UN REMEDO DE DICTADOR Y EL IMPERIO DE LA GRITA

¿Sucumbirá nuestra democracia?  

Martín VIzcarra, el presidente accesitario o accidental -por usar una palabra que se ajusta más a la realidad-, juega peligrosamente a la oclocracia, perniciosa degeneración de la voluntad popular definida desde Grecia como la tiranía de las muchedumbres, usadas en estos días como fuerza impersonal, irracional y llena de vicios e intereses para dejar de lado la protesta democrática y organizada a la que se criminaliza para imponer en cambio, un interesado sentido de la grita que se usa  para justificar decisiones gubernamentales inadecuadas,  respaldadas por el resultado de encuestas anónimas que, a la larga, agudizarán las crisis y producirán dramáticos escenarios cuyas consecuencias revertirán  contra el propio Vizcarra y quienes lo acompañan en esta aventura irresponsable de dictadura encubierta.

El gobierno agoniza y por eso jugó una de sus últimas cartas en medio de la letanía del  discurso presidencial ante el congreso el último 28 de julio. Sin poder exhibir logros concretos, ni dar respuestas puntuales a la crisis que enfrenta, actuó motivado por lo que las principales encuestadoras le dicen estos días, es decir,  que crece la percepción ciudadana sobre la ineficiencia gubernamental, que no ha logrado desvirtuar el hálito de corrupción que lo envuelve tras la más de cuarenta denuncias en su contra, que la protesta en diversas localidades crece de manera exponencial y que la crisis toma al país por asalto tornándose cada vez más violenta e inmanejable, lo que explica la decisión de adelantar las elecciones, como un distractivo efectista a dos años de acabar el período constitucional.

Para los entendidos, por los plazos restantes la medida no se justifica, pero,  si lo expresado ante el congreso en la última parte del mensaje presidencial recortando el período, constituye una real voluntad política, bien podría haberle ahorrado al país una serie de complicaciones derivadas de este jugo perverso en el que él nunca se queda con la pelota, menos, si ésta quema, pretendiendo que sea el congreso el que defina el tema del adelanto de elecciones para parecer que son los congresistas quienes pretenden quedarse, cuando, al amparo del artículo 115 de la constitución vigente, pudo simplemente haber renunciado él y su segunda vicepresidenta y entonces, sin tanto alarde y sobresalto, se hubiera convocado a elecciones.

Pero no. Una perturbada mente sugiere seguir pechando al congreso para lograr réditos inmediatos a costa del país y usando a los efectos a una opinión pública que no responde a movimiento  o ideología alguna, sino a la propaganda de desprestigio estatal para generar una sensación de arrinconamiento que devuelva el golpe que sufrió el gobierno tras la estrepitosa derrota de su candidato, el congresista Daniel Salaverry, quien nadie sabe con qué lógica, sentido de realidad o posibilidad, pretendió una reelección empujado por Vizcarra, quien sin duda usó al ex presidente y otros aliados del congreso, tirando por la borda todo el capital político que podían haber tenido estos padres de la patria sin mucho expertiz.

El gobierno en estas circunstancias  tendrá que hilar fino porque no será tan simple “empujar a las masas”- que tienen un conjunto impreciso e inacabable de pretensiones propias e individuales -,  en campañas contra el congreso, pretendiendo distraernos de los problemas reales y sin haber apagado aún las llamas en el sur y todo lo que humea en el norte del país que nadie reconstruye. El congreso por su parte, deberá recoger -con sentido patriótico-, lo que los ciudadanos sienten, es decir -salvo honrosas excepciones-, ese desprestigio que es producto de  su silencio frente a quienes usaron los procedimientos de la inmunidad parlamentaria para cubrirse impunemente de la justicia como Heriberto Benites actuando como abogado de la mafia de Orellana y encubriendo a Alejandro Toledo, de Mamani y la agresión a la mujer, del general Donaire que sorteó las incriminaciones por robo de combustibles en el ejército, sin detallar las conductas punibles de los “come pollos”, “roba cables” y los que cobraban por traficar con influencias, es decir, el grosero registro de una conducta punible de esa fauna torpe y bruta que llegó de la mano del voto preferencial y el dinero, pero para destruir el parlamento y sus formas democráticas.

Un dato importante. No debe pasar inadvertido que tras el protagonismo en estos días del accesitario presidente, un grupo de gobernadores regionales parecían acompañar diligentemente, respaldando y vibrando de júbilo ante la grita ¡QUE SE VAYAN!. Pero, ¿y ellos?, son parte del proyecto político de Vizcarra y  parecen querer esconder  gestiones desastrosas con signos de corruptelas, comprendidos algunos de ellos en informes de la Contraloría y en las investigaciones por coimas y sobornos de Odebrecht, lo que en la práctica también los somete  al escrutinio y eventualmente a la condena púbica. Los activistas rentados de Vizcarra que en cada una de sus presentaciones exigen que «se cierre el congreso», deberían completar la frase:  ¡QUE SE VAYAN, PERO TODOS!.

El futuro inmediato parece confirmar que la no reelección no fue, en términos generales,  una decisión pertinente, y que las características del proceso de cambio gubernamental planteado ahora por Vizcarra, tampoco. El país está en la encrucijada de no saber cómo y a que costo se harán estas elecciones, sin poder además, ni siquiera, implementar las urgentes reformas políticas aprobadas tras los debates parlamentarios por lo que quienes llegarán al próximo parlamento -en medio de este remedo de proceso eleccionario-, serán en muchos casos personajes sin biografía y con peores perfiles que los que se van en medio de una democracia sometida a la dictadura de la grita.

Una campaña electoral tan corta y complicada, llena de sin sentidos, mantiene abiertas las puertas a mercaderes y pillos, frente a quienes, de seguro, nuestra capacidad de sorpresa y resistencia volverá a ser puesta a prueba cuando aparezcan, gracias al infame voto preferencial y el dinero, algo peor que lo que teníamos. Dios nos proteja.

 

 

Gráficos Internet, coprofam.org, gestión.pe, elcomercio.p

VIZCARRA: NO ES EL MEDIO ORIENTE, SUCEDE EN EL PERÚ

Tras la crisis que ha vivido la patria por la sucesión de controversias y el descubrimientos de entuertos y corruptelas que comprometen sin distingos a parte sustantiva de políticos, empresarios y periodistas, entre otros, tratamos de
encontrar rutas de salida a las crisis que nos devuelvan, por lo menos, el sentido de nuestro futuro y, acaso, una forma más o menos civilizada de converger en esfuerzos comunes para que los objetivos de la patria se cumplan pensando
en las generaciones venideras.

