apra nunca muere»

Este ha sido por muchos años un grito de reafirmación, una declaración desafiante y hasta  una prueba irrefutable de la persistencia y vigencia en el acontecer político nacional, de la obra y el pensamiento hayadelatorreano.

Desde 1924 y de manera ininterrumpida, los signos y símbolos del aprismo han acompañado afirmativamente su actuar político y el pueblo ha recibido este mensaje en la lógica de que cualquier esfuerzo vale la pena en el objetivo superior por construir la democracia y defender las libertades, pero ha sido además, un reto del que el partido ha salido airoso frente a los sucesivos gobiernos que han decretado su muerte civil, fundamentalmente,  porque han sido dictaduras o militares aupados al poder tras un golpe de Estado

En el curso de la ya dilatada historia del APRA, se han cometido también errores, algunos malos pasos individuales y desencuentros que, aun cuando no han llegado a ser cismas de orden ideológico propiamente dichos, si constituyen la evidencia de tendencias, matices y formas de entender la política, abordar la coyuntura y proponer plataformas de lucha en función a los objetivos que animan a los actores.

Cuando en 1979 falleció Víctor Raúl Haya de la Torre, el fundador, una tremenda crisis institucional sobrevino, desbordó el control de la dirigencia  y dividió en dos al aprismo, al punto que hubo un día de la fraternidad que se celebró en dos escenarios distintos, en dos mítines tumultuosos y extraordinarios al mismo tiempo, repletos ambos, uno en la clásica avenida Alfonso Ugarte, y la otra, en la mismísima Plaza San Martin que también desbordó de público.

Esa fue una estupenda oportunidad para probar que el aprismo era también una mayoría sensible, pero a la vez, la dramática evidencia de una enorme oportunidad perdida porque no se aprovechó el momento para expulsar a los disidentes, cubriendo con mantos de amnistías el problema, con la finalidad de evitar mayores escándalos.

La cosa parecía haberse resuelto  con el jubileo, pero con el tiempo, el retorno de quienes abandonaron la Casa del Pueblo trajo los rencores y heridas no cerradas. Las responsabilidades entonces fueron dirigidas contra Armando Villanueva, pero luego, más por motivaciones personales, contra el propio Alan García quien había logrado llevar dos veces al gobierno al partido.

Tiempo después y tras los dos períodos gubernamentales, la cosa parecía haber finalizado, sin embargo, con el exilio del ex presidente hubieron quienes lanzaron duros ataques contra él y sirvieron a intereses ajenos. Los sectores conservadores variaron el perfil del partido, aprovechando que los trabajadores y el pueblo luchaban en las calles por la caída del régimen fujimontesinista y el retorno de las libertades. En este período un sinnúmero de errores “descolocaron” al movimiento que se había sumido en una cultura electorera, solo pendientes de convocatorias para participar de la administración de la cosa pública.

Un proceso lento pero interesado de desideologización proponía un aprismo pasmado y sin capacidad de respuesta, en tanto el vasto movimiento reivindicatorio exigía a través de su lucha en las organizaciones populares y de base, volver a Haya de la Torre y recuperar el aprismo proponiendo la renovación del Frente Único, insistiendo en el aprismo como un partido popular de profunda raigambre social, revolucionaria, nacionalista, antimperialista, progresista y naturalmente de izquierda.

Durante algunos años estas posiciones han venido coexistiendo, pero disputándose el control partidario con desventajas para los sectores conservadores que, con el pretexto de “las formas democráticas” han empujado hacia posiciones neoliberales a las que se sumó esa inexplicable alianza con la candidata de los ricos que le ha costado mucha de su base social en tanto dista de los acuerdos políticos que se produjeron en tiempos de clandestinidad para lograr la libertad de los presos y recuperar las libertades.

A estas alturas, un incierto silencio recorre la Casa del Pueblo frente a la desmovilización que sufre el partido como resultado de la infiltración que ha sufrido. Desde generales del ejército con especialidad en inteligencia, hasta advenedizos son los neo artífices de la burocratización del movimiento en un tiempo además, en el que los cuadros y la intelectualidad dejo el activismo.

Ha costado mucho recuperar los espacios perdidos en el campo popular, y ha comprometido mucho esfuerzo el poder encontrar ese espacio vital del movimiento. Hoy las dirigencias intermedias representan a lo mejor del pueblo, los jóvenes han retornado y los debates en las universidades, institutos, colegios y sindicatos  prueban la consistencia de ese trabajo.  Los campesinos se agrupan y las células sindicales se reúnen en un ambiente fraterno que además es propicio para el debate y la crítica.

El aprismo de estos tiempos, es una expresión ideológica y también una herramienta de la lucha política. De clara inspiración popular, es un frente político que agrupa a varias clases y sectores sociales en busca de la captura del poder para realizar una transformación social de fondo, pero es también, un partido político, reconoce a sus líderes como expresión de la vanguardia organizada incluyendo el aporte del ex presidente García quien se ha ganado un espacio en esta organización.

El aprismo que corrió la misma suerte de su líder, fue perseguida, impedida de presentarse y acusada de todos los delitos posibles, resistiendo y perdurando en el tiempo, gracias a que ningún cargo fue probado y nuestros dirigentes, con el propio Jefe a la cabeza,  pudieron mostrar siempre las manos limpias y ese es, sin ninguna duda, el mayor reto que le toca a quienes se sienten con derecho a liderar al aprismo del siglo XXI, exhibir una conducta pública y privada proba.

