MEGA-COMISION O MEGA-RIDÍCULO

Conclusiones adelantadas con tufo persecutorio

Algunos políticos son responsables directos de la opinión que la ciudadanía se forma de ellos, sobre todo, cuando insisten, no teniendo la razón ni fundamentos, en temas que manejan sesgadamente buscando el escándalo con mezquinos fines políticos o por puro figuretismo.

El padre de esta escuela es sin lugar a dudas Fernando Olivera, singular personaje de ingrata recordación que marcó la diferencia entre su sobrecargada actuación y la responsabilidad congresal de una mayoría de talentos y cultura parlamentaria de la talla de Luis Alberto Sánchez, Ramiro Prialé, Mario Polar, Gustavo Mohme, Carlos Malpica, entre quienes sentaron cátedra de responsabilidad y capacidades, independientemente de sus personales posiciones políticas o ideológicas.

Tanta es la diferencia, que es inevitable confrontar la historia de aquel parlamento con lo que sucede ahora cuando, con aisladas y honrosas excepciones, se forman comisiones “para investigar algo”. Por ejemplo, en el plan de trabajo y las acciones de la llamada “Megacomisión” congresal formada para abordar presuntos actos irregulares producidos durante el último gobierno, los temas “centrales” sólo serian los Colegios Emblemáticos, las obras del renovado Estadio Nacional y hasta los indultos presidenciales.

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Veamos con detenimiento de que se trata. Aún cuando no me corresponde formular alegato alguno en defensa del presidente García o su gestión (que por lo demás no lo necesita porque se sabe defender bien) lo mencionado guarda relación exclusivamente con la expectativa generada por reportajes periodísticos sesgados en los que “se comprobó que las obras de los colegios emblemáticos tienen graves deficiencias,  el Estadio Nacional está inconcluso y que los indultos, que son una gracia presidencial, son parte de una feria de favores”.

La verdad es que la suma de imprecisiones y la falta de conocimiento convierte cada una de las afirmaciones anotadas en un tiro sin blanco, no muestran responsabilidad directa del primer mandatario y por el contrario, denota una falta de prolijidad en el estudio y análisis de dichos temas ya que existe, en el complejo ordenamiento burocrático de la administración del Estado, una serie de funcionarios responsables de supervisar, verificar, controlar, evaluar y hasta autorizar las convocatorias, el cumplimiento y las garantías sobre los innumerables encargos sectoriales que el Estado realiza.

Dicho esto, queda claro que lo que pretenden algunos parlamentarios de viejo talante antiaprista con un trabajo incompleto y mucho tiempo transcurrido, es darle “vuelo” a su investigación. Por eso es que invitan al ex presidente García, lo someten a un interrogatorio (curiosamente reservado)  y en él pretenderán, ante la debilidad de la argumentación y el desconocimiento de los temas propuestos, “abordar otros asuntos”, como el de los Decretos de Urgencia, sin merituar que una comisión congresal presidida nada menos que por el propio Daniel Abugatas ya investigó el tema y no le encontró ninguna responsabilidad al ex presidente García Pérez.

La posible agenda entonces se convierte en una celada y sabremos en poco tiempo cual es la “intención” final de esta sobredimensionada y modestísima  comisión que no entiende qué y cómo se debe investigar  “toda una gestión gubernamental”, que nos muestra lo empírico de un trabajo que basa toda su “estructura fundamental” en  chismes y/o reportajes que nadie se ha encargado de sustentar correctamente y en la que incomprensiblemente, no existen referencias formales y acreditadas de investigaciones preliminares, hallazgos o llamadas de atención de la Contraloría General de la República, el Ministerio Publico, el Poder Judicial o la Defensoría del Pueblo que aludan además actos específicos del ex presidente durante su gestión, produciendo la sensación que todo estuviera pensado en función de frustrar su posible candidatura el año 2016.

García Pérez dirá lo suyo, y luego habrá que tomar nota de las conclusiones de una comisión investigadora que por su inexperiencia, podría terminar complicándole aún más el panorama político al gobierno que prefiere confrontar al aprismo, en vez de resolver sus problemas internos de identidad y su impericia en el manejo de los conflictos sociales para poder gobernar y cumplir sus ofertas electorales.

A diferencia de situaciones similares en otros tiempos, el partido de gobierno tendría que tener cuidado que los miembros de su Megacomisión, no terminen haciendo un Megaridículo.