Tremenda tarea la que se emprendió desde que se descubrieron las mañas del fujimontesinismo graficadas en las montañas de dinero que se entregaban a quienes se sometían al régimen dictatorial, sin imaginar entonces, que los más
firmes opositores de Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Nadine Heredia, su esposa y Pedro Pablo Kuczynski, terminarían comprometidos por la justicia peruana. Desde entonces, la sucesión de dramas que ha vivido el país parecía no permitir registros más oprobiosos hasta que un presidente accesitario mostró cómo en vez de enderezar los entuertos del antecesor, se puede terminar torciendo aún más las cosas, tratando de ocultar, a cualquier costo, su no tan santa biografía pública expresada en los 48 procesos investigatorios que lo envuelven.

Desde que las fuerzas democráticas decidieron desenmascararlo, la respuesta ha sido siempre acusar a sus acusadores de “agentes de la corrupción”, persiguiéndolos, desviando la atención hacia asuntos menos importantes que sus propias cuentas. Lo cierto es que a estas alturas, se sabe que el presidente tiene pendientes asuntos con la justicia de los que su inmunidad lo protege y, en vez de acometerlos, cree haber ido eliminando, uno a uno, a sus perseguidores o a todos aquellos que le signifiquen un peligro con la complicidad de un gabinete anodino, de fiscales como Pedro Sanchez, de sicarios políticos como Vela y Pérez, de medios de comunicación y alguna ONG que, con dólares, funge de caja de resonancia y cubre las maniobras del régimen.

En tanto la persecución a Alan García que fue un caballito de Troya concluyó para su desgracia sin cargos específicos ni confirmación de vínculos con los corruptores brasileros por lo que, caído el cerco criminal contra el ex presidente,
entenderían que los dejó fuera de juego cuando decidió unilateralmente burlarse de ellos y, contra todo lo esperado, salirse del juego perverso de sus perseguidores, dejándolos –como están-, solos con su miseria y entuertos. Varios meses
después, con hartas declaraciones adicionales, el silencio responde y hasta ahora, nadie refiere una conducta impropia del ex presiente.

Pero la cosa es mucho más grave. En medio de las investigaciones, puede ser más delicado ocultar información, que no encontrarla. Así se desprende de las negociaciones de la fiscalía con la principal empresa corruptora con quien se habría negociado bajo un aliento antipatriota consignándoles una indemnización mucho menor a todo lo que los corruptos esperan llevarse del país. Se redujo el ámbito de las investigaciones a algunos proyectos, dejando fuera, aquellos donde hay “amigos” y muchos millones de dólares de corrupción sin que por cierto, al ser descubiertos, explicaran esas conductas impropias.

El país se distrae en show mediáticos, en acriollados arranques de matonería palaciega sin que se gobierne. Son  alarmantes los índices de la baja de nuestra economía que genera rechazo, el recrudecimiento del desempleo y la miseria a la que el mandatario en ejercicio responde con evasivas mientras cree que “pechando” al congreso una y otra vez, cree que podrá recuperar puntos en las encuestas.

La corrupción sigue presente y el pueblo comienza a exigir, a protestar y, allí donde otrora tuvo sus reductos políticos, ahora Martín Vizcarra siente el rechazo popular. El sur se levanta, exige el cumplimiento de promesas. Pide que el
crimen no quede impune, que no se criminalice la política y la actividad sindical, pugna por “sentido común” frente a un sector de la minería que usa métodos criminales y espera hacer conciencia para que el futuro de las tierras que actualmente los alimentan, no sean tierras áridas en medio de un panorama desolador.

El Premier Salvador del Solar aprendió su libreto y cumple su función con esmero, pero esta puesta en escena no es propia, es una careta de las miles que ha tenido que representar y sabe, que al final de la función, caerá el telón sobre su
cabeza y al día siguiente, con nuevos actores, Vizcarra pretenderá mantener la temporada teatral. La violencia desatada en el sur que registra La Tribuna en tanto, no es un sueño, ni es una foto del Medio Oriente. Representa un factor creciente según los reportes de la Defensoría del Pueblo y constituyen conflictos medio ambientales que la política anti laboral del gobierno convertirá en poco tiempo en una literal bomba de tiempo.

Lo que sucede tampoco es una escala de los enemigos, es consecuencia de los errores del gobernante, de su incapacidad para gobernar. Si una imagen vale más que mil palabras, bastaría que observaran detenidamente las fotografías de los pueblos que protestan para sentir que las cosas son mucho más complicadas que lo que los asesores refieren al gobierno. Analice señor Vizcarra la naturaleza de las protestas y la dimensión que estas adquieren, usted, que es tan afecto a las mediciones y las encuestas, debería mirar la calle y recordar cómo han terminado los autócratas y dictadores,  comprendiendo además, que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista

 

 

 

Foto.El Comercio

COMBATIENTES SIN TIEMPO

Acaba de aparecer mi último trabajo y lleva el sugerente título anotado. Su contenido, que narra la naturaleza y compromiso de los hombres libres del país por construir su destino en intensas jornadas de lucha, parecen sin embargo, ser gráficas tangibles de escenarios tan actuales como el de sus plataformas que siguen reclamando derechos ciudadanos y la defensa de la vida, tareas que en todo el país han merecido la respuesta del gobierno del señor Vizcarra quien -más allá de la legitimidad o no de la protesta-, criminaliza la política, persiguiendo a sus actores y poniendo en evidencia cómo es que la podredumbre y la falta de razón, es decir, la corrupción y la irresponsabilidad del gobernante, convierten en justas las pretensiones de comunidades a las que se ridiculiza mostrándolas como obsecuentes e ignorantes -so pena de propaganda gubernamental millonaria que pretende ocultar la dimensión de jornadas de lucha -, por el sólo delito de aspirar a derechos tan elementales como participar en la construcción de su propio futuro.

Pero si el libro constituye un justo tributo a la heroicidad popular expresada en la gesta del pueblo a través de diversos movimientos revolucionarios que estallaron contra autócratas, dictaduras de todo pelaje y la conculcación de derechos y libertades hace casi un siglo, el recuento dramático de la violencia que vivimos estos días, nos alerta sobre los mismos errores que se siguen cometiendo y la insensibilidad de un gobierno preocupado por sus índices de popularidad citadina, en vez de coger el timón y poner fin a la falta de gobierno signada por una incapacidad manifiesta que agudiza aún más la crisis, socaba el Contrato Social y conflictúa las compleja relaciones sociales, estremeciendo el futuro inmediato con la incertidumbre y el destino de nuestros pueblos pobres, con la irresponsabilidad de liquidar el diálogo y promover el caos en el que vivimos estos días.