La serie de acusaciones contra algunos dirigentes merece una explicación, los cargos deben ser levantados, pero el cinismo con el que se calla y no se responde, debe, en contrario, ser condenado. Una autentica renovación para por dar reales oportunidades, renunciar a la complicidad y desterrar esa vocación suicida por la cual las confrontaciones internas no responden a un debate de ideas. El partido parece haber llegado a un punto de inflexión en el que los que no se sienten cómodos deberían partir, porque es este el momento de definir: si están todos los que son, o en realidad sobra alguien y, cualquiera  que sea la respuesta, el aprismo saldrá fortalecido.

Finalmente, no debemos olvidar que, como alguna vez sostuvo el propio Haya de la Torre, la depuración es un procedimiento profiláctico que es doloroso, pero finalmente hace bien.

DE LA REFORMA UNIVERSITARIA A LA UNIVERSIDAD POPULAR

A manera de comentario

“El APRA registra una serie de antecedentes que nutrieron sustantivamente su etapa fundacional, entre ellos los que constituyeron la revolución de los espíritus, una sucesión de acontecimientos que cambiaron la historia de la nación indoamericana y produjeron una conmoción en la mente y el ánimo de los hombres libres. La Revolución Mexicana, la Revolución Rusa, la Reforma Universitaria, la lucha por las ocho horas de trabajo y la Jornada del 23 de Mayo de 1923 que -sumados al conjunto de los episodios más importantes de la lucha popular desde inicios del siglo XX-, constituyen el registro de un capítulo inconcluso de la historia mal contada del país.

Estas anotaciones, si bien no recogen totalidades, ni constituyen un tratado histórico, deben ser consideradas como apuntes que ayudarán a comprender la naturaleza del aporte del aprismo en la construcción de esa noción de nacionalidad que la visión precursora de Víctor Raúl haya de la Torre aportó.

Germán Luna Segura

LA REFORMA  UNIVERSITARIA Y LA UNIVERSIDAD POPULAR

“Hombres de una República libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica”

Desde la necesidad de cambiar las estructuras, contenidos y fines de la universidad, se abrió para el mundo indoamericano una nueva y vital fuerza que movió varias generaciones, convirtió a hombres libres en parte sustantiva de la democratización de la cultura y la enseñanza entonces al servicio de las clases dominantes. Y es que el movimiento de La Reforma Universitaria defendió a las universidades del intervencionismo, pero también, del autoritarismo político de los gobiernos tratando de generar un ambiente irrestricto  para la libertad del  pensamiento y la creación intelectual.

La historia de la universidad con docentes miembros de clanes familiares, con una mentalidad enciclopédica dizque académica que sólo trasmitía información sin el apoyo de una conciencia crítica esta signada por una moda medieval, retrógrada e indiferente que las oligarquías mantenían en los ámbitos universitarios.

Esas diferencias respecto de la vida de los pueblos correspondían a planes de estudios que propendían a mantener una interrelación nefasta entre docentes y estudiantes sin primar la formación de los estudiantes, sino, la producción en serie de profesionales dóciles respecto al sistema y sin aspiraciones comunes. De allí que la aspiración de El  Grito de Córdova -que es como se conoce a la Reforma Universitaria en la república Argentina-, proponía una auto-gobernación, libertad de elección de autoridades y una normatividad propia que permitía asociar la realidad con programas de estudios autónomos.

Pero esta corriente tuvo detractores y por eso no es casual que incluso la Ira. Conferencia Comunista Sudamericana realizada años después en la segunda década del siglo XX la definiera como parte de la estrategia de la «ideología pequeño burguesa e idealista«, condenando  todas las manifestaciones producidas hasta ese momento, llamándolas  “revueltas estudiantiles”, que es como prefirieron denominar a todo el proceso de cambio de la universidad que en el Perú marcó un antes y un después en la historia social.

Víctor Raúl Haya de la Torre vio en este gran movimiento una vigorosa trascendencia regional que sería piedra angular de una perspectiva liberadora de Indoamérica. En ella -diría luego-, evolucionó la vocación exclusivamente académica de la protesta para articular un sentido nacional, rompiendo con el espíritu de cenáculo cerrado en las que se encontraban deformando el concepto ulterior de la universidad que, sin la intervención objetiva y real de los estudiantes en su gobierno, seguirían siendo sólo cajas de réplicas de información suministrada mecánicamente.

Gabriel del Mazo, líder de la Reforma Argentina, definió a cabalidad esas luchas aludiendo el deseo intrínseco de revolucionar no sólo todos los métodos pedagógicos y la naturaleza de la comprensión de la docencia, sino, propugnando que la universidad mire su entorno hasta entender que -como sostendría Luis Alberto Sánchez-,  la universidad no es una isla.

Fue desde la provincia de Córdova donde se produce el grito que llamaría la atención del mundo y aquí otro movimiento estudiantil pretendería la misma Reforma de la Universidad fortaleciendo esa nueva visión de la sociedad y sus complejas relaciones que en toda una generación latinoamericana derribó las murallas del obscurantismo, produciendo primero una alianza de ideales y acción y luego, una propuesta político social que agitaría las conciencias  desde la argentina, el Uruguay, Chile, hasta el Perú.

Si bien la fortaleza del movimiento tuvo su correlato en los vastos movimientos de juventudes y trabajadores que se sumaron a las jornadas que garantizaron la victoria, fueron los ideales de libertad y creación las que se dieron la mano para imponer la universalidad de la creación en una nueva universidad que dejaría de producir inteligencia para las élites para abrir sus puertas y para darle oportunidad a todos.

