LÓPEZ OBRADOR: RECUPERA EL PASO Y LA REVOLUCIÓN

México cambia de rumbo…

México, como todos los países de esta parte del mundo, sufre los embates de esa lógica neoliberal por la que somos el estadio ideal de los commodities y las inversiones de los grandes circuitos financieros mundiales quienes deciden el rumbo de nuestras economías, independientemente de lo que necesitemos o, de cómo se vea el futuro de cada país.

Tras una crisis que parecía terminal, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) apareció con un rostro  nuevo que algunos suponían representaba la renovación y el relanzamiento del viejo partido de la revolución, sin embargo, en estas elecciones todo parece indicar que lo de Enrique Peña Nieto es visto por la población como “más de lo mismo” y entonces, será Andrés Manuel López Obrador quien asuma el reto que, como nuevo gobernante, le ponen los pendientes y la corrupción que constituyen un peso significativo sobre el presupuesto nacional frente al que habrá que estar dispuesto a jugársela por entero,  marcando el compás de una opción distinta, que empiece por romper la vieja tradición y ahora si, cumpla con lo que en campaña se ha prometido.

López Obrador, AMLO para la gente, no es nuevo es estas lides. Fue formado desde su juventud dentro de las corrientes progresistas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), luego participó de la experiencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que lideró Cautemoch Cárdenas y, aun cuando no ha permanecido en un solo movimiento, si lo ha hecho de manera constante en una misma línea progresista que ahora se ha convertido en un proyecto alternativo de Nación marcando la agenda del debate electoral representando un importante giro de timón que ha movido conciencias, devolviéndole a la izquierda mexicana el sentido trascendente de los valores de la auténtica revolución mexicana que algunos ya olvidaron.

En esa línea de pensamiento es que AMLO propone lo que llama una nueva moral que es en realidad una actitud de la lucha frontal a la corrupción, sabiendo que esto conlleva a enfrentarse también a todas las mafias del poder que desde los tiempos de Madero, Zapata y Villa impusieron el peso del crimen y cuyas mismas balas, dieron muerte a Luis Donaldo Colosio en 1994, amén de muchos otros crímenes que gozan de injustificable silencio, complicidad e impunidad.

Desde los ya lejanos días del apogeo de la  revolución mexicana, nuevamente el gran debate va hacia los cambios necesarios, hacia una revolución de la educación y el Agro que empezaría (nuevamente) por la eliminación de los requisitos que impedían el acceso directo a las escuelas preparatorias y la universidades pública así como en una visión de justicia en la tierra, con un claro objetivo de desarrollo económico agro exportador en el marco de prospectos que dejan atrás las mal llamadas “reformas”, que han sido parches malhadados que solo han traído corruptelas y atraso.

En este contexto, AMLO anunció la reducción del salario del primer mandatario a la mitad, la renuncia a las suntuosidades palaciegas que incluyen aviones sobre dimensionados y otras pacaterías, es decir ha comenzado a dibujar en firme el perfil de un verdadero gobierno nacionalista con el anuncio de la revisión la privatización de Pemex y la industria eléctrica, el nuevo impulso a los proyectos energéticos, refinerías y de gas que sean viables e increíblemente postergados por sucesivos gobiernos.

México necesita con urgencia una mano  segura, alguien que tenga claras las ideas y que apueste por programas que no terminen siendo un despilfarro de dinero y guarida de corruptelas. Por eso los programas  sociales de apoyo para su población en riesgo van, pero con una estadística de sinceramiento de los beneficiados, cambiando la estrategia general para atender los problemas, aportando soluciones que mejoren las condiciones de vida y trabajo de los mexicanos; es decir, dándole bienestar y  seguridad a la gente, a los empresarios, a todos, con lo que, progresivamente, los militares podrán regresar a sus cuarteles iniciándose un proceso que le devuelva el país al turismo y que se complementa con el proyecto de tren de pasajeros de gran velocidad de la Ciudad de México que apuesta a resolver el problema del transporte y el tránsito que son, sin ninguna duda, los grandes temas del país y que ayudarán a mostrar una real voluntad de cerrar las brechas que distancia a la gente del poder, evidenciando además, ahora sí, un gobernante popular, de izquierda, distinto, solidario y sensible.

Si lo que el nuevo gobierno de AMLO ofrece es, voltear la mirada hacia su gente, lo que se viene entonces, es un tiempo de respeto a los derechos humanos progreso y defensa del medio ambiente de cara a recomponer el país en el marco de un acuerdo de ancha base que permita la paz. En términos generales, esta es una feliz coincidencia con el exitoso “modelo peruano” que implementó Alan García entre los años 2006 y 2011 en Perú y que le permitió reducir sustantiva y radicalmente la pobreza, impulsar el trabajo sostenido con obras de infraestructura y lograr cifras de crecimiento económico nunca antes vistas en la región, sobre la base de un real y efectivo binomio: la gran inversión planificada pública y privada, una auténtica austeridad en el  gasto público y la lucha frontal contra la corrupción.

La gente en la calle es consiente que solo queda esperar, en tanto –dicen-, bien vale la pena encomendarse a la Virgen de Guadalupe, la llamada morena, que es además el nombre del movimiento que dirige AMLO, para que llegue con bien y tenga éxito.