Los mismos problemas de siempre señor Vizcarra, son consecuencia de los mismos errores de siempre, de la misma corruptela en el poder y de ese sabor a impunidad que tolera palacio de gobierno que es testigo de cómo se incrementa el hambre, la falta de empleo y esas marcadas y enorme desigualdades que nos golpean el rostro diariamente. La violencia toma el país en nombre de una noción de dignidad exacerbada por la falta de talento para gobernar y a una voluntad mercantil expresada en un estilo de atender las demandas sociales, sin resolver absolutamente nada. El país le exige al presidente accesitario que gobierne en nombre del destino. Debe poner coto a la impunidad de burócratas que conceden nuestras riquezas y patrimonio en nombre de tarifas y procedimientos que hacen tabla rasa de derechos constitucionales, reconociendo la exigencia ciudadana contra el alto impacto producido en el medio ambiente y la vida de pueblos que terminan –dramática e irónicamente-, siendo un hecho aleatorio en el marco de contratos o concesiones que encubren groseras y perniciosas relaciones económicas que trastocan la vida de la gente por pingues negocios de las oligarquías.

Pasó hace tiempo con el guano y el salitre, pasó luego, con el trastoque de nuestra soberanía territorial, pasó hace varias décadas en lugares que en el siglo pasado tuvieron que insurgir violentamente en defensa de la justica y la libertad, pasó en la historia reciente en el campo respecto de la sobreexplotación y la neo esclavitud. Pasó en Cajamarca, Bagua y antes, mucho antes, en Cerro de Pasco, Madre de Dios y otras tantas localidades donde la minería irresponsable y la tala indiscriminada reemplazaron el habitad, lo verde y la vida, por un saldo miserable de aridez y muerte.

Que la avaricia comercial retroceda antes que los dramas del recalentamiento global y la brutal mano del hombre siembren de insania todo aquello que la naturaleza creó y que el gobierno entienda que nos jugamos algo más que simples acuerdos y que lo que tiene en la mano, es una vorágine violenta que toma el país de a pocos. La historia cobra su factura y protestas lideradas por Combatientes sin Tiempo en Andahuaylas, Abancay, Arequipa, Puno, e incluso, en medio de las manifestaciones de los trabajadores, deberían llamar la atención de un gobierno tan básico que, a estas alturas, sigo sin estar seguro que haya comprendido que vivimos en medio de una impunidad que lacera y de lecciones y experiencias mal prendidas que nos condenan a repetir, una y otra vez, los mismos errores siempre.

DE PRESIDENTE ACCIDENTAL A DICTADOR TRUCHO

«El gobierno ha logrado imponer una agenda policial-criminal que naturalmente satura las portadas y posterga asuntos vitales para la economía y el futuro de la patria. Cada carcelería, detención o persecución le regala algo de tiempo y titulares al gobierno que oculta así, los problemas reales de la gente. Pechar le será rentable al gobierno por poco tiempo…»

Desde que nos enfrentamos en su dimensión autocrática a Alberto Fujimori, la lucha por la recuperación democracia -que por momentos alcanzó ribetes dramáticos-, ha sido constante y difícil, sobre todo, por los esfuerzos por construir ciudadanía y defender al país de los quinta-columna, quienes minan el sistema “desde dentro”, medrando en las instituciones y agrediendo a los partidos políticos en medio de cantos de sirena con los que se sorprende a la población, evitando la condena por el ejercicio irresponsable del gobierno. A este paso, en muy poco tiempo, el registro de las estafas vividas reeditará el drama de la nación que termina pagando la inexperiencia, la incapacidad o el delito de un nuevo gobernante, razón por la que de alguna manera, tenemos que poner fin a la falta de seriedad de la que hacen gala estos mercaderes de la neo política, quienes convertidos en aprendices de dictadores, subestiman al pueblo y desprecian el sentido común, usando el poder como una herramienta para imponer sus planes a toda costa, vendiéndonos de paso, en combo, el sueño del tan anhelado binomio: orden y progreso.

Martín Vizcarra es un presidente accidental, nadie lo ha elegido y por tanto, puede ser legal su ejercicio, pero su legitimidad siempre estará rodeada de las sombras que cubren su acceso al gobierno, es decir, esa ruta que va de la felonía a la casualidad, en medio de entredichos signados por una lógica de confrontación casi permanente en la que su proclama de “lucha contra la corrupción”, es en realidad, la reedición de la vieja estrategia por la cual se grita “al ladrón, al ladrón”, tratando de desviar las miradas de los escándalos que lo envuelven desde los tiempos del ejercicio de su mandato regional, su interesada participación en el controversial tema del aeropuerto Chincheros del Cuzco y el hedor que producen los aportes brasileros en la campaña electoral de PPK que, como responsable, tuvo que conocer.

En esta línea de razonamiento, Martín Vizcarra –muy mal aconsejado-, se equivoca cuando cree que confrontar es una posibilidad que limita al adversario. No son suficientes los ingentes recursos que puede invertir en publicidad “sometiendo a los medios a sus intereses», porque lo que pierde de vista es, que el tema en realidad es absolutamente inverso. Son los medios los que juegan con sus pretensiones y lo empujan a enfrentarse suponiendo que ese juego de fuerza le da alguna popularidad y puntos de adhesión en las encuestan que ellos mismos manejan.

El gobierno ha logrado imponer una agenda policial-criminal que naturalmente satura las portadas y posterga asuntos vitales para la economía y el futuro de la patria. Cada carcelería, detención o persecución le regala algo de tiempo y titulares al gobierno que oculta así, los problemas reales de la gente. Pechar  le será rentable al gobierno por poco tiempo y, más allá de pretender señalarle plazos o someter a la oposición, sería bueno que comience a mirar la calle, el lugar donde la gente comienza a levantar su protesta exigiendo que “alguien se encargue de resolver sus problemas”, sobre todo, porque a este paso, el inquilino de palacio gobierno sumará su ejercicio de errores y cumplirá los cinco años apapachando a fiscales sobones y persiguiendo a sus opositores,  pero sin hacer ninguna obra tangible.