La Reforma Universitaria tuvo en Haya de la Torre un líder indiscutible, en la Federación de Estudiantes del Perú (FEP) y las organizaciones obreras, aliados firmes en la lucha y logró romper el círculo vicioso de la vieja universidad memorista que se hundió con su inservible estructura y los vicios del sistema, para dar paso al ejercicio de su propio gobierno en el que los jóvenes le devolvieron la “vida” a claustros que entonces, con absoluta libertad, se dedicó al culto a las letras, la inventiva y la evolución del pensamiento.

Pero serían las intensas y fraternas relaciones con los trabajadores lo que centró la expectativa de largo aliento de esta nueva universidad  ya que tras proyectos mucho más realistas, se dio forma a lo que el Congreso de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP) llamaría las Universidades Populares en 1920, es decir, centros de enseñanza alentadas por los estudiantes que afianzarían la formación de los trabajadores de la ciudad y el campo creando un sistema de educación popular precursor y de interacción formativa de conocimientos en amalgama con la experiencia de trabajadores y estudiantes.

¿Es ese el momento de la creación de la vanguardia universitaria? Es altamente probable, ya que datan de aquel momento las plataformas de los primeros núcleos de estudiantes organizados para reclamar y/o luchar contra las deficiencias del sistema universitario. Son las actividades y los eventos comunes los que marcaban el compás de una nueva y unitaria forma de entender las novísimas expresiones de la extensión universitaria y esa nueva filosofía de la educación que desde entonces se puso en marcha.

Así fue como la lucha interna contra los regímenes de oprobio y las aristocracias que replicaban los mismos problemas nacionales terminaron recreando la universidad que dejó de ser fuerza laboral de la burocracia y de los administradores del poder protectores de privilegios económicos, diferencias sociales y, como no, de categorías que servían para marcar las diferencias respecto de quienes solo accedían a la instrucción pública básica.

La Reforma Universitaria apareció como una necesidad para acabar con la miseria del alma y el congelamiento del conocimiento se sostenía en la época.  Cátedras arbitrarias, docentes ineptos, falso concepto de la información y vicios inconcebibles dieron paso a la liberación del alma universitaria abriéndose a una realidad en la que el magisterio es realmente un apostolado y un compromiso de almas superiores y no, el ejercicio de un mandato de clase. Lo cierto es que un año después, en medio de protestas y una complicada realidad política, en 1919, se produjo la Reforma Universitaria que logró en el Perú ser la realización de la democratización de la cultura y la apertura de la enseñanza a lo social.

Este movimiento superó el plano reivindicativo desde el inicio y logró victorias sustantivas primero en la universidad de San Marcos en Lima y luego en la universidad del Cuzco fundamentalmente, pero gracias a otros movimientos que sentaron precedentes como el “Conversatorio Universitario” que logró constituirse en un real movimiento precursor. Este, reunía a Jorge Guillermo Leguía, Manuel G. Abastos, Ricardo Vegas García, José León y Bueno, Eloy Espinoza Saldaña, Jorge Cantuarias, Jorge Basadre y el propio Haya de la Torre quienes participarían activamente luego en las luchas por la Reforma.

El 28 de junio de 1919, la asamblea de estudiantes eligió un Comité encargado de coordinar el movimiento de Reforma Universitaria. Las demandas se presentaron en el mes de agosto. Nadie sabía con exactitud el destino que les deparaba, pero la resolución estaba tomada, era el fin de la doctrina oligárquica dentro de la universidad con la posibilidad de modernizarla participando del gobierno de la universidad, la docencia libre, el derecho de tacha, la supresión de la lista, la libertad de enseñar y la creación de seminarios y de becas para estudiantes pobres.

Una impresionante manifestación estudiantil reunida el 4 de septiembre llego hasta la plaza de Armas y entregó al presidente Leguía un memorial para que intervenga y resuelva el conflicto ya que incluso éste había sido elegido “Maestro de la Juventud” en 1918 y había manifestado demagógicamente predisposición hacia la reforma al asistir el primero de agosto a la ceremonia de la nueva directiva de la Federación de Estudiantes.

Lo cierto es que por la dimensión de la protesta más que por el propio presidente,  la Reforma Universitaria logró el decreto del 20 de setiembre de 1919 firmado por el presidente de la república y el ministro de educación Arturo Osores, allí, entre el detalle de la norma oficial, se detalla la cátedra libre en las facultades con aprobación del concejo universitario, delegados elegidos por los alumnos para formar parte del gobierno de la universidad a través del Concejo Universitario,  entre otras consideraciones que después por ley se complementaron cuando se consagró, la vacancia de las cátedras con enseñanza deficiente y válidas las tachas estudiantiles, el co-gobierno, la extensión universitaria, la libertad de cátedra, la cátedra paralela y la cátedra libre.

La experiencia también llegó al campo. José Sabogal la consagró en un cuadro donde campesinos se adherían a la educación propuesta desde la Universidad Popular ( “Fuego en los Andes”, el año 1934)

Con la Reforma Universitaria, el país dio un paso adelante en la formación valorativa de la nacionalidad y además, fue notificado del nuevo rol de la universidad, una organización que vive para comprender y proponer alternativas en torno a las necesidades y problemas de la sociedad en la que se encuentra inserta, pero desde aquel momento, convertida en el foco luminoso desde donde la libre creación se convierte guía de la ruta y el destino cierto del reencuentro con nuestra nación.

