AQUÍ NO PASA NADA

Humala cumple un año en el gobierno y…

peru_144141.jpgDesde cualquier punto del escenario político, la crítica más aguda a la actual administración gubernamental alude a una aparente y cada vez más notoria y peligrosa incapacidad para responder a la expectativa de la gente y generar un adecuado clima de confianza social que comienza a tocar, peligrosamente, la economía.

A punto de cumplir el primer año, el presidente que haría la diferencia tal como anunciaba su slogan en la campaña electoral, sólo podrá exhibir algunos pocos logros (tal vez el haber mantenido el curso de la economía que volverá a crecer este año sea el más importante), en medio de un tiempo sin iniciativas importantes y de complicaciones que han terminado enredando al gobierno en su propia impericia y una agenda que no es la que el nacionalismo (o lo que quede de él) hubiera preferido.

La impresión, tras el anuncio de los pocos e insuficientes cambios ministeriales que se han producido  a pocos días de celebrar un aniversario más de la patria, es que el presidente habría perdido una nueva oportunidad de dar señales mucho más claras de la comprensión de la compleja realidad en la que “juega su partido”, ya que al recomponer su gabinete, no incluyó nuevos operadores políticos que tras el entendimiento de la urgencia de “afirmar la autoridad democrática del Estado”, aperturen el diálogo haciendo gala de una mayor capacidad persuasiva, pero afirmando a la vez, la autoridad democrática como un instrumento de ventaja ética y moral en reemplazo de la lógica de la bala y la vara como principal y a veces, único argumento.

Humala debe asumir el error de haber apostado exclusivamente por una ruta tecnocrática que le va costando importantes puntos en la adhesión popular. Debe comprender además, que a la reiterada crítica por el incumplimiento de sus promesas se sumará el de la “falta de lealtad con quien se la jugó por él”, -percepción que independientemente de la idea personal que tengamos de su ex premier Oscar Valdéz-, tendrá mayores efectos entre la población que observa, como la cabeza del ex primer ministro, fue entregada en bandeja de plata a sus opositores y a los activistas que actúan en contra el proyecto Conga.

Ya en el marco de una travesía que la verdad, va con tufo a naufragio, el problema es que a partir de ahora, si efectivamente quisieran dar un nuevo impulso a la gestión, superando errores, lo primero que debería ocurrir es que  atendiendo a que en política los gestos son importantes y a veces definitivos, los silencios presidenciales y ministeriales deben dar paso a nuevos y efectivos mecanismos comunicacionales que por un lado, den cuenta de la dimensión y propósitos de las acciones del gobierno y, por el otro, generen un nivel de confianza aceptable entre la población. A los efectos, ya mismo deberían ser excluidos del entorno gubernamental, todos aquellos que haciendo gala de una inexperiencia dramática o incapacidad brutal, han venido tratando de apagar los incendios, con abundante gasolina.

No es suficiente maquillar la realidad con unos pocos cambios. Será necesario un doble y mayor esfuerzo para pasa primero porque el propio gobierno entienda la necesidad de consolidar proyectos de largo aliento, con operadores políticos que blinden al régimen y le permitan al gobernante colocarse al lado de los reclamos justos y atendibles de los pueblos, mas no como abogado de una firma minera.

Los voceros del humalismo han ninguneado los registros del desgaste popular al que ha sido sometido el gobierno, pretendiendo además, compararlo con las estadísticas de otros gobernantes, en otros tiempos. La verdad es que cada quien encuentra los argumentos que mejor le convengan, sin perjuicio de obviar un solo hecho: el principal capital político de Humala, fue la enorme expectativa que generó su triunfo.

Los reiterados fracasos en el manejo puntual de la problemática social, la incapacidad en el gasto y hasta “los silencios” que en la mayoría de los casos ha sido entendido por la población como la evidencia del  “síndrome del avestruz”, no ayudan al gobierno  que, sin que necesariamente “este en caída libre”, sufre el cuestionamiento de la gente que reclama gabinetes con mayor proyección e iniciativa que puedan remontar los nulos niveles de legitimidad que producía que cualquier iniciativa, por buena que esta fuera, corriera la misma suerte que la poca credibilidad del gobierno.

Por eso es que si la “renovación no transmite una imagen de corte y giro de timón”, la “continuidad de los estilos se impondrá”, al punto que el nuevo premier -antes ministro de justicia-, podría lograr sólo un respiro momentáneo, posponiendo por un tiempo muy corto, la reanimación que los conflictos que las fiestas patrias han postergado como el toque del campanazo en medio de una dramática pelea de box, en la que además increíblemente el gobierno podría perder por knock out.

Los muertos cargados al pasivo humalista a estas alturas pesan más de lo esperado, y la incompetencia va de la mano con la percepción casi generalizada de la población sobre la falta de autoridad y la continuidad del desorden en todo el país, por lo que a  estas alturas, Ollanta, Nadine o los dos (quien quiera que gobierne efectivamente) deberían estar convencidos de la necesidad de cambiar de estilo y que las prácticas fujimomontesinistas que se quisieron ensayar al nombrar al premier Valdez, dan buen timbre para un ánimo autocrático, pero son absolutamente incompatibles con la democracia y el buen trato ciudadano.

Habría que recordarle al presidente y su esposa, que la historia sigue corriendo al lado izquierdo de los pueblos, por lo que la juramentación de un tercer gabinete con el mismo perfil que los anteriores y en menos de un año es en sí mismo, el reconocimiento de una crisis mayor que la que aceptan los nacionalistas y que efectivamente, hay nuevos rostros que le darán un tiempito de tranquilidad, pero que si no cambian de rumbo, se mantendrán las mismas mañas. Como sostenía un viejo comentarista deportivo, a estas alturas del partido, simplemente. “Aquí no pasa nada”.

 

(Imagen tomada del internet)