Hay que tener mucho cuidado con los seudo políticos que no se inmutan cuando ven que el sistema comienza a registrar fisuras que podrían dar cuenta de una voluntad golpista en nuestras narices. La falta de cartas democráticas puede ser una señal a seguir, pero lo es más, asumir posiciones condescendientes con quienes creen que levantando el dedo, señalando y gritando hacen patria. A estas alturas, incluso la comunidad internacional comienza a percibir esta descomposición que hace que la extraordinaria señal que nos regaló la conciencia en la lucha contra la corrupción inicial y nacional, comience a ensombrecerse no sólo tras prisiones sin juicios justos, la vulneración del debido proceso, el discurso político de fiscalillos con ansias parlamentarias, sino, por el doble rasero por el cual sólo algunos corruptos son perseguidos y castigados como debe ser, mientras el gran operador de las coimas, el metacorruptor, es premiado con el perdón de sus culpas y nuevos contratos.

Sería bueno mirar a países donde los responsables de haber desviado fondos públicos, de haber recibido coimas e integrantes de organizaciones criminales están presos purgando condena, mientras los corruptores, también son perseguidos y, como corresponde, impedidos de contratar con el Estado. Todo lo demás, incluyendo Vizcarra,   parecen ser puro cuento.

EL TRIUNFO DEL PRD Y LO QUE ESPERA INDOAMÉRICA EN PANAMÁ

¿Vuelve Omar Torrijos Herrera con el PRD panameño?

 Panamá es un pujante país ubicado al sureste de América Central, posee una vía interoceánica que une al océano Atlántico con el océano Pacífico y ha sido siempre una ruta estratégica del que lamentablemente la mayor ventaja geopolítica y económica fue para Norteamérica durante casi todo el siglo xx.

Pero aquel país fue también cuna de culturas ancestrales que sufrieron como todos los pueblos indoamericanos las inclemencias de la conquista con su dosis ambivalente de crimen y cultura, permitiendo su ubicación, ser un punto de encuentro de culturas de todo el mundo, razón por la que, entre otras consideraciones, Simón Bolívar la pretendió como eje de la unidad del continente sudamericano.

Tras su independencia respaldada por los norteamericanos, los panameños sin embargo fueron protagonistas de una historia de concesiones que le permitió comprar a USA los derechos del canal que terminaron de construir en 1914, convirtiéndose esta obra colosal desde entonces, en un recodo obligado del comercio mundial, administrada por manos no panameñas y frente a la que las banderas de dignidad flamearon en todas las direcciones, casi de manera permanente.

Culminada la guerra de los mil días a las que se refiere Hernán Porras aludiendo la fecha de su separación de la Gran Colombia, Panamá, tras su independencia, asistió, con la construcción de su canal –que divide literalmente el país en dos-, a una segunda y profunda división, la de los privilegiados y sus acólitos que vivieron del canal afincados en la pequeña ciudad de panamá cuyas narices colindaban con el pacífico, y sus pueblos, que mirando “hacia adentro” subsistieron sumidos en la explotación y el oscurantismo, realidad no muy distinta de la de los demás países de la región en las que, en medio de historias llenas de conflictos sociales muy agudos y sobresaltos políticos, se mantuvo un controversial y tensa relación con los norteamericanos.

Pero para Victor Raul Haya de la Torre, Panamá y el canal eran asuntos de preocupación, por eso, el 7 de mayo de 1924 en México, al fundar el APRA como una organización indoamericana de partidos antiimperialistas, se preocupó en proponer el cuarto punto programático de lucha continental de esta organización que proclamó «la internacionalización del Canal de Panamá» en clara condena a la conducta imperial de los Estados Unidos y como antecedente visionario de lo que sucedería el último tramo del siglo pasado, cuando el general panameño Omar Torrijos Herrera, comandante de la guardia nacional, cambió el curso de la historia cuando tomó el poder e inició una dura y por momentos incomprendida batalla por la recuperación de la dignidad nacional, exigiendo el retorno del canal a manos panameñas en medio de un gobierno popular y un partido (PRD) cuyo derrotero histórico vinculado al aprismo, lo colocó en el umbral de la historia.

Cobijo fraterno de perseguidos políticos, Panamá tenía ya una historia de solidaridad que fue ejemplo para otros países y tal vez por eso, uno de los episodios más sentidos por el mundo libre y el progresismo regional, fue la muerte de Omar Torrijos Herrera, nacionalista que lideró la recuperación de esa extraordinaria obra de ingeniería que sigue asombrando al mundo y que ahora, en manos de panameños, es una expresión de coraje, nacionalismo y desarrollo de la que Indoamérica entera se siente orgullosa.

Torrijos expresó a cabalidad el sentimiento de su pueblo y sus aspiraciones, luchó por mejores condiciones de vida para los suyos y su gobierno produjo reformas del sistema político que empezaron por el agro, pero que tuvo su punto más álgido precisamente en la naturaleza de la conciencia histórica que reclamaba y la importancia de la recuperación del canal que marcó un antes y un después en la historia del siglo XX.

Su muerte, envuelta en misterio, no pudo evitar que su obra y pensamiento calaran bajo el signo de su movimiento, el PRD que se levanta en estos días victorioso, rechazando los dramas de la corrupción, señalando responsables y exigiendo cambios urgentes para impregnar de moral el ejercicio de la política y la cosa pública en Panamá.

El Partido Revolucionario Democrático de Panamá (PRD) es una organización popular que integra la Internacional Socialista, sigue la línea nacionalista del general Omar Torrijos Herrera, ex presidente y líder que mantuvo una posición digna contra la intromisión y la presencia del imperio, en medio de un sentimiento nacionalista que le dio legitimidad a su discurso y expresa –aun en estos días-, raíces profundamente arraigadas en lo más sensible del pueblo pobre panameño, ese pueblo que exige, que tras la gestión del presidente Juan Carlos Varela, el PRD triunfador de las elecciones democráticas, reactive la economía, genere empleo digno, luche contra la corrupción sin concesiones, pero además, atienda de manera urgente la deuda social  que se expresa en groseros índices de crisis en la salud pública y la justicia, donde la percepción de impunidad es absoluta.

En Panamá, como en buena parte de los países de la región, los movimientos sociales parecen sobrepasar a los partidos políticos, pero la imagen y la presencia de Torrijos creció reabriendo espacios en los que a pesar del desgaste de los liderazgos y las crisis de los partidos, Laurentino Cortizo, del Partido Revolucionario Democrático, surgió como triunfador sobre la derecha (Cambio Democrático) y la suma de los llamados independientes mostrando una sólida plataforma de gobierno y un movimiento de respaldo ciudadano muy sólido.