«JORGE LEALTAD»

Tributo al c. Jorge Idiaquez,  “La Dorada” y la US 11, su heredera

Dedicado a “La Dorada” y la US 11, su heredera

A manera de introducción
Uno de las presencias apreciadas de la vida partidaria, es, sin ninguna duda, la de “el compañero Jorge”, personaje mítico cargado de historias –algunas de ellas notablemente leyendas-, y cuya sola presencia imponía disciplina -aunque en honor a la verdad-, más bien, una mezcla de admiración y respeto.
En un país signado por traiciones permanentes y donde el honor se tasa como mercancía, la presencia de un hombre de las características de Jorge Idiáquez no es usual, de allí que cobra valor el recuerdo de una acalorada reunión de la Agrupación de Odontólogos Apristas (ANDOA) donde con voz altisonante y debate tenso se elegía a dirigentes. Aquella sesión discurría en esa línea hasta que, más allá de la medianoche, los tonos de las voces generaban perturbación en la vieja casona del partido ubicada en la avenida Alfonso Ugarte en el centro de Lima hasta que, de pronto, el sonido de unos pasos anunciaba la presencia de un séquito comandado por un inesperado visitante, era Jorge Idiáquez, el mismísimo secretario personal de Haya de la Torre y encargado -sin nombramiento explícito-, de trasmitir la voluntad de El Jefe, quien, mortificado, “solicitaba” a quienes presidian el acto, “bajar las tensiones y guardar la disciplina”.
La voz de orden se cumplió casi sin mayor debate y de pronto, los ánimos volvieron al tono esperado, la elección se produjo y, triunfadores y derrotados partiendo raudamente hacia la “jefatura” para informarle -al propio Víctor Raúl-, los resultados. Esa era la dimensión de la presencia de este hombre a quien conocí en los interminables relatos de las anécdotas familiares de las que además bebí esa fortaleza, convicción y lealtad al partido que han signado como en el caso de JORGE IDIAQUEZ, mi vida en los años siguientes.
México, como inspiración
Haya de la Torre fue deportado por el presidente Leguía tras una serie de movilizaciones populares encabezados por el propio Víctor Raúl. Tras un largo periplo llegó a México el año 1924 donde fortaleció sus vínculos con trabajadores, intelectuales, artistas y las juventudes ya comprometidas políticamente con la revolución producida desde el año 1910 en la patria de Madero y “Pancho” Villa.
Vibrante dirigente revolucionario, Haya encontró durante el proceso de esa revolución, una fuente inagotable de inspiración y compromiso, por eso, aparece laborando al lado del maestro de la juventud y primer ministro de educación José Vasconcelos e interrelacionado con el eximio muralista Diego de Rivera, su mujer, Frida Kahlo y también, con innumerables representantes de delegaciones sindicales en su condición de delegado de la Federación Obrera Local (FOL).
Las menciones del general de la milicia revolucionaria José Doroteo Arango Arámbula, más conocido popularmente como Francisco “Pancho” Villa -quien había muerto asesinado por fuerzas contra revolucionarias en la localidad de Parral, Chiguagua-, merecieron una especial consideración.
Precisamente Villa había secundado las ideas de Francisco Madero, quien llamó a alzarse en armas el 20 de noviembre de 1910 contra el régimen de Porfirio Díaz, y en sus discursos ratificaba el mandato revolucionario de la devolución de las tierras injustamente arrebatadas a los campesinos durante la prolongada dictadura de Porfirio Díaz. Sin embargo, durante estas luchas, “Pancho” Villa formó un equipo élite de cierto nivel para la guerra y con entrenamiento para-militar –probados además en la lealtad y la más absoluta consecuencia-, a quienes se les encargaba tareas sensibles, riesgosas e importantes.
Este grupo fue conocido como “Los Dorados” y tuvo como característica principal la responsabilidad sobre el cumplimiento de las directivas del comando, velar por el cumplimiento de los principios comunes de la revolución y total identificación con el comandante Villa, a quien, por cierto, acompañarían hasta su muerte.

Francisco «pancho» Villa y Emiliano Zapata, los dos rostros de la revolución mexicana
La particularidad de esta presencia, radica en lo que inspiraban Los Dorados. Respeto entre los adeptos y temor en los enemigos de la revolución. Han sido denostados y se ha tratado de construir leyendas negras en torno a ellos, pero con la finalidad de presentarlos como unos bandidos, sin embargo, por sus características, este grupo humano reunía a los mejores cuadros de lucha, razón por la que inspiraba certeza de triunfo en las huestes de la revolución, donde aportaron creatividad, fortaleza, disciplina, inteligencia y lealtad.
Todas las historias coinciden en que “Los Dorados”, integrantes del comando original, fueron elegidos por el mismo “Pancho” Villa y es común escuchar historias y leyendas en las que el sólo nombre de Villa era asociado a su gabinete de seguridad, generando temor entre los adversarios con quienes reeditó -cual Cid Campeador o maestro del campo de guerra-, épicas victorias ganadas aún sin estar físicamente presente.
Valeroso y decidido, se estima que Villa lideró contingentes de no menos de cuarenta mil milicianos y, si bien su vida ha sido materia de muchas historias -algunas con mucho de leyenda-,  el nombre de Luz Corral aparece como el de su esposa y compañía más importante. Hasta ella llegaría el joven Víctor Raúl Haya de la Torre para trasladarle los sentimientos de su fraterno sentimiento de adhesión y de aquellas charlas, Haya no quiso dejar testimonio escrito por respeto al profundo  sentimiento en el que quedó a la muerte del general de los hombres libres. Sólo quedó el testimonio del nombre de «Los Dorados» que correspondía a hombres con un espíritu superior que conformaron un cuerpo de élite elegido entre quienes participaron en las luchas revolucionarias de la llamada “División del Norte”, unidad que precisamente comandaba Villa y que se reconocía como una legión de combate que mantuvo siempre al tope su moral y arrojo, aun en los momentos de las derrotas.
La revolución peruana
Con el trascurrir de los años, Haya de la Torre mantuvo el recuerdo de las gestas de este grupo humano, su actuar impecable y honorable, su extracción popular, la forma como se relacionaba con la población y la lealtad que le dispensaba a Villa.
Por las consideraciones expuestas, este magnífico grupo humano traía a la mente a los grupos defensistas que se alinearon con los combatientes cañaveleros que participaron de la revolución de Trujillo el año 1932 y sobre todo, la forma como marcharon éstos hacia los arenales de Chan Chan movilizados en caravanas de muerte sabiendo que serían fusilados en nombre de la sagrada lucha por la libertad.
Por eso es que, invocando este mismo espíritu guerrero, la adhesión de ideales y la pasión en la defensa de su verdad, Haya de la Torre recordó a Los Dorados y, en 1935, le encargó a Jorge Idiáquez la convocatoria “a quienes brillaban por su lealtad y disciplina en el trabajo”.  Así se formó un Comando de Disciplina que se convirtió en eje central del esfuerzo para la defensa del partido, acompañando a su causa inicial, la tarea de la seguridad del máximo líder.
Tal como sucedió en la revolución mexicana, se incorporaron experimentados y valientes hombres del pueblo quienes brindaron seguridad a locales y líderes, hasta que, la exigencia de preparación y estudio, se integraron profesionales y jóvenes que ejecutaron encargos y tareas reservadas para la inteligencia y la contra-inteligencia partidaria.
Era el momento de los probados colaboradores, gente capaz incluso de trasmitir órdenes verbales en tiempos de persecución y clandestinidad con la seguridad y confiabilidad de una absoluta fidelidad. Los primeros grupos constituyeron brigadas que contactaban los enlaces celulares con el mismísimo “compañero Jorge”, quien los escogía personalmente –como había sugerido Haya-,sobre la base de la lealtad partidaria acreditada por los dirigentes de cada zona, pero, además, por la destreza en combate y un nivel de inteligencia más alto que el promedio, por eso, aun sin armas, como en la misma revolución de Trujillo, Los Dorados conseguían objetivos en virtud a estrategias que despertaron la sorpresa de los adversarios.
La dimensión del ser
La presencia de Jorge Idiáquez en el mundo aprista creció con el paso del tiempo. Discreto y a la vez alerta, la imagen del jefe del partido estaba siempre a la par de su sombra.
Sus ojos pequeños, cubrían una mirada que parecía no tener un punto final de destino, pero que, sin embargo, observaba absolutamente todo. Guardaba celosamente los secretos más buscados por los enemigos de Haya de la Torre y con ellos se fue convirtiendo en el depositario de valores inapreciables generando una lealtad entrañable –que a menudo era puesta a prueba-, con el líder del partido.
Sin tener el don de la ubicuidad, podría estar en algún lugar por momentos, pero aún en ausencia física, su nombre despertaba la inquietud de quienes lo sentían sin verlo. Caminó aparentemente sólo por décadas enteras con paso firme y su fuerte andar era como la alarma silente de los veladores del sueño aprista en medio de cualquier noche clandestina.
Fue capaz de repeler contra-manifestaciones, organizar la defensa partidaria en todo el país y ser el garante de la intangibilidad de los bienes del aprismo.
La vida de Jorge Idiáquez ha ido de la mano con la suerte del partido al que se adscribió su familia y él mismo, desde muy joven, compartiendo además como si fuera propia, la azarosa y complicada vida del líder fundador del aprismo.
Perseguido, tuvo mil escondites que lo protegieron de las manos de la dictadura, como cuando tuvo que ocultarse en un bote en Pacasmayo evitando su captura, aunque casi naufraga al quedarse dormido con el barco a la deriva. Por eso es que encarcelado o deportado, su vida tiene un solo signo que es la del sacrificio y la Lealtad.
Furtivo enlace, correo seguro, chofer atento, guardián sin sueño, agente de beneficencia, canillita entusiasta de El Pan Caliente, propagandista impenitente y sin cansancio, vigía irredento. Protector de vidas y defensor contra la persecución criminal, pecho abierto protegiendo al Gran Timonel y también, cuando la ausencia de los dirigentes lo requería, un estupendo organizador de inquietudes y beneficencia solidaria.