Por eso ha sido posible el triunfo del PRD, porque se mantuvo firme en sus convicciones políticas, porque entendió la dinámica de los tiempos y la modernidad, porque deslindó con la corrupción y porque hizo esfuerzos dialécticos contra la ortodoxia comprendiendo la lógica de la economía mundial en la que tal vez un aporte sustantivo desde el partido, haya sido luchar por preservar una dignidad como pueblo, estado y nación que no implique renunciar a negociar en el marco del comercio mundial con ningún país, pero tampoco, a someterse a la influencia de ninguna potencia imperial.

La apertura de las economías con China ayuda a comprender esta lógica y a que un nuevo orden mundial se vaya imponiendo para no reeditar las terribles condiciones de semicoloniaje del pasado contra la que insurgió la óptica antimperialista de Torrijos Herrera quien aparece como guía victorioso. Su movimiento representa al disconforme, al que protesta y también al que rechaza a los partidos que no han sabido responder a la difícil situación que se vive en panamá, por eso se habla de urgentes reformas políticas que por otro lado expresan mejores niveles de conciencia que el presidente Cortizo y el PRD parecen representar cabalmente y a la que se suma la probada y eficaz estructura partidaria en la que descansa esta victoria electoral que se la deben a los militantes del PRD que han sido el soporte leal de una propuesta por la que Panamá ha vuelto a apostar.

En este contexto se vienen reformas que deben corregir los dramas producidos por la desaceleración de la economía en los últimos tiempos que ha producido una burocracia perversa, insensible y corrupta, pero también, en el ámbito internacional, la nueva visión de una economía progresista debe expandirse hacia Centroamérica, propiciando la inversión pública y privada, generando empleo digno y un estadio de bienestar que frene la perorata malsana de ortega en Nicaragua y que nos recuerde a Omar Torrijo Herrera quien supo deslindar sin concesiones con la dictadura cuando apoyó al sandinismo legitimo en su lucha  inicial contra Somoza, en la misma ruta en la que la nueva administración deberá condenar la vergonzosa dictadura chavista en Venezuela.

Tamaña tarea le queda a un mandatario que parece no asustarle los retos, ni los compromisos y que avanza seguro hacia la construcción de un real Estado de Bienestar bajo un nuevo triunfo de Torrijos y bajo en entonar emocionado de las muchedumbres que en todo panamá gritan: «con el PRD, hasta la victoria final».

VIEJAS BANDERAS Y NUEVAS PLATAFORMAS DEL SOCIALISMO

España le enmienda la plana a Europa

 

Tan antiguo como el anhelo del bienestar, las viejas banderas del socialismo se elevan sobre el mundo y anuncian el triunfo del PSOE justo cuando la verdadera izquierda española que representa, necesitaba oxígeno para seguir dando la batalla por la justicia social.

Cuando Europa comenzaba a dar “por natural” el grotesco ascenso del neo fascismo y las voces autoritarias imponían nuevamente la peligrosa cultura de la exclusión y el desprecio que va a tono con la moda del conservadurismo norteamericano del que hace grotesca gala Donald Trump, aquel hombre del “nuevo muro”, los militantes socialistas que ahora se congregan en las Casas del Pueblo por toda España tras once años en los que las victorias les han sido esquivas, nos presentan las posibilidades de un discurso que parecía agotado, pero que sin olvidar las terribles consecuencias de períodos nefastos para la cultura de los derechos humanos y la economía que arrastró tras de sí el fascismo, pide una nueva oportunidad que los españoles les han dado sin dejar pasar la crisis que los golpeó, la descomposición de parte de su estructura burocrática y la humillación electoral a la que el PP los sometió al punto que el socialismo era mencionado “como un producto anacrónico del siglo XX”.

Con más de un centenar de escaños y medio país empujando la propuesta del PSOE, los pocos votos que faltan para la mayoría absoluta pueden terminar siendo una anécdota ya que de mantenerse esta tendencia en el campo social, se sumarán al proyecto socialista, los nacionalistas y algunos grupos menores ecologistas y de izquierda cuyo deseo de cambio ayuda, va en crecimiento  y ha sido además, de público conocimiento.

Pedro Sanchez es una voz fresca del Estado de Bienestar español y Europeo, pero es también una expresión que ha marcado frenos a la derecha al mismo tiempo que ha puesto distancia con experiencias como la del salvaje socialismo bolivariano del siglo XXI del que la Venezuela de Chávez y Maduro son su expresión patética, consiguiendo imponer el discurso del cambio, de la felicidad y la modernidad  para ganar el futuro,  decidiendo tomar en cuenta los gritos de las multitudes: «¡no nos falles!» a lo que Sanchez ha respondido con énfasis que este será un Gobierno Socialista y aunque habrán acuerdos, no habrá concesiones con la derecha  porque “se necesita avanzar hacia la justicia social poniendo énfasis en la limpieza política«.

El signo de los nuevos tiempos ayudará a recuperar la confianza de los ciudadanos respecto del ejercicio político en el que un movimientos con historia, doctrina y ejecutoria democrática como el PSOE, deberá redoblar sus esfuerzos para dar absoluta verosimilitud al anuncio de la refundación de estilos y compromisos que adquiere con este triunfo, devolviéndole a la gente la confianza y la esperanza .

La marcada tendencia del pueblo que expresa en el grito “»ista, ista, ista, España socialista» sobre el destino del país, exigen que el PSOE gobierne efectivamente sobre los tres objetivos que son los ejes de su propuesta: justicia social, convivencia y concordia y la ejemplaridad de la política», retos que el PSOE conoce desde la experiencia de Felipe Gonzales y que, de hecho, está decidido a cumplir.

El retorno de la alegría es un mandato de los socialistas, pero es quizás, el otro signo más importante de estas horas porque trasforma el entusiasmo en compromiso y porque se necesitan de convicciones y fortaleza gubernamental para poder dar el paso histórico que encuentra al PSOE en la disyuntiva del fracaso, o probar la vigencia de su ideales de bienestar de cara al siglo XXI, que ser de izquierda está reñido con los dramas de los sobres llenos y las conciencias vacías y la corrupción, defendiendo que un partido centenario puede tener un acta fundacionales antigua, pero que cuando renueva permanentemente, y da muestra de voluntad de futuro, es también una posibilidad que evita el salto al vacío.

Tras los debates de la campaña y el éxito electoral, el PSOE ha vuelto a invocar, fortalecido bajo la armonía que impuso el músico y obrero belga Pierre Degeyter en 1888 cuando presentó «La Internacional» un animo progresista por el que España votó para frenar al fascismo y la involución al autoritarismo conservador. El triunfo del PSOE representa la mejor expresión popular española, razón por lo que ya es posible sostener con veracidad, que la izquierda no ha muerto y el socialismo, goza de buena salud.

EL PRIMERO DE MAYO, LOS TRABAJADORES Y HAYA DE LA TORRE

OCHO HORAS DE TRABAJA PRIMERO DE MAYO pdf

La ocasión recuerda el impulso de nuevas formas de lucha de la organización proletaria – campesina, las intensas relaciones de Frente Único que impulsó Haya de la Torre desde inicios del siglo XX y la fundación de la gloriosa Confederación de Trabajadores del Perú (CTP), expresión y tributo a quienes dieron su vida para el éxito de las conquistas sociales y las experiencias sindicales unitarias desde entonces.

“…la huelga general, como arma de la revolución democrática es una expresión de altísima conciencia cívica y un testimonio de la responsable capacidad organizativa de un pueblo. Cuando ella se produce, no hay arma material que la venza”.                                                                                                                                                                                                      Victor Raul Haya de la Torre

 

Haya de la Torre en medio de la lucha obrera en el Perú , dramática masacre en Chicago y fotografía del secretario general de CTP con delegados sindicales de varios países, rindiendo tributo al Primero de Mayo en el monumento a los mártires (Chicago 1946).

HASTA SIEMPRE COMPAÑERO PRESIDENTE

El día que Alan García pasó a la historia…

           Todas las almas de los hombres son inmortales, pero las almas de los justos son inmortales y divinas (Sócrates)

De todas sus noches, aquella parecía ser particularmente la más pesada para Alan García. Mientras marcaba insistentemente los números de teléfono de los más cercanos, en su mente se agolpaban recuerdos y pensamientos de angustiosos pasajes familiares, de la cruel prisión del padre, de los momentos de la soledad que el poder te regala y también, de esos entrañables momentos en los que, ungido presidente constitucional del país, llevaba a cuestas hacia el mismísimo palacio de gobierno a un aprismo que por décadas había sido impedido de acceder al poder, rindiéndole así, un tributo inigualable a los miles de compañeros que murieron gritando APRA en medio de una lealtad sin desfallecimientos.

Nita Pérez, era precisamente, una de esas militantes que en su condición de profesora, había esperado casi toda la vida para ver realizado sus ideales más caros, sin pensar que su propio hijo los haría realidad. Ella se casó con Carlos García Ronceros -tomado preso varias veces y exiliado otras tantas-, cuando este ocupaba cargos de primer orden en la estructura del aprismo clandestino y compartiría así, una lealtad que produjo una familia absolutamente identificada con Haya de la Torre.

Pero esa noche de noviembre del 2018, Alan García no dejó de comunicarse, confirmaba datos y confrontaba información. Notificado estaba que la nueva policía política rodeaba su casa por las noches, que lo espiaban y entonces, a los más cercanos, les confió que vendrían por él. Requirió presencia y notó ausencias, recordando las innumerables veces en las que en medio de la soledad, el propio Haya de la Torre le contó que tuvo que sortear episodios similares llenos de acusaciones falsas y odios cainitas, pero, finalmente, ¿Qué era todo esto frente al fusilamientos de los marineros levantados en armas en 1931, la cruel persecución de la gran clandestinidad, la tortura y el asesinato de Manuel Arévalo, la barbarie en Trujillo, la represión en Huaraz, Cajabamba, Ayacucho, Huancavelica o la entrega de hombres y mujeres que fueron a la muerte o al destierro por el aprismo que cambiaría sus vidas? Absolutamente nada, se dijo.

Ya el 5 de abril de 1992, una dictadura había ordenado “capturarlo vivo o muerto” y tuvo entonces que salvar la vida y asilarse. Volvió tras un largo exilio de 9 años y se reencontró con su pueblo anunciando en la plaza San Martín de Lima -envuelto en multitudes-, que se ponía al servicio del Perú, tal y como efectivamente lo hizo cuando en su segundo mandato produjo una revolución que redujo sustancialmente la pobreza, impulsó la inversión, mantuvo el crecimiento económico y generó riqueza que puso al país en la ruta cierta del desarrollo con un modelo que sorprendió al mundo.

Cuando por diversas fuentes confirmaba que una detención trajinada por sicarios políticos en el Ministerio Público se abría paso sobre el derecho y la justicia quedo en evidencia que pese a no existir ninguna prueba, ninguna sindicación ni elemento que pudiera considerarse valedera, justificaba su detención. Había cumplido con asistir puntualmente a todas las audiencias requeridas pero, aun así, el antiaprismo del comunismo y los ataques de la oligarquía en insana alianza, sólo quería verlo preso.

Una audiencia para la que fue citado el ex presidente era parte de la farsa, sería postergada, en tanto información a cargo del IDL se difundiría en medios de comunicación cómplices para crear el marco ideal de para confinarlo en una prisión sin imputación específica, ni señalamiento criminal que la justifique.

En casa, frente a la mesa dio cuenta que había decidido defender su dignidad ante el atropello y repeler el allanamiento ilegal si fuera necesario. El diligente  apoyo y la solidaridad de los pocos que conocían con exactitud lo que sucedía, abrió las puertas del asilo pero el debate estuvo precedido de una escena que los marcaría: sentado, con una mano cogiendo el celular desde el que se comunicaba y en la otra, con un arma cargada de sentimientos encontrados y preocupaciones por su madre, los hijos y el partido no parecía especular con una escena que describía con marcada preocupación por la patria. Era evidente que su tranquilidad contrastaba con el dramatismo del momento. Una extraña expresión de serenidad acompañaba las reiteradas expresiones sobre el deber y los compromisos hasta que miró fijamente a su interlocutor y exclamó: ¿Sabes? Primero esta el honor antes que la deshonra y la humillación innoble. Sus ojos esta vez reflejaban el mismo ánimo con el que Carlos Phillips caminó a la muerte gritando en Huaraz antes que fuera fusilado el año 1932: Sólo Dios Salvará mi alma y sólo el aprismo salvará al Perú. García siguió pensando sobre lo que el partido enfrentaría si lo detenían, de su inocencia probada de una y mil maneras y también, de los afanes políticos de sus enemigos, narrando como, voces amigas alertaban de los planes malsanos de quienes esperaban colocarle las marrocas para exhibirlo en una jaula con la que se cobrarían sus 95 años de antiaprismo.