Idiáquez cumplió y si pudiéramos graficar su compromiso con el aprismo, diríamos que se la jugó como los caballeros Templarios lo hicieron para la gloria del cristianismo. Este extraordinario y sencillo personaje de caminada presurosa en tiempos en los que los mejores tesoros de la causa no fueron entregados como trofeos de guerra a los adversarios, nunca dejó de proteger lo que representaba nuestro santo grial, es decir, el valor de nuestros ideales y la verdad de nuestra historia como instrumento de los pobres de la patria y el sueño bolivariano de los pueblos de Indoamérica.
Jorge Idiáquez, el compañero Jorge, fue un hombre de gran talla y de lealtades absolutas en un país en el que, como el nuestro, la pequeñez del alma, las veleidades más degradantes de los sinuosos, la pellejería de los traidores y todas las miserias de quienes venden sus adhesiones y fidelidades por dinero o un poco de poder, pareciera ser el pan diario de la miseria.
Carlos Eliseo Arístides Idiáquez Ríos, era, a sus 26 años, todo un personaje. Formaba parte de una familia entroncada al aprismo liberteño, pero su juventud lo mostraba en medio de tareas distantes de los demás jóvenes de su entorno. Era audaz, intuitivo y con un profundo sentido de la solidaridad, sin duda, este era un muchacho que se las traía.
La familia a la que pertenecía le había dado al aprismo no sólo votos y adhesiones militantes, sino, la vida de sus hijos más queridos. ¿Necesitaba Carlos Eliseo Arístides mayor carta de presentación? No. Había participado, además, –pese a su corta edad-, en algunas de las reuniones que realizaba el Comando Revolucionario que en Trujillo lideraba el comandante Agustín Haya de la Torre, líder de la Revolución de Trujillo, y luego, tras la enorme persecución desatada, partir a Huaraz y Cajamarca a efecto de establecer en dichos lugares, nuevos contactos a los que entregaba directivas del Comité Político del partido en tiempos de insurrección, tremenda tarea.
Otro grande, el profesor Alfredo Tello Salavarría, lugarteniente de Manuel “Búfalo” Barreto en la misma Revolución de Trujillo, se preciaba de “saber reconocer a la gente”. Había señalado antes a los grupos de combatientes que partirían la madrugada del 7 de julio de 1932 sin desertar ninguno de sus integrantes, desde la localidad de Laredo y ahora lo mismo sucedería, cuando vio en el joven compañero Idiáquez las extraordinarias condiciones de activista, capaz incluso de “coronar” encargos en los que sabía combinar fortaleza, inteligencia, talento y vitalidad.
Jorge, ya era un militante con una discreción singular que inspiraba confianza entre los más cercanos y además un probado en los avatares de la compleja vida política y social, tal y como efectivamente el tiempo mostraría, presentándose como  un hombre frontal y decidido siempre sobre las tareas más complicadas y difíciles, entre ellas, el de enfrentar los embates de las dictaduras y acompañar a Haya de la Torre cumpliendo labores como secretario personal y además, como su protector ante los inminentes riesgos de su azarosa vida política.
Nació un 14 de junio del año 1907 en tierras de La Libertad, en Trujillo, y en su partida de nacimiento se registra el nombre de Carlos Eliseo Arístides, un nombre demasiado largó en los avatares de esa singular vida que le tocó vivir primero entre los apremios de una familia pujante, hasta abril de 1933, cuando Haya de la Torre fue liberado por la presión mundial que recibió el gobierno de turno y se integró  de inmediato al partido, momento en el que una escueta nota de Alfredo Tello resume todo lo expuesto hasta ahora: “envío al combatiente más destacado para que lo acompañe y cuide su vida”. El joven Idiáquez sería rebautizado desde entonces con el nombre de “Jorge” y su apellido “lealtad”, ganándose desde ese momento el respeto de cada aprista.
Jorge hizo siempre más de lo que muchos esperaban y de lo que sabía hacer mejor, vivir intensamente sus compromisos y consagrarse a sus ideales. Nunca más Víctor Raúl Haya de la Torre se separaría de este leal compañero a pesar incluso, que sus vidas estarían signadas por el peligro y la más cruel persecución.
Con un sentido trascendental de la fraternidad, fue parte de un binomio de compromiso que se mantendría por mucho tiempo, salvo en 1939, y, cuando “Jorge” cae preso tras cubrir la retirada de Haya en 1972 en medio de una de las tantas oportunidades en las se libra de ser detenido o asesinado. Sólo la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado logró deportarlo a Costa Rica tras varias recapturas el 4 de julio del año 1973.
Décadas enteras habían puesto a prueba la consistencia y la resistencia de Jorge Idiáquez, pero esos mismos años muestran la valía de un aprista que se ganó literalmente, a puro pulso, su puesto al lado de El Jefe. Nadie hubiera podido presagiar la trascendencia del encargo que recibió aquel 03 de abril del año 1934 en la que envuelto en mil preocupaciones y un millón de anhelos asumió su rol de secretario personal del Jefe del partido.
La suma de circunstancias vividas llenaría Memorias completas, historias que, sin embargo, fueron confiadas en capítulo incompletos a centenares de amigos y compañeros que hace imposible una historia homologada de aventuras y encargos que se llevó consigo, en ese afán prudente de no revelar nunca los interiores de aquellas innumerables circunstancias de la historia del Perú de las que fue testigo excepcional.
El desarrollo de la vida política de Carlos Eliseo Arístides Idiáquez Ríos corresponde a sus biógrafos, en tanto la talla de “el compañero Jorge” debemos resaltarla quienes lo conocimos y vimos en su tremenda dimensión, tras la muerte de Haya de la Torre ocurrida aquel 02 de agosto de 1979, como se convirtió en el referente de la voluntad hayadelatorreana y acaso, la única voz autorizada por Víctor Raúl para hacer de conocimiento público su voluntad personal y su testamento político.
Por estas razones en muchas de las bases apristas comenzaron a celebrar cada 14 de junio, primero discretamente y luego en diversos niveles de organización, el llamado “Día de la Lealtad”, fecha alusiva al valeroso comportamiento de Jorge Idiáquez en la defensa de la vida y la salud de haya, pero, además, en tributo a su fraternidad, defensa de la organicidad y el respeto a los valores del aprismo fundacional que aparece en el calendario aprista.