También habló de la grandeza del espíritu del pueblo aprista, de la necesidad de mantener  la unidad del partido y del hálito cósmico que representa el Cóndor de Chavín que Julio C. Tello propuso a Haya de la Torre como símbolo del partido por lo que representaba, de la vida después de la muerte y de la necesidad de trascender a la política menuda. Su vida fue siempre un aprendizaje permanente, pero también, de saludables rectificaciones que, sostenía, permitió que el pueblo lo comprendiera cuando le dio la enorme oportunidad de gobernarlo por segunda y exitosa oportunidad.

Lo que vino después con el asilo  -que sí le concedió Uruguay inicialmente-, es parte de una historia que algún día se contará al detalle, sobre todo, por la conducta miserable de algunos operadores del régimen de turno y también la falta de fraternidad y palabra del  presidente Tabaré Vázquez, quien cedió ante las presiones, dejando la vida de Alan García en manos de un gobierno sin moral y cuya supuesta lucha contra la corrupción es sólo una careta que esconde a quienes han hecho de la política, vil negocio culpable.

García había denunciado con pruebas de todos los calibres como era sujeto de una persecución política, que no había garantías para un juicio justo, que se vulneraban sus derechos y responsabilizó puntualmente al gobierno de usar el Ministerio Público con la complicidad de una prensa innoble, para estas maniobras. La consigna –señalaba en todos los idiomas-, fue tomarlo prisionero para hacer escarnio de su condición humana y someter a su partido. Pero García se les adelantó y nuevamente les ganó la jugada por lo que hoy, el curso de la historia será distinto.

Ayer, antes del desenlace de una vida de aprismo puro, una unidad policial creada para cumplir encargos fascistas reapareció en la puerta de su domicilio y esta vez, un sujeto sin identificarse sorprendió al personal de la casa e ingresó ilegalmente en ella. En un diálogo que avergüenza al Estado peruano, le exigieron “que se acercara” con la clara intención de asaltarlo y detenerlo. García lo sabía y recordó el episodio en el que el 5 de abril de 1992  su casa se vio rodeada por un destacamento militar que exigía “que saliera”. Como en aquella ocasión, se negó virilmente a cumplir órdenes de origen ilegítimo y en instantes,  supo lo que debía hacer para no someter al pueblo aprista a la deshonra que pretendían infringir con una función de circo a punto de iniciarse.

Debía elegir y lo hizo rápidamente. Prefirió transitar por la ruta de la historia con la misma dignidad con la que Getulio Vargas reclamaba que a él no lo acusaban, lo insultaban, que no lo combatían sino que lo difamaban, que le restringían el derecho a defenderse urgidos de impedir su accionar, o la firmeza con la que Salvador Allende en Chile pagó con su vida la lealtad al pueblo, condenando a quienes momentáneamente pueden avasallar, pero nunca detener los procesos sociales, menos con el crimen ni con la fuerza.

García sabía entonces que la historia efectivamente la hacen los pueblos y en consecuencia, enfrentó las miserias de oligarquías que ya se regodeaban con su captura. Se puso por encima de la miseria humana en su peor expresión y se burló de sus captores negándoles una vez más, la sola posibilidad de hacer escarnio con él y su partido.

Cuando sobrevenga la paz del fin de los días y la serenidad permita un juicio justo, los odios cederán su paso y entonces, de hecho, la historia y el juez justo del tiempo lo absolverán respecto de las acusaciones de sus detractores, apareciendo una a una, todas sus obras y la dimensión real del hombre, del estadista y el político.

Discrepamos más de una vez, pero la fraternidad siempre se impuso sobre nuestras divergencias, nunca olvidé lo que este hombre le había dado al partido, menos el llanto de padres y abuelos cuando en 1985 juró como primer presidente aprista.

Hace sólo unos instantes, acabo de despedirme de su cuerpo inerte. Lo hice incrédulo y en medio de cientos de miles de compatriotas que levantando el mismo brazo izquierdo con el que juramos no desertar cuando ingresamos al aprismo, buscan respuestas que el sentido común y la justicia aun no nos da. Se fue haciendo lo que mejor sabía hacer, política y ahora, una noble muchedumbre lo despide. Lo recordaré gigante de corazón, humano en sus decisiones y aprista, muy aprista hasta el último de sus días.

Marcha querido hermano a ocupar tu columna en el Oriente Eterno y dile al jefe que aquí, su obra continúa, que el APRA nunca muere, mientras el Cóndor de Chavín da vueltas sobre nuestra Casa del Pueblo preparándose para acompañarte en tu viaje a las estrellas.

La banda de los Chicos Apristas te acompaña como en tantas ocasiones, pero esta vez entonando su melodía más triste mientras el pueblo aprista, tu querido pueblo, canta con lágrimas de viril impotencia en los ojos, Paso, paso a los caídos… por la justicia y la libertad.

Que haya paz en tu tumba.

 

 

 

 

 

 

 

 

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RUSOS GO HOME

Putín en Venezuela…

Que Rusia reconozca su presencia militar en Venezuela no debe ser entendido sólo como un gesto de respaldo político al régimen criminal de Nicolás Maduro ya que aquí, hay todo tipo de intereses en juego y una realidad que Caracas está usando en el contexto de la  crisis que vive, para capear su soledad y frenar de alguna manera y entre otras consideraciones, la deserción de miles de militares producida en los últimos tiempos.

Por otro lado, es un error suponer que este enfrentamiento en tierras venezolanas reedita el antiguo esquema de la guerra fría bipolar que muchos creen ver estos días, por el exacerbado y extremista discurso conservador de Donald Trump y la dinámica respuesta impuesta por Putín, ya que, si bien ambos «se miden«, aquí, están en juego mega-intereses económicos, los miles de millones de dólares de la deuda venezolana acumulada a Rusia, la provisión de tecnología y armamento que Maduro no consigue en otra parte, así como una serie de elementos geopolíticos que animan a las potencias imperiales en este nuevo escenario de los modernos juegos de guerra.

La presencia en tierras venezolanas de más de un centenar de soldados rusos e iraníes, el aterrizaje de las aeronaves rusas —Antonov An-124 y el  Ilyushin Il-62— en Maiquetía, el despliegue de baterías antiaéreas rusas S-300, los ejercicios militares conjuntos y un número indeterminado de “asesores” cubanos, constituyen ese ”refuerzo de la seguridad” de la que habló Maduro en algún momento,  sin contar que en realidad, el año pasado, ya habían llegado de Moscú,  dos cazas con capacidad nuclear que se sumó al impredecible número de armamento ruso en manos de Maduro, gestos que Venezuela respondió con esfuerzos por atender extraordinariamente la deuda externa rusa, aliándose tras las posiciones internacionales de Rusia y trasladando las oficinas de la poderosa petrolera estatal venezolana PEDEVESA, de Lisboa a Moscú.

Esta es también una repuesta a la amenaza permanente de USA de invadir Venezuela para desalojar al gobierno usurpador de Maduro, quien ha recibido con agrado “el apoyo ruso”, exhibiendo ante el mundo el poderío de esa potencia como si fuera propia, en tanto portavoces del gobierno venezolano –desesperadamente-, niegan la presencia de mercenarios e insisten en sostener que todo esto se produce en el marco de la constitución.

Lo cierto es que un sólo soldado norteamericano en suelo venezolano hubiera provocado la ira de la comunidad internacional y “el mundo progre” con los argumentos – por lo demás siempre esgrimidos-, que exaltan el derecho a la auto determinación de los pueblos que, en este caso, parece no importar mucho por el mutismo absoluto de la izquierda local y regional que en todos los idiomas guarda silencio cómplice ante la invasión simulada de un país que parece soñar con convertirse en una nueva Cuba con la increíble complicidad de las propias Fuerzas Armadas Bolivarianas que han tolerado la instalación grosera una base militar de una potencia extranjera en sus tierras.

Todo esto parece ser  el anuncio de lo que le queda de vida a un régimen dictatorial agónico que aspira todavía a tener largo aliento y, por ende, hecha mano de lo que le llega con tal de desaparecer todo atisbo democrático. La palabra la sigue teniendo el pueblo venezolano y su enrome capacidad para enfrentar unitariamente y sin concesiones al dictador, y ahora también reclamando que se vayan los rusos, en tanto, el concierto  mundial de las naciones que sigue apacible los acontecimientos llenos de discursos pacatos, debe decir lo suyo para no confirmar que tras el dantesco atentado contra la torres gemelas en el corazón del imperio, regímenes de oprobio y dictaduras en muchas partes del mundo, los dramas del medio oriente, las matanzas genocidas impunes en África, las  guerras y el terrorismo extremista en general, estamos ante la evidencia que estos foros no sirven, literalmente, para nada.

 

 

Gráficos: RussiaPost,Infobase, Ingerenciacubana,efecto cocuyo,Internet.

 

AMBICIÓN, TORPEZA Y CRISIS

Gobierno sin aliento…

Que un régimen subsista fuera de todo sentido de la realidad, acumule tanta incapacidad para gobernar y, al mismo tiempo, muestre tan extraordinaria capacidad para hacerse de enemigos, resulta una paradoja que hay que tratar de entender, sobre todo, porque, en un período de tiempo corto enfrentaremos un nuevo proceso eleccionario que, sin reelección parlamentaria, con partidos en crisis y una secuela de la persecución desatada contra los enemigos del régimen a través de los hilos que los amigos poderosos del gobierno mueven desde el Ministerio Público, podría ser menos que terrorífico.

Hacia el horizonte del año 2021, el gobierno de Martín Vizcarra pareciera querer seguir mirando al cielo, mientras no necesariamente rostros nuevos se mostrarán como una alternativa, ya que de sus sarcófagos, una larga lista de conocidos políticos tradicionales que no lograron obtener un escaño, volverán a aparecer  inmunes y reciclados pero bajo el paraguas de “nuevas” estructuras, aspirando representar al alicaído espectro electoral y beneficiados, sin duda, por el Walkover obligado de los históricos, cuya experiencia y capacidad el último referéndum sacó de juego de un solo golpe.

Por su parte los partidos políticos -que para algunos agonizan-, no ha mostrado los reflejos necesarios para recomponerse y  modernizarse agotados en las pugnas de sus tribus internas dando carne en horario estelar para que fiscales irresponsables alienten un circo romano en el que todos mueren en favor de outsiders y anti sistemas que por su gracia,  llegarán en condiciones inmejorables para «ser» gobierno sin merecerlo.

Tras lo dicho, Julio Guzmán –verborrea incluida-, con sus 400 mil dólares de Odebrecht que nadie menciona, parece navegar impoluto en medios de las aguas servidas de la corrupción que lo apapacha para disputarle a Antauro Humala –prisión por crímenes incluido-, las simpatías del respetable, bajo el principio rector que guía el pensamiento de estos tiempos por lo bien están las cosas, de lo mal que se han puesto, en tanto la concentración de medios de comunicación parece seguir mirando de lado las grandes y escandalosas operaciones cuyas coimas llenaron sus arcas como receptores finales de dinero de origen desconocido, preparándose nuevamente para afinar las candidaturas de amigos y solícitos operadores que darán forma a un tiempo electoral sin pie, cabeza, ni candidatos y en el que los grandes ausentes terminaran siendo los programas, las ideas y ahora también, los partidos.

Mientras eso ocurre, todo parece estar calmo en el agitado mundo del ministerio público, donde –arrinconado el ex Fiscal de la Nación-, ya nadie parece serle incomodo al presidente accesitario cuya agenda no registra movilizaciones contra nadie, tampoco los dramas del clima, ni el dolor de la gente, sino, la suntuosidad de la realeza de la que gusta y el pésimo gusto por peroratas de contenido cero que explican el por qué  su aprobación sigue cayendo mientras es obvio que está agotada su estrategia comunicacional y ya no tiene nada más que decir.

Llegará a orillas del 2021 –si llega-, sin aire suficiente a pesar que sus asesores le insistan en alentar a cualquier costo el desbande fujimorista, manteniendo en prisión a Keiko Fujimori y tratando por todos los medios y a cualquier costo de tomar preso al ex presidente García, pensando que eso le devolverá niveles de aprobación que la verdad, a estas alturas, ya son parte de una historia cuya explicación, cuando se conozca, producirá repulsa.

Lo cierto es que un país estancado entre  el chisme y el escándalo no puede crecer, un gobierno dedicado a buscar niveles de aprobación en el uso de una lógica maniquea no podrá evitar la pobreza  y, sin planes, ni programas concertados con los agentes de la producción y el pueblo, no habrá ninguna posibilidad de desarrollo, es decir, subsistimos en un escenario en el que el futuro, si cabe el término, estará signado por una medicina (Vizcarra), que resultó mucho peor que la propia enfermedad (PPK).