 

Jorge Idiaquez despidiendo al Jefe
Tras el intenso derrotero de este gran hombre, varias leyendas lo cubren, pero es la sencillez y la austeridad de su vida la que contrasta con el enorme poder que tuvo por su cercanía al fundador del aprismo y su estatus partidario. Las historias más sensibles y las balas, se las llevó consigo enterradas en su propio cuerpo que fue escudo y hoy es emblema del aprismo.
Murió en medio del reconocimiento y amor del pueblo aprista a los 93 años de edad, rodeado de hombres, mujeres y jóvenes que respetaban su lealtad, un 26 de octubre del año 2000, fecha en la que, envuelto en bandera aprista, transitó su último recorrido al compás de la marcha aprista a los caídos en medio de esa extraña y difundida idea por la cual todos, aun viendo el cortejo fúnebre, lo seguimos sintiendo inmortal.
Quien piense que este es un homenaje tardío a Jorge Idiáquez, se equivoca, este texto es una reiteración al homenaje que se le ha tributado al haberse consignado en el calendario aprista mucho antes de morir el MES DE LA CONSECUENCIA, recordando su tributo y lealtad al aprismo desde que Haya de la Torre lo nombró su secretario personal.
Por eso el Día de la Lealtad Aprista tampoco es una casualidad o una fecha arbitraria, es una ocasión para rendir tributo a los cientos de miles de hombres y mujeres que vivieron su aprismo con entrega y desinterés toda su vida. El grito emocionado ¡JORGE LEALTAD! es por tanto la evocación de quien fue la sombra noble y valiente de Víctor Raúl.
Que la historia narre las anécdotas más bellas y cincele en el registro de la gloria del pueblo, el rol de esta alma noble, de entrega sin límites y de apasionada vida. Un hombre que como pocos, lo pudo todo y nos legó una hermosa lección de desprendimiento que se suma a una lealtad que es signo, símbolo, paradigma y literalmente, un ejemplo a seguir.

 

 

LÓPEZ OBRADOR: RECUPERA EL PASO Y LA REVOLUCIÓN

México cambia de rumbo…

México, como todos los países de esta parte del mundo, sufre los embates de esa lógica neoliberal por la que somos el estadio ideal de los commodities y las inversiones de los grandes circuitos financieros mundiales quienes deciden el rumbo de nuestras economías, independientemente de lo que necesitemos o, de cómo se vea el futuro de cada país.

Tras una crisis que parecía terminal, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) apareció con un rostro  nuevo que algunos suponían representaba la renovación y el relanzamiento del viejo partido de la revolución, sin embargo, en estas elecciones todo parece indicar que lo de Enrique Peña Nieto es visto por la población como “más de lo mismo” y entonces, será Andrés Manuel López Obrador quien asuma el reto que, como nuevo gobernante, le ponen los pendientes y la corrupción que constituyen un peso significativo sobre el presupuesto nacional frente al que habrá que estar dispuesto a jugársela por entero,  marcando el compás de una opción distinta, que empiece por romper la vieja tradición y ahora si, cumpla con lo que en campaña se ha prometido.

López Obrador, AMLO para la gente, no es nuevo es estas lides. Fue formado desde su juventud dentro de las corrientes progresistas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), luego participó de la experiencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que lideró Cautemoch Cárdenas y, aun cuando no ha permanecido en un solo movimiento, si lo ha hecho de manera constante en una misma línea progresista que ahora se ha convertido en un proyecto alternativo de Nación marcando la agenda del debate electoral representando un importante giro de timón que ha movido conciencias, devolviéndole a la izquierda mexicana el sentido trascendente de los valores de la auténtica revolución mexicana que algunos ya olvidaron.

En esa línea de pensamiento es que AMLO propone lo que llama una nueva moral que es en realidad una actitud de la lucha frontal a la corrupción, sabiendo que esto conlleva a enfrentarse también a todas las mafias del poder que desde los tiempos de Madero, Zapata y Villa impusieron el peso del crimen y cuyas mismas balas, dieron muerte a Luis Donaldo Colosio en 1994, amén de muchos otros crímenes que gozan de injustificable silencio, complicidad e impunidad.

Desde los ya lejanos días del apogeo de la  revolución mexicana, nuevamente el gran debate va hacia los cambios necesarios, hacia una revolución de la educación y el Agro que empezaría (nuevamente) por la eliminación de los requisitos que impedían el acceso directo a las escuelas preparatorias y la universidades pública así como en una visión de justicia en la tierra, con un claro objetivo de desarrollo económico agro exportador en el marco de prospectos que dejan atrás las mal llamadas “reformas”, que han sido parches malhadados que solo han traído corruptelas y atraso.

En este contexto, AMLO anunció la reducción del salario del primer mandatario a la mitad, la renuncia a las suntuosidades palaciegas que incluyen aviones sobre dimensionados y otras pacaterías, es decir ha comenzado a dibujar en firme el perfil de un verdadero gobierno nacionalista con el anuncio de la revisión la privatización de Pemex y la industria eléctrica, el nuevo impulso a los proyectos energéticos, refinerías y de gas que sean viables e increíblemente postergados por sucesivos gobiernos.

México necesita con urgencia una mano  segura, alguien que tenga claras las ideas y que apueste por programas que no terminen siendo un despilfarro de dinero y guarida de corruptelas. Por eso los programas  sociales de apoyo para su población en riesgo van, pero con una estadística de sinceramiento de los beneficiados, cambiando la estrategia general para atender los problemas, aportando soluciones que mejoren las condiciones de vida y trabajo de los mexicanos; es decir, dándole bienestar y  seguridad a la gente, a los empresarios, a todos, con lo que, progresivamente, los militares podrán regresar a sus cuarteles iniciándose un proceso que le devuelva el país al turismo y que se complementa con el proyecto de tren de pasajeros de gran velocidad de la Ciudad de México que apuesta a resolver el problema del transporte y el tránsito que son, sin ninguna duda, los grandes temas del país y que ayudarán a mostrar una real voluntad de cerrar las brechas que distancia a la gente del poder, evidenciando además, ahora sí, un gobernante popular, de izquierda, distinto, solidario y sensible.

Si lo que el nuevo gobierno de AMLO ofrece es, voltear la mirada hacia su gente, lo que se viene entonces, es un tiempo de respeto a los derechos humanos progreso y defensa del medio ambiente de cara a recomponer el país en el marco de un acuerdo de ancha base que permita la paz. En términos generales, esta es una feliz coincidencia con el exitoso “modelo peruano” que implementó Alan García entre los años 2006 y 2011 en Perú y que le permitió reducir sustantiva y radicalmente la pobreza, impulsar el trabajo sostenido con obras de infraestructura y lograr cifras de crecimiento económico nunca antes vistas en la región, sobre la base de un real y efectivo binomio: la gran inversión planificada pública y privada, una auténtica austeridad en el  gasto público y la lucha frontal contra la corrupción.

La gente en la calle es consiente que solo queda esperar, en tanto –dicen-, bien vale la pena encomendarse a la Virgen de Guadalupe, la llamada morena, que es además el nombre del movimiento que dirige AMLO, para que llegue con bien y tenga éxito.

LA MANO DE ALBERTO

Protesta anti sistema o cortina de humo

En los últimos días, una serie de “colectivos” se auto convocaron exigiendo entre otras cosas, el cierre el congreso, todos bajo el grito unísono ¡Que se vayan todos ¡

¿Qué significan estas expresiones? No es, de acuerdo a nuestro análisis, una protesta que el hartazgo promueva para mostrar el grave descontento de la gente respecto de los privilegios del poder o el abuso de este. Por el contrario, la molestia ciudadana sin objetivos políticos legítimos, cobra características anarquistas del anti-sistema que sirve a objetivos distantes de lo que la gente que se moviliza quiere.

Más allá incluso de Odebrecht y sus escándalos, que casi toda la clase política haya terminado envuelta en una vorágine de corruptelas de las que pareciera nadie se salva, justifica las reclamaciones, pero, que estos mismos “colectivos” no estén liderados por movimientos estructurados, lo que hace, es abrir una peligrosa ruta de acciones planificadas por gente que se esconde en cascarones de lo que llaman “sociedad civil” que alientan “convocatorias extrañamente espontáneas” que anónimamente viajan por el infinito e incontrolable mundo de las redes sociales de la internet.

Y es que pedir por ejemplo, que se cierre el congreso, es en realidad una pretensión irrealizable y un horror jurídico, por lo menos en el sistema político que vivimos ya que, si eso pudiera suceder realmente, solo quedaría la miseria de la autocracia, el abuso de la dictadura y el volver a tiempos que suponíamos superados.

Es verdad que la democracia no ha mostrado suficiencia ni ha generado oportunidades de realización entre los ciudadanos que ven sus expectativas distantes y funcionarios públicos ajenos a su realidad sufriente y es allí, cuando el Estado se aleja de la población, tomando además decisiones lógicas en el marco económico, pero absolutamente impopulares que gravan directamente la economía de las mayorías, cuando quien detenta el gobierno, sabe que se expone al desprestigio y por ende, a transitar por esa peligrosa ruta de impopularidad que todos saben cómo empieza, pero nadie, hacia dónde nos puede llevar.

Esto no empezó ayer, ni es el resultado de la impericia del nuevo gobernante. Hay una crisis institucional derivada de la serie de errores que venimos cometiendo como Estado desde los aciagos años dos mil, cuando un reeleccionista Alberto Fujimori se mostró como el gran titiritero del poder de la mano de Vladimiro Montesinos y, si bien uno padece una enfermedad y el otro sufre prisión, lo cierto es que incendiar un patrullero en medio de una protesta que debió ser pacifica como acaba de suceder, nos recuerda  a quienes mandaron incendiar el local del Banco de la Nación en el centro de Lima, cuando el país exigía la salida de Alberto Fujimori. Mucha coincidencia para creer que en política hay casualidades y demasiados problemas que nos llevan al convencimiento que alguna mano está meciendo esta cuna.

Por eso es que cuando el Congreso pierde el tiempo debatiendo una moción de censura distractora contra el presidente del Congreso al que acusan entre otras consideraciones de comprar flores, computadoras y contratar algunos trabajadores en vez de atender reflexivamente los graves problemas del país y el desafuero de varios congresistas entre  el mismísimo príncipe del fujimorismo, surge la idea de  asociar los desmanes de la protesta en las calles -violencia de por medio-, a la extraordinaria cobertura a un par de despistados congresistas que presentan la aludida moción de censura, como si no existieran, en la larga lista de espera además, leyes trascendentes para los trabajadores y la ciudadanía en general, las que sin ninguna duda, cambiarían el rostro alicaído de un poder del estado al que se ataca con la complacencia de quienes son quinta-columnas del poder popular y real de la  democracia verdadera… Cortina de humo eficaz le dicen, pero también torpeza mediocre de quienes en el parlamento, siguen disparándose a